Constantes apagones en Cuba obligan a racionar incluso las hostias

Los prolongados cortes de energía en Cuba, agravados por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, han comenzado a afectar incluso actividades esenciales para la vida religiosa del país, como la fabricación de hostias utilizadas en las misas católicas.
Sacerdotes y religiosos consultados este domingo señalaron que la producción de hostias cayó en las últimas semanas debido a la falta de electricidad, lo que obligó a las autoridades eclesiásticas a limitar su distribución en distintas parroquias de la isla.
La situación refleja hasta qué punto la crisis energética cubana ha penetrado en la vida cotidiana y espiritual de la población, en un contexto marcado por apagones diarios que en algunas regiones alcanzan hasta 24 horas continuas sin suministro eléctrico.
Las carmelitas producen las hostias para toda Cuba
En Cuba, las hostias destinadas a las celebraciones católicas son elaboradas principalmente en La Habana, dentro del monasterio de Santa Teresa y San José, sede de la comunidad de las carmelitas descalzas.
La producción depende de maquinaria eléctrica especializada para hornear y prensar las obleas utilizadas durante la comunión, pero las interrupciones constantes del servicio han reducido drásticamente la capacidad de trabajo de las religiosas.
Estamos todos al mismo nivel, afectados por lo mismo”, explicó el sacerdote dominicano George Payano, quien ofició una misa en la capital cubana ante una pequeña congregación de fieles.
Según detalló, las religiosas cuentan con muy pocas horas de electricidad al día para operar la maquinaria necesaria.
“Dos horas de corriente son muy limitadas. Entonces eso lleva a que la producción sea menor y las hermanas han pedido a sacerdotes y obispos racionar un poco la entrega para que alcance para todos”, señaló.

La fe persiste en medio de los apagones
La misa celebrada este domingo transcurrió mientras el barrio volvía a quedar sin electricidad, una escena que se ha vuelto habitual en distintas zonas de Cuba.
Pese a las dificultades, varios fieles afirmaron mantener sus prácticas religiosas y su esperanza frente a una crisis que afecta tanto el ámbito material como el espiritual.
Usted sabe que el que no tiene la comunión lo hace espiritual, esperemos que no lleguemos a eso”, dijo Mariela Shuman, una jubilada cubana de 70 años que aún pudo recibir una hostia durante el oficio religioso.
eTnemos fe. Las carmelitas rezan mucho y son las que producen las hostias en Cuba”, añadió.
El bloqueo y las sanciones profundizan la crisis cubana
Desde enero, Cuba enfrenta un escenario aún más complejo tras el endurecimiento de restricciones vinculadas al suministro energético y financiero. Además del bloqueo petrolero, Estados Unidos mantiene varias rondas de sanciones económicas dirigidas contra sectores estratégicos de la economía cubana.
Las limitaciones en el acceso a combustibles han reducido la capacidad de generación eléctrica en la isla, afectando industrias, transporte, comercios y servicios básicos.
La combinación entre crisis energética, inflación, deterioro de infraestructura y dificultades de importación ha provocado una de las etapas económicas más delicadas para Cuba en los últimos años.
Los apagones se han convertido en uno de los principales factores de descontento social y afectan desde hospitales y escuelas hasta pequeñas actividades domésticas y religiosas.

La crisis energética transforma también la vida espiritual
Aunque las afectaciones económicas suelen medirse en términos productivos o financieros, la escasez de electricidad está impactando también símbolos cotidianos y espacios de cohesión comunitaria.
La reducción en la producción de hostias representa un ejemplo de cómo la crisis energética atraviesa dimensiones culturales y religiosas profundamente arraigadas en la vida social cubana.
Especialistas en asuntos latinoamericanos y religiosos sostienen que este tipo de episodios revela la capacidad de las crisis prolongadas para modificar prácticas espirituales y dinámicas comunitarias, especialmente en contextos donde la infraestructura depende de recursos energéticos limitados.



