Tatiana Clouthier: implacable en el debate y sumisa en el poder

Ágil en las respuestas, bronca para confrontar a los adversarios políticos, emotiva en el llamado al voto de los indecisos y llena de enjundia en los debates de radio y televisión, Tatiana Clouthier es referente de una vocera exitosa.
Ese estrellato en el ring de las campañas no se dio hasta ahora en los cargos públicos federales que bajo los gobiernos de Morena ha tenido desde 2018: diputada federal, secretaria de Economía y directora del Instituto de Mexicanos en el Exterior.
Nacida en 1964 en Culiacán, donde vivió hasta los 15 años y sus padres Manuel Clouthier y Leticia Carrillo eran líderes del movimiento familiar cristiano, la ahora aspirante a la candidatura del partido en el poder para gobernar Nuevo León radica en Monterrey desde sus tiempos universitarios.

Como sucedió con la mayoría de los 11 hijos del icónico empresario que en los años 80 convenció a los suyos de la urgencia de involucrarse en la política, Tatiana cursó sus estudios básicos en escuelas públicas, con los niños de los trabajadores del campo que laboraban en el rancho de sus padres; la preparatoria en California, la carrera de Letras Inglesas en el Tecnológico de Monterrey y una maestría en administración pública en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Al ring electoral
Se inauguró en las batallas electorales en 1986, cuando su padre buscó la gubernatura de Sinaloa por el Partido Acción Nacional, y con sus hermanas repartían las historietas que contaban la vida de Maquio, hacían en máquina Olivetti los nombramientos para los integrantes de casilla y las llamadas telefónicas convocando a votar.
Conoció los tiempos de la resistencia civil panista, involucrándose en la campaña presidencial de su padre en 1988, con las plazas desbordadas de gente que aventaba el dinero de sus aportaciones en una sábana blanca. Fueron escenas que enmarcarían su muerte, un año después, en un accidente automovilístico, y que lo inmortalizarían como icónico líder de la transición a la democracia, por sus reclamos en contra del partido único y los abusos de poder.

Tatiana Clouthier se hizo formal militante del PAN en 1990 y fue coordinadora de Educación Media Superior y de Servicio Social en la administración del gobernador Fernando Canales Clariond.
Siendo diputada federal plurinominal en la 59 legislatura, en el segundo trienio de Vicente Fox, la hija de Maquio desafió a los panistas cuestionándolos por haberse sacado en sus prácticas el priista que, se dice, todos llevamos dentro, refiriéndose al clientelismo, amagos y compra de voluntades que el tradicional partido de oposición había impugnado históricamente.
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Declarándose heredera del servicio comunitario que distinguió a su madre y de la enseñanza del padre de que es un deber el pasar de habitante a ciudadano, en esos años sin partido, Tatiana participó en iniciativas diversas, destacando una que, en la ola de las candidaturas independientes, la llevó a la competencia por la alcaldía del municipio San Pedro Garza García.
Fue un experimento que, en 2009, convocó a los partidos a que la postularan, sin que fuera parte de su militancia. Nueva Alianza aceptó la propuesta, quedando en tercer lugar, con casi la cuarta parte de la votación.
En 2016 se incorporó a las filas de Morena y bajo el encargo de coordinadora de la campaña presidencial, en 2018, Tatiana Clouthier fue la más mediática promotora de la idea de que la transformación ofrecida por Andrés Manuel López Obrador necesitaba de todos.

Con el alias de La tía Tatis, se volvió el referente de los panistas que se convertían al obradorismo. Había dejado sus filas 13 años atrás, criticando frontalmente a Martha Sahagún y los negocios de sus hijos, un antecedente que le daba solvencia para ondear la bandera contra la corrupción.
Dada la resonancia que la coordinadora vocera alcanzó en la campaña de hace ocho años, su nombre trascendió para diversos cargos públicos, pero también su negativa a aceptarlos, ya que ella quería regresar a una curul de la Cámara de Diputados para impulsar la prometida transformación. Había encabezado las listas plurinominales.
Pero en contraste con el brillo que irradió como ingeniosa y popular tuitera, como vicecoordinadora de la bancada de Morena, la hoy aspirante a la coordinación de ese partido en Nuevo León tuvo un desempeño de bajo perfil.
Quienes atestiguaron la dinámica de la 64 legislatura, en la que el entonces jefe del grupo parlamentario guinda, Mario Delgado, construyó con PVEM y experredistas la primera gran mayoría, recuerdan a una Tatiana Clouthier que, si bien se opuso —sólo en declaraciones— a la creación de la Guardia Nacional (GN) con mando militar al frente, en ningún momento se activó para ganar adeptos o pedirle al presidente López Obrador que reconsiderara.

