Espectáculos

Alejandro González Iñárritu y su contundente mensaje a la IA en su ingreso a El Colegio Nacional

Desde hace poco más de 25 años, el nombre de Alejandro González Iñárritu se convirtió en un activo mexicano de reconocimiento mundial.  Desde entonces, su firma es sinónimo de cinematografía de primer nivel, pero también es una voz a la cual hay que escuchar para encontrar otras luces en la propia realidad.

Por eso, El Colegio Nacional sumó a sus filas al realizador mexicano, convirtiéndolo en el primero de su oficio en formar parte del selecto grupo de científicos, artistas y literatos más destacados del país.El propósito es impartir enseñanzas que representen la sabiduría de la época, esforzándose porque el conocimiento especializado de cada una de las cátedras concurra, fundamentalmente, a fortalecer la conciencia de la nación, perpetuada en generaciones sucesivas de personas relevantes por su ciencia y virtudes.

“Quiero agradecer a los miembros del Colegio Nacional y a todos los aquí presentes, muy queridos amigos, familiares, colegas, a mi esposa María Eladia, a mis hijos María Eladia y Eliseo, por acompañarme el día de hoy en un evento tan especial. Antes de comenzar, quiero decirles que su invitación para formar parte de este honorable Colegio Nacional no sólo me honra, me conmueve profundamente. Mi voz lo denota. Y también me asusta un poco. Confieso que durante un par de años me resistí, como gato boca arriba, a la generosa insistencia de Juan Villoro para que aceptara siquiera proponerme como candidato.

“El motivo de mi resistencia fue la prudencia, porque la sensación de sorpresa se mezcla con la humildad y uno debe de pensarlo dos veces antes de aceptar una responsabilidad así. Especialmente cuando acepté, me dijo Juan que tenía que dar este discurso de mínimo 40 minutos; eso fue lo más difícil, de hecho, es más difícil que escribir una película, porque es muy complicado explicarse a uno mismo. Aun hoy no estoy convencido de poseer los méritos necesarios para ocupar un lugar entre un grupo de mentes tan brillantes como las que tengo aquí adelante. Mis argumentos no se conjugan en verbos; no soy, después de todo, un hombre de palabras, todo lo que digo es en imágenes, en planos, en encuadres y silencios incómodos, ése es mi lenguaje”, señaló González Iñárritu al inicio de su lección inaugural titulada La alucinación consensuada.

Ciudad de México.26 mayo 2026.Alejandro Gonzlez Iñarritu / Ceremonia de ingreso del cineasta Colegio Nacional.Foto: Eduardo Jiménez Fernández
Eduardo Jimenez

Felipe Leal, presidente de El Colegio Nacional, detalló paso a paso la carrera de El Negro. Por supuesto, el cine es su fuerte, su viaje emocional, y eso se refleja en cintas como Amores perros (su ópera prima), Babel, 21 gramos, El renacido, Birdman y Biutiful, entre otras, donde Iñárritu expone cómo los temas de la paternidad, la mortalidad, el trauma y la inmigración han sido constantes en su obra.

“La verdad, una imagen cinematográfica no depende de su fidelidad con la realidad, sino de la experiencia emocional o simbólica que produce en el sujeto que la observa. La realidad no es suficiente para el arte. Esta necesita la imaginación y en esta interacción nace el arte, que no es otra cosa que una interpretación del mundo que en ocasiones puede trascender lo aparente y revelarnos una verdad última, una verdad y una emoción interior única, universal y definitoria”, señaló.

Durante su ponencia, Iñárritu compartió diferentes anécdotas, como cuando puso a correr en calzones a Michael Keaton en Times Square para una secuencia de Birdman y cómo lo resolvió; imágenes inéditas de Bardo que no quedaron en el corte final, o la explicación, desde tres puntos de vista filmados, del choque en Juan Escutia que desencadena las historias de Amores perros.

Iñárritu es ese reconocido cineasta a nivel mundial, pero también es un hombre de familia, un individuo de una sensibilidad extrema que se emociona hasta las lágrimas cuando habla de su trabajo y de con quién ha compartido su oficio. Y es justo eso, reivindicar el quehacer del cineasta y de todo el equipo que integra una producción, una de las cosas que más lo conmovió al ser invitado a formar parte de El Colegio Nacional.

