Internacional

Bebé enferma en un centro del ICE y lo deportan a México

Es atroz: legislador texano

Juan Nicolás, un bebé de dos meses de edad, presentó problemas respiratorios durante su estancia en un centro de detención en Texas, pese a lo cual fue deportado a México.

Ciudad de México, 18 de febrero (SinEmbargo).— Un bebé de dos meses se convirtió en una nueva víctima de las políticas antimigratorias impulsadas por el Gobierno de Donald Trump. El menor fue deportado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), pese a haber sido hospitalizado de emergencia a causa de las malas condiciones del centro de detención donde permaneció recluido durante aproximadamente tres semanas junto con sus padres y su hermana de 16 meses.

El caso de Juan Nicolás ha desatado una nueva ola de críticas contra el Gobierno de Estados Unidos. El bebé presentó problemas respiratorios durante su estancia en un centro de detención en Texas, señalado en repetidas ocasiones por las precarias condiciones en las que se mantiene a las familias migrantes. A pesar de su delicado estado de salud, fue deportado a México.

Joaquín Castro, representante demócrata por Texas, confirmó que Juan Nicolás fue deportado junto con su madre, Mireya López Sánchez; su hermana de 16 meses; y su padre. Además, acusó al ICE de enviar a la familia a México “sólo con el dinero que tenían en su comisariato: un total de 190 dólares”. El legislador calificó la acción como “atroz” y “monstruosa”, y señaló que, según el testimonio de la madre, el menor padece bronquitis.

“Deportar innecesariamente a un bebé enfermo y a toda su familia es atroz. Mi equipo y yo estamos en contacto con la familia de Juan. Estamos totalmente concentrados en localizarlos, exigirle cuentas al ICE por esta monstruosa acción, obtener detalles específicos sobre su paradero y bienestar, y garantizar su seguridad”, expresó el demócrata el martes 17 de febrero en un mensaje publicado en su cuenta de la red social X.

De acuerdo con información difundida por la prensa estadounidense, el menor permaneció cerca de tres semanas recluido junto con su familia en el Centro Residencial Familiar de Dilley, Texas, donde se detiene a familias migrantes. Fue durante su estancia en ese lugar cuando presentó complicaciones respiratorias que obligaron a su hospitalización de emergencia. Tras recibir el alta médica, fue regresado al mismo centro de detención y posteriormente deportado a México con sus padres y su hermana.

Horas antes de confiar que el menor y su familia habían sido deportados a México, el representante demócrata detalló que el menor fue diagnosticado con bronquitis, y que según información que le proporcionó la madre del menor, y que pese a que no había respondido, el pequeño fue dado de alta, tras lo cual Mireya López Sánchez tuvo que comparecer ante un juez de inmigración, quien el informó que toda la familia sería deportada, pese al delicado estado de salud del bebé.

“Según su madre, Juan tiene bronquitis y, en las últimas horas, no respondió. A pesar de ello, Juan recibió el alta hospitalaria alrededor de la medianoche de hoy. Su madre compareció ante un juez de inmigración esta mañana. Le dijeron que sería deportada, pero no le informaron cuándo ni adónde. Tanto Juan como su madre han regresado a Dilley y su futuro sigue siendo incierto. Nos preocupa profundamente que Juan y su madre sean deportados y que la salud de Juan siga deteriorándose. Su vida corre peligro debido a la monstruosa crueldad de ICE”, detalló Castro.

Pablo Manríquez, integrante de Migrant Insider, señaló que desde el pasado 28 de enero, el congresista Castro se percató de las malas condiciones que existen en el Centro de Dilley, Texas, durante una visita que realizó al mismo. Ahí conoció a Juan Nicolás y también fue testigo de que el lugar no contaba con la atención necesaria para atender a los migrantes detenidos, especialmente los menores de edad, por lo que desde ese momento, el demócrata exigió la liberación de la familia de Juan.

Pero pese a esa presión, las semanas pasaron y la libertad para esa familia no llegó, como sí llegaron enfermedades, una de las cuales atacó a Juan, quien fue atendido sólo cuando, desesperada, la madre buscó atención médica urgente, ya que el bebé presentó dificultades respiratorias y vómito, pero ante la falta de un servicio médico permanente en el lugar, una ambulancia llegó hasta el centro de detención y trasladó al menor a un hospital, en donde fue diagnosticado con bronquitis.

“Su madre, una mujer que había cruzado el desierto, el río y el puesto de control que se interponían entre su hijo y la vida, gritó pidiendo ayuda como solo una madre puede hacerlo. Y lo que recibió fue un encogimiento de hombros disfrazado de lenguaje oficial. No había ningún médico en el lugar a esa hora. No se podía hacer nada”, escribió Manríquez. “La madre del bebé está con él en el hospital, donde se encuentra bajo supervisión las 24 horas por parte de personal médico y agentes federales armados”, agregó antes de que se difundiera la noticia de la deportación del menor.

Organizaciones en defensa de los migrantes en Estados Unidos han denunciado las malas condiciones en las que se encuentran recluidas familias enteras en el Centro Residencial Familiar de Dilley, Texas. Manríquez también expuso que se tienen casos activos de sarampión en dicho centro, lo que se suma la falta de personal médico para atender a los menores y malas condiciones de higiene, ya que acceso al agua potable para preparar la comida de los bebés es limitado, los que está perjudicando, principalmente, a los menores detenidos.

The Marshall Project refirió, con base en documentos judiciales, que familias detenidas han denunciado condiciones insalubres en el centro de detención de Dilley, mientras estuvieron recluidas con sus hijos. Por ejemplo, mencionaron que le servía “comida mohosa y llena de gusanos, y agua de sabor nauseabundo e imbebible”. Además, de que nadie se preocupaba por la salud mental de los menores, quienes sin tener qué hacer, “recurrieron a jugar con piedras”, mientras que en casos extremos, los niños “se golpeaban la cara o se orinaban encima a pesar de saber ir al baño”.

Aunque en el 2021, durante la administración del Presidente Joe Biden, la detención de familias se suspendió en la Unión Americana, pero luego de la llegada de Donald Trump al Gobierno de Estados Unidos, está práctica se reanudó. También The Marshall Project, documentó que el ICE, por decreto del mandatario repúblicano, ha detenido a aproximadamente tres mil 800 menores de edad desde el inicio de la segunda gestión trumpista, de quienes, al menos, mil permanecieron más de 20 días detenidos.

The Marshall Project entrevistó a Javier Hidalgo, director legal del grupo RAICES, dedicado a la defensa de migrantes, quien comentó que se ha vuelto común ver en todo el país a menores de edad detenidos junto con sus familias, en lugares como el centro de detención de Dilley, Texas. “Cada día que un niño está en un lugar como este, se deteriora”, comentó el activista. “Los he visto aislarse. Pierden peso; simplemente empeoran físicamente”, agregó. “En eso es en lo que el gobierno gasta el dinero de los contribuyentes”, enfatizó.

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