Así que mientras el líder de la bancada sorprendía sumando el voto de algunos diputados del PRI para avalar el decreto que creaba la nueva institución de corte castrense, la vicecoordinadora era aplaudida por los colectivos que rechazaron la medida.
La valentía de la legisladora de haber advertido, en marzo de 2019, que el camino hacia la militarización no era sinónimo de construcción de la paz, se fue eclipsando.
Si bien en torno a los acontecimientos del 17 de octubre de ese año, día del Culiacanazo, responsabilizó a las autoridades estatales por no haber dimensionado el nivel de violencia de los grupos criminales, la Tatiana Clouthier del gobierno morenista prefirió guardarse sus cuestionamientos y las todavía desconocidas razones de por qué dejó trunca su gestión en la Secretaría de Economía.
“Porque me da la gana”
Querida y reconocida por sus compañeros de la diputación como una persona abierta y amable, su esperado liderazgo se diluyó en encargos que le daba Mario Delgado, pero sin consolidarse como una mancuerna de poder parlamentario.

Así que, antes de concluir la legislatura, en enero de 2021, el presidente López Obrador la nombró titular de la Secretaría de Economía, sustituyendo a Graciela Márquez. Pero muy pronto, año y medio después, según lo contado por la propia Tatiana Clouthier, consideró que “mi oportunidad de sumarle al equipo está agotada”
La renuncia se concretó en octubre de 2022, pero el anuncio de que ya quería irse lo hizo, contó ella misma, desde julio.
Me fui porque me dio la gana y lo puse muy claro, lo puse muy claramente, no hay un rompimiento con nadie”, respondió en una entrevista ante la insistencia de que contara las razones que la llevaron a esa decisión.
Las dudas siguen pendientes. Porque la despedida en plena conferencia mañanera presidencial se caracterizó por la voz quebrada de la funcionaria al señalar que “uno debe saber, como en el juego, cuándo retirarse (…) Me paso a la porra desde donde seguiré con ánimo al equipo”. Y por la escena en la que el mandatario, que ya la había elogiado con gratitud, optó por no responderle al abrazo con la que ella quiso cerrar el ciclo.
A finales de 2023, Tatiana Clouthier fue llamada para coordinar las vocerías de la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum, destacando de nueva cuenta en su capacidad para el contraste con la oposición.

Ante ese regreso al activismo morenista, en enero de 2024, su hermano Manuel hizo pública una carta en la que señaló que ella había sido irresponsable como vicecoordinadora de los diputados y secretaria de Economía, por sus respuestas evasivas y por aceptar una faceta en la que, remarcaba, no había valentía ni convicciones, sólo intereses. “Estoy convencido que la calidad de las personas se conoce en el poder, hoy hay soberbia cuando tan fácil que era decir ‘me equivoqué’”.
En el actual sexenio, fue titular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior durante 14 meses, puesto que ocupó de marzo de 2025 a inicios de este mayo, estableciendo la sede en Monterrey.
¿Y la contundencia?
Marcada, de acuerdo con sus palabras, por la instrucción paterna de “dime lo que quieras, pero no me digas mentiras”, Tatiana no ha sabido fijar una postura contundente sobre la crisis de seguridad en Sinaloa.
De ello da cuenta el tuit que posteó, después de muchos días de violencia en septiembre de 2024, con una imagen de la ciudad y este comentario: “Después de la balacera, nos regalaron un gran sol. Buen sábado”.

Recientemente, en un acto proselitista en el que ella indagaba sobre las necesidades comunitarias en una colonia popular, le preguntaron qué pensaba de Rubén Rocha Moya y el riesgo de que una situación como la sinaloense se trasladara a Nuevo León. “Qué tiene que ver eso con lo que estamos haciendo aquí”, respondió incómoda.
Hay otra duda que ronda entre quienes recuerdan la tajante negativa de Tatiana Clouthier para irse de candidata a gobernadora de Nuevo León en 2021, ante las peticiones de López Obrador y la insistencia que casi fue un ruego, cuentan, de Delgado.
Y es que el presidente la veía incluso como presidenciable a la mitad de su sexenio, al nombrarla entre “las corcholatas” de su primer saqué. Pero vino la renuncia al gabinete y su confesión de que sus intentos por aportar no daban los resultados esperados.
¿Por qué si entonces no quiso, cuando contaba con tanto respaldo, ahora ha decidido participar en una pelea que se antoja cerrada tanto al interior de Morena como con los abanderados de MC y de la oposición?
Casada y con dos hijos, la aspirante a gobernadora se presenta como la más preparada: “He trabajado en la administración pública estatal y municipal; dos veces legisladoras. Tengo negocios inmobiliarios. Me he dedicado a escribir y a la docencia. Soy la única a la que le ha tocado acompañar a tres campañas y en dos casos llegar con ellos. Coordinadora de dos vocerías. Esa es la carta de presentación, secretaria de Estado y dos cargos en el gobierno federal”.
Y en su precampaña, La tía Tatis que en X cautivó a los millennials ahora pide a los jóvenes: “No dejemos que los naranjas ni los influencers nos nublen la visión con su reality shows”. Y regala a sus seguidores una esponja “para tallar y quitar la mugre que ha ensuciado al Estado”.