Ciudad de México.26 mayo 2026.Alejandro Gonzlez Iñarritu / Ceremonia de ingreso del cineasta Colegio Nacional.Foto: Eduardo Jiménez Fernández
Ciudad de México.26 mayo 2026.Alejandro Gonzlez Iñarritu / Ceremonia de ingreso del cineasta Colegio Nacional.Foto: Eduardo Jiménez FernándezEduardo Jimenez

En ese viaje donde ha dejado más de lo personal que de lo profesional, criticó la superficialidad del cine moderno y la inteligencia artificial, bajo el argumento de que el arte verdadero nace de la experiencia humana vivida, de la vulnerabilidad y la emoción, algo que la tecnología no puede replicar. Defendió la creación cinematográfica como “un viaje que se hace con el cuerpo” e instó a los jóvenes realizadores a vivir y sentir el mundo para poder contarlo.

“El conocimiento se hereda, pero la sabiduría sólo se gana haciéndolo. Y ése es el reto para las nuevas generaciones. Hay mucha información, datos y conocimiento a disposición, pero el conocimiento puede ser un obstáculo para la sabiduría. Eso es muy importante de entender. No se puede entender el mundo con conceptos, sólo con el cuerpo. La sabiduría es saber algo, no sólo entenderlo. El mapa digital y la imagen de una ciudad no son la ciudad. He trabajado por muchos años con jóvenes muy talentosos detrás de las computadoras, produciendo mundos e imágenes alucinantes en los efectos especiales. Sin embargo, muchos de ellos están ciegos. Me confiesan jamás haber observado un atardecer, por ejemplo; es decir, lo han visto, pero no han mirado el mundo real. Sólo existe para ellos como una representación que se manifiesta en sus pantallas.

“Y entonces quisiera terminar con una pregunta incómoda y necesaria: ¿qué es una imagen generada por la inteligencia artificial? Si no hubo nadie que mirara, ni nada ni nadie que fuera observado, entonces, ¿qué es eso?, ¿qué queda? El arte no es el resultado, es la transmisión de una experiencia humana a otra. Una película es el viaje, no es el resultado. La inteligencia artificial puede hacer y hará pirotecnia visual de primer nivel. Apenas estamos empezando a ver de lo que es capaz, pero detrás no hubo nadie que amara, que sufriera, que tuviera hijos, afectos, pérdidas, ni se equivocara jamás. Es para mí la belleza de un vacío aterrador, la ilustración de la vanidad, de la banalidad muy representativa de una sociedad que apenas logra ver la naturaleza como un mero recurso natural y al ser humano como un recurso de capital inferior y reemplazable, qué soledad tan perfectamente producida.

Así es que deseo que los jóvenes se den cuenta de que es su cuerpo con el que pueden navegar, gozar, entender y crecer. Así que digo que sigamos los humanos haciendo cine con humanos para humanos. Gracias a todos”, concluyó el cineasta.

Minutos después, el escritor y periodista Juan Villoro fue el encargado de responder al discurso de Alejandro González Iñárritu a través del texto titulado El hechizo de la Luna.

Ciudad de México.26 mayo 2026.Alejandro Gonzlez Iñarritu / Ceremonia de ingreso del cineasta Colegio Nacional.Foto: Eduardo Jiménez Fernández
Ciudad de México.26 mayo 2026.Alejandro Gonzlez Iñarritu / Ceremonia de ingreso del cineasta Colegio Nacional.Foto: Eduardo Jiménez FernándezEduardo Jimenez
Ciudad de México.26 mayo 2026.Alejandro Gonzlez Iñarritu / Ceremonia de ingreso del cineasta Colegio Nacional.En la imagen, Gimenez Cacho.Foto: Eduardo Jiménez Fernández
Eduardo Jimenez

“A pesar de la legión de espléndidos cineastas mexicanos, El Colegio Nacional no había incluido en sus filas a la profesión que permite estar en la Luna sin despegar de la tierra. González Iñárritu lo ha dejado claro en su discurso. En su nombre no ingresa una persona, sino un oficio. Además de recordar a sus muchos colegas, ha puesto el acento en la naturaleza colectiva de su trabajo. Un rasgo esencial de su carácter es la curiosidad con que explora las historias y los saberes de los otros”, dijo Villoro.

Durante la ceremonia, Iñárritu fue acompañado por su esposa, María Eladia Hagerman de González, sus hijos, María Eladia y Eliseo; amigos como Carmen Aristegui, Luis Mandoki, Guillermo Arriaga, José Álvarez, Marina Stavenhagen, Francisco Rivas y Alejandra Banquells, entre otros.

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