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El Mundial que puede cambiar la historia del futbol canadiense

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Mientras Europa ha construido rivalidades centenarias y América Latina convirtió el balón en una expresión cultural, los canadienses crecieron alrededor del hockey sobre hielo, los Juegos Olímpicos y el futbol de su liga local.

Canadá no es una potencia que busca recuperar viejas glorias ni cuenta con una selección acostumbrada a competir entre las mejores. Su historia mundialista es breve. Antes de Qatar 2022, su única participación ocurrió en México 86. Y, pese a que el país permaneció por años lejos de las grandes conversaciones futbolísticas, algo cambió en el último lustro.

La transformación coincidió con una realidad demográfica que alteró su rostro. Tiene una de las tasas de inmigración per cápita más altas del mundo. De acuerdo con el censo de población de 2024 los inmigrantes representan el 22% de la población del país.

Las comunidades africanas, asiáticas, caribeñas y latinoamericanas crecieron y llevaron consigo tradiciones futbolísticas que terminaron por influir en las nuevas generaciones. La selección refleja esa transformación. Por ejemplo, la gran figura canadiense, Alphonso Davies, nació en un campo de refugiados de Buduburam, en Ghana después de que sus padres huyeran de la guerra civil en Liberia. Por su parte, el delantero de la Juventus, Jonathan David, nació en Brooklyn dentro de una familia haitiana antes de establecerse en Ottawa.

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El equipo canadiense, por su mejor actuación como locales. — Foto: X / Kevin Kolczynsk

Les Rouges (Los Rojos) llegan al Mundial como anfitriones y respaldados por los mejores resultados de su historia reciente. Fueron líderes de la eliminatoria de la Concacaf rumbo a Qatar 2022 y alcanzaron las semifinales de la Copa América 2024. Este último torneo resultó especialmente importante porque modificó la percepción externa sobre el equipo, pues obligó a selecciones con mayor tradición a disputar partidos mucho más cerrados de lo esperado.

El arquitecto de ese proceso es Jesse Marsch. El entrenador estadounidense asumió el cargo en mayo de 2024 después de dirigir al Leeds United, Leipzig, Red Bull Salzburg, New York Red Bulls y Montreal Impact. Aunque nunca ha estado al frente de una selección en un Mundial sí acumuló experiencia en escenarios de alta exigencia en el futbol europeo.

La convocatoria para 2026 generó menos controversias que en otros países. Sin embargo, la principal preocupación giró alrededor del estado físico de Alphonso Davies, quien padeció distintos problemas físicos durante la temporada con el Bayern Múnich. La prensa canadiense siguió de cerca su recuperación debido a la dependencia que el equipo mantiene respecto a su liderazgo dentro de la cancha.

En la convocatoria destacan tres piezas importantes del proyecto de Jesse Marsch: Alphonso Davies continúa siendo la figura más reconocible del equipo, Jonathan David aporta los goles que durante décadas escasearon en la selección y Stephen Eustáquio se encarga de dar equilibrio al mediocampo. Entre los tres concentran buena parte del liderazgo futbolístico del proyecto.

Canadá quedó ubicado en el Grupo B, el cual pondrá a prueba su madurez competitiva alcanzada durante los últimos años. El debut en el Mundial de 2026 será frente a Bosnia y Herzegovina, un combinado nacional cuya historia está ligada a la construcción de un país que todavía convive con las cicatrices de la guerra de los años noventa.

Posteriormente aparecerá Qatar, equipo que arriba al certamen con una experiencia internacional que no tenía hace una década. Ganó la Copa Asiática en 2019 y nuevamente fue protagonista en su confederación.

El cierre será contra Suiza. Los helvéticos se han convertido en una presencia constante en las fases finales de los grandes torneos y más allá de los nombres, destacan por su organización táctica.

Aunque la selección nacional de Candaá no parte como favorita para ganar su grupo tampoco está condenada a la eliminación. Alcanzar los octavos de final parece un objetivo viable, superar esa barrera convertiría el torneo en el mejor Mundial de su historia.

David, el mejor delantero de la Concacaf en 2025. — Foto: Nell Redmond / AP

Esta será apenas la tercera participación canadiense en una Copa del Mundo. Su peor actuación fue en México 1986, cuando perdió sus tres partidos sin marcar un solo gol. En Qatar 2022 tampoco obtuvo resultados destacados, aunque sí dejó una imagen competitiva más cercana a la realidad actual.

El equipo de la Hoja de Maple no carga con la nostalgia de una generación dorada ni con la presión histórica de las grandes potencias. De sobrevivir a la fase de grupos confirmará que el futbol dejó de ser un deporte secundario dentro del imaginario nacional. Para una selección que apenas disputará su tercera Copa del Mundo eso bastaría para confirmar el crecimiento mostrado durante los últimos años.

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