Por qué la obesidad deja huellas en el sistema inmune, incluso después de adelgazar

La relación entre la obesidad y el sistema inmune tiene más vueltas de las que muchos imaginan, y un nuevo estudio realizado por investigadores del Reino Unido acaba de dar un paso que cambia la perspectiva sobre el peso y la salud después de adelgazar.
Descubrieron que perder kilos no borra del todo lo que la obesidad deja en el sistema inmunológico. El cuerpo puede guardar una “memoria” de la obesidad durante años, lo que podría ayudar a entender por qué tanta gente vuelve a subir de peso aún después de un gran esfuerzo.
La investigación fue liderada por el profesor Claudio Mauro de la Universidad de Birmingham, con el apoyo del Centro de Investigación Biomédica del Instituto Nacional para la Investigación en Salud y Atención (NIHR) del Reino Unido.
Investigadores de la Universidad de Birmingham hallan que la inflamación y el riesgo de enfermedades persisten después del adelgazamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)Detectaron que la memoria inmunológica mantiene al organismo en alerta al favorecer la inflamación y el riesgo de enfermedades incluso cuando la balanza marca menos.
Ese descubrimiento lleva a pensar en nuevas formas de cuidar el peso y la salud y sugiere mirar más allá de la simple dieta, según los resultados publicados en la revista EMBO Reports, una de las publicaciones más reconocidas en biología y medicina.
El sistema inmune también recuerda la obesidad
La memoria inmunológica asociada a la obesidad podría explicar el rebote de peso y la dificultad para mantener la pérdida (Imagen Ilustrativa Infobae)La obesidad no solo afecta el peso, también modifica cómo funcionan las células del sistema inmune. Estudios anteriores ya habían mostrado que estos cambios pueden mantenerse aun después de adelgazar, especialmente en los linfocitos T, que son clave en la defensa y la inflamación.
Los investigadores que publicaron en EMBO Reports quisieron entender en detalle cómo la obesidad deja una “memoria” en las células inmunes y cuánto tiempo persisten esas huellas tras la pérdida de peso.
Su objetivo fue comprobar si el sistema inmune realmente puede volver a la normalidad o si sigue marcado por el pasado de obesidad.
Tras las huellas invisibles de la obesidad
La investigación demostró que los linfocitos T mantienen cambios inflamatorios años después de bajar de peso (Imagen Ilustrativa Infobae)Utilizaron ratones para analizar cómo afecta la obesidad al sistema inmune y si la memoria persiste después de perder peso.
Dividieron a los animales en grupos con dieta normal, dieta alta en grasas y otro que regresó a la alimentación estándar tras un período de obesidad.
Luego tomaron muestras de sangre y tejido graso para observar la composición y el comportamiento de los linfocitos T de memoria. Analizaron si las células inmunes conservaban cambios relacionados con la inflamación aun cuando los ratones habían adelgazado.
En ratones, el estudio comprobó que las alteraciones inmunológicas asociadas a la obesidad persistieron aun después de regresar a una dieta saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)En la parte humana, participaron adultos con obesidad, personas tratadas con semaglutida y otras que sumaron ejercicio físico a su vida diaria. Se recolectaron muestras antes y después de las intervenciones para comparar los efectos sobre el sistema inmune.
Las técnicas incluyeron análisis celulares y estudios de metilación del ADN, para identificar si las alteraciones inmunes y genéticas permanecían una vez que se había bajado de peso. Así comprobaron la existencia de una huella inmunológica duradera.
Herencia oculta de la obesidad
El estudio destaca la necesidad de mantener el peso por años para borrar completamente los efectos de la obesidad en el sistema inmune (Imagen Ilustrativa Infobae)Tras revisar los datos, los científicos detectaron que “la pérdida de peso no restaura de inmediato las respuestas inmunes adaptativas homeostáticas”.
Las células T de memoria mantuvieron una tendencia inflamatoria, lo que puede favorecer el rebote de peso y el riesgo de enfermedades asociadas.
Se identificaron 104 genes con patrones de metilación similares en personas obesas y en quienes ya habían perdido peso, en comparación con los controles sanos. Esto mostró que la huella de la obesidad puede quedar grabada en las células inmunes durante años.
Entre los genes afectados, se destacaron STK26 y CDKN1C, ambos vinculados a procesos de autofagia y envejecimiento celular.
El profesor Mauro dijo a través de un comunicado: “Los hallazgos sugieren que la pérdida de peso a corto plazo puede no reducir de inmediato el riesgo de algunas enfermedades asociadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer”.
La prevención de la obesidad desde la infancia es clave debido a la dificultad de revertir las huellas inmunológicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)Además, añadió: “En cambio, el mantenimiento continuo del peso tras la pérdida hará que la ‘memoria de la obesidad’ se desvanezca lentamente. Esto puede requerir varios años de mantenimiento del peso perdido, probablemente entre 5 y 10 años, aunque esto requiere más estudio, para revertir completamente los efectos de la obesidad sobre las células T”.
De acuerdo con el experto, su estudio “sugiere oportunidades terapéuticas para acelerar este proceso, como el posible uso de fármacos como los inhibidores de SGLT2, que demostraron potencial para reducir la inflamación y favorecer la eliminación inmunitaria de células envejecidas en la obesidad”.
Los científicos resaltan la importancia de prevenir el exceso de peso desde la infancia, ya que la huella de la obesidad en el sistema inmune puede perdurar más allá de la niñez. (Imagen Ilustrativa Infobae)En diálogo con Infobae, el investigador del Conicet y la Universidad Nacional de Cuyo, médico especializado en nutrición y sobrepeso y miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición, Marcos Mayer, explicó: “La principal implicancia de este estudio radica en que los cambios adversos a nivel inflamatorio no revierten rápidamente. Esto resalta la importancia de fortalecer estrategias de prevención del desarrollo de obesidad desde etapas tempranas de la vida, como la niñez y la adolescencia. Una vez que la obesidad se instala, incluso con tratamiento sostenido, se observa cierta demora en revertir estos procesos”.
La segunda implicancia es que “los tratamientos para personas con obesidad deben ser sostenidos en el tiempo, y no centrarse únicamente en la pérdida de peso. Es fundamental evitar estrategias intermitentes y, en cambio, mantener los cambios en el estilo de vida y el tratamiento a lo largo del tiempo”, resaltó el doctor Mayer.
El experto señaló que se necesitan más estudios. “Sería útil analizar si diferentes estrategias de abordaje presentan el mismo retraso en la normalización de los parámetros inflamatorios. El estudio muestra que estos cambios no dependen exclusivamente del descenso de peso, sino que podrían estar relacionados con el tipo de alimentación”, comentó.



