IMSS destinó $113 mil millones a atención de enfermedades crónicas en 2025

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) destinó en 2025 más de 113 mil millones de pesos a la atención de seis enfermedades crónicas: diabetes, hipertensión, enfermedad renal crónica y los cánceres de mama, próstata y cérvico uterino. El monto equivale a 20.4 por ciento de los ingresos del Seguro de Enfermedades y Maternidad (SEM) y es uno de los múltiples factores que presionan las finanzas institucionales.
Históricamente los ingresos del SEM han sido insuficientes respecto a los egresos, por aportaciones que están por debajo del nivel de equilibrio, el incremento de los padecimientos crónicos de alto costo, como los mencionados, y otros factores como la cobertura de la atención médica a estudiantes y beneficiarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, advierte el Informe sobre la Situación Financiera y los Riesgos del IMSS 2025-2026.
El documento se refiere de manera particular a los estudiantes, para quienes en 1998 se determinó una aportación de 63 pesos por cada uno y para 2025 asciende a 711 pesos. El crecimiento registrado en ese periodo es menor a la inflación, pero si se hubiera actualizado conforme a ese indicador, la aportación habría sido de mil 222 pesos el año pasado.
Viabilidad financiera garantizada
Con base en éste y otros indicadores económicos, el informe plantea que la viabilidad financiera del IMSS está garantizada para la siguiente década. Ésta es una estimación que se actualiza cada año, con base en la capacidad de los ingresos y las reservas para cumplir con el pago de prestaciones que se otorgan a los derechohabientes. También se toma en cuenta el aumento en las cuotas obrero-patronales y medidas que mejoren el desempeño administrativo.
En cuanto al SEM, el informe destaca la necesidad de mayores recursos económicos para cumplir con la creciente demanda de atención de males crónicos y de alto costo como los seis mencionados, los cuales están asociados al envejecimiento poblacional, pero también a factores de riesgo prevenibles, entre ellos los estilos de vida poco saludables.
Con la finalidad de contar con información para realizar la planeación financiera, lograr un uso más eficiente de los recursos y diseñar estrategias de prevención, detección oportuna y control de las enfermedades crónicas de mayor impacto, el IMSS analizó el gasto médico de seis padecimientos prioritarios.
Entre 2024 y 2025, el número de pacientes en tratamiento con diabetes aumentó 10.8 por ciento para ubicarse en 4.1 millones de personas que generaron un gasto de 44 mil millones de pesos.
Los derechohabientes con hi-pertensión arterial subieron 7.9 por ciento para un total de 6 millones, en cuyo cuidado de su salud el IMSS destinó 24.2 mil millones de pesos, mientras los afectados por enfermedad renal crónica aumentaron 3.4 por ciento. El año pasado eran 86 mil 500 pacientes, en quienes se invirtió 36.7 mil millones de pesos.
Aumento de tumores malignos
En cuanto a los tumores malignos prioritarios, el informe menciona que en 2025 se atendió a 102 mil 606 personas con cáncer de mama, próstata y cérvico uterino, con una inversión de 9 mil 86 millones de pesos. El monto representa un incremento de 57 por ciento respecto de 2024.
Puntualiza que este aumento se debe a la mayor cantidad de pacientes y a la actualización de los Protocolos de Atención Integral (PAI), que considera de manera amplia intervenciones diagnósticas, terapéuticas y de seguimiento.
A fin de hacer frente a éstos y otros padecimientos no transmisibles, el IMSS plantea fortalecer la prevención y atención oportuna desde el primer nivel de atención, mediante un enfoque multidisciplinario e integral.
Se requiere, dice, de una coordinación entre los distintos niveles de atención y el seguimiento continuo de los pacientes. También, la promoción de estilos de vida saludable, la detección temprana de factores de riesgo y el diagnóstico oportuno.
En conjunto, estas acciones permiten optimizar el uso de los recursos económicos, mejorar la calidad, oportunidad y continuidad de los servicios a los pacientes y frenar el crecimiento de los costos de atención médica. De esa manera se preserva la capacidad operativa del sistema de salud, indica.



