Salud

¿Labios agrietados y doloridos? Los hábitos comunes que empeoran su estado y los remedios caseros para devolverles la suavidad

La piel de los labios es hasta tres veces más delgada que la del resto del rostro y carece por completo de glándulas sebáceas —las responsables de producir la grasa natural que protege la piel—, lo que la convierte en una zona particularmente vulnerable a la pérdida de humedad. Esa fragilidad estructural explica por qué los labios agrietados y doloridos afectan a millones de personas en cualquier época del año, y no solo durante el invierno.

Por qué los labios se resecan y agrietan

La ausencia de glándulas que produzcan sebo propio obliga a los labios a depender casi exclusivamente de factores externos para mantener su barrera de humedad. Según la Clínica Cleveland, cuando esa barrera se rompe, la piel labial se vuelve sensible a una serie de desencadenantes: exposición solar, frío, viento, ambientes con calefacción o aire acondicionado y respiración bucal prolongada.

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A nivel clínico, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NIH) describe la queilitis como una inflamación del tejido labial con múltiples posibles causas. Entre ellas figuran deficiencias nutricionales de hierro, zinc y vitaminas del complejo B; alergias de contacto; infecciones por Candida albicans; y el uso prolongado de medicamentos como retinoides sistémicos o litio.

Primer plano de una mujer de mediana edad aplicando vaselina transparente con el dedo en sus labios visiblemente agrietados mientras sostiene el tarro.La queilitis afecta a millones de personas durante todo el año y se relaciona con la pérdida de humedad en la piel labial (Imagen Ilustrativa Infobae)

La deshidratación generalizada también reduce el volumen de agua disponible en los tejidos, lo que reseca la piel labial desde adentro hacia afuera.

Hábitos cotidianos que dañan la piel labial

Más allá de los factores ambientales, existe una serie de conductas diarias que agravan el estado de los labios sin que quienes las practican lo adviertan. La Academia Americana de Dermatología (AAD) identifica el hábito de lamer los labios como un hábito que reseca aún más la piel labial: aunque produce una sensación momentánea de alivio, la saliva evapora rápidamente y arrastra consigo la poca humedad residual que los labios conservaban.

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Morder o arrancar la piel descamada es otro error frecuente. Según un estudio en PMC sobre queilitis y daño por manipulación mecánica, remover el tejido seco de forma manual genera microdesgarros que retrasan la cicatrización y abren la puerta a irritaciones secundarias.

Primer plano de labios con piel seca, descamada y varias zonas de sangrado visible, mostrando la textura dañada y rojiza de la piel labial.Los productos para labios con mentol, alcanfor, eucalipto, fragancias, saborizantes cítricos o ácido salicílico pueden irritar la piel labial (Imagen Ilustrativa Infobae)

A eso se suma el uso de productos con ingredientes que, pese a su popularidad, resultan contraproducentes: mentol, alcanfor, eucalipto, fragancias artificiales, saborizantes cítricos o de menta y ácido salicílico. La AAD advierte que muchas personas confunden la sensación de ardor o picazón que generan esos compuestos con una señal de que el producto “está funcionando”, cuando en realidad indica irritación activa.

Dormir con la boca abierta, respirar por la boca durante el día y no aplicar protección labial antes de salir al exterior completan el cuadro de hábitos que deterioran la barrera natural de la piel labial.

Aceites naturales: aliados para la hidratación

Entre los remedios caseros con mayor respaldo de la literatura médica, los aceites naturales se usan con frecuencia. El aceite de coco virgen es uno de los más estudiados: posee propiedades emolientes, antiinflamatorias y antibacterianas, y su capacidad para reforzar la función de barrera cutánea está documentada en American Journal of Clinical Dermatology.

La recomendación de uso es aplicar unas pocas gotas con un hisopo o el dedo limpio, varias veces al día y antes de dormir.

Tres frascos de vidrio ámbar, gotas sobre madera, un tazón con miel, panal, cuchara de madera, eucalipto y lavanda seca.El aceite de coco, el aceite de jojoba, el aceite de ricino y el aceite de semilla de cáñamo ayudan a hidratar los labios secos al reforzar la barrera cutánea (Imagen Ilustrativa Infobae)

El aceite de jojoba, el aceite de ricino y el aceite de semilla de cáñamo también aparecen en las listas de ingredientes recomendados por la AAD para productos aplicados sobre labios secos. Todos ellos actúan como oclusivos suaves, es decir, forman una película protectora que retarda la pérdida de agua transepidérmica.

Para potenciar su efecto, Clinical Medicine & Research sugiere aplicarlos antes de dormir y sellarlos con una capa de vaselina blanca sin fragancia, que por su mayor viscosidad retiene la hidratación durante más horas.

La miel orgánica combina propiedades humectantes, antisépticas y antiinflamatorias. Aplicada con un hisopo durante 15 minutos y retirada con agua tibia, contribuye a suavizar la piel y proteger las fisuras de posibles infecciones. Las personas con alergia al polen o al veneno de abeja deben evitar su uso.

Exfoliantes caseros: paso a paso para aplicarlos

La exfoliación elimina las células muertas acumuladas en la superficie labial y permite que los humectantes penetren con mayor eficacia. No obstante, la NIH indica que este paso solo se recomienda cuando los labios presentan descamación leve; si hay fisuras profundas o sangrado activo, la exfoliación puede intensificar la irritación.

Un cuenco de vidrio con exfoliante de azúcar, una cuchara de madera y un frasco de aceite de coco sobre una mesa de mármol.La exfoliación de los labios solo se recomienda ante descamación leve y debe evitarse si hay fisuras profundas o sangrado activo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La preparación es sencilla: se mezcla una cucharada de azúcar fina o sal marina con una cucharada de miel orgánica o aceite de coco hasta obtener una pasta homogénea. Con un hisopo limpio, se toma una porción y se aplica sobre los labios con movimientos circulares suaves durante no más de 60 segundos, sin ejercer presión excesiva.

Luego se retira con un paño húmedo tibio —sin frotar— y se aplica de inmediato un aceite natural o bálsamo oclusivo para sellar la humedad en la piel recién exfoliada.

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