Polémica en el boxeo por la definición del título de los pesados: la decisión del árbitro en el triunfo de Oleksandr Usyk

Oleksandr Usyk retuvo su título mundial de boxeo en una noche marcada por la controversia y la emoción al imponerse por nocaut técnico a Rico Verhoeven en el undécimo asalto, frente a las pirámides de Giza, en Egipto. El púgil ucraniano evitó una de las mayores sorpresas en la historia reciente del boxeo, al derribar a Verhoeven en el penúltimo asalto y conservar así su invicto. Sin embargo, tras el final, algunas figuras del deporte y los fanáticos sostuvieron que el combate estuvo teñido de polémica por la decisión arbitral.
En una velada que reunió la atención del mundo del boxeo y del kickboxing, Oleksandr Usyk, de 39 años, enfrentó a un rival inesperado: Rico Verhoeven, reconocido por su trayectoria como campeón en kickboxing, pero con apenas dos peleas profesionales en el boxeo. El escenario, situado en el desierto de Giza, aportó un marco singular para un enfrentamiento que superó las expectativas de muchos especialistas.
Durante los diez primeros asaltos, Verhoeven logró inquietar al campeón. El holandés, de 37 años, sorprendió con su agresividad y capacidad de adaptación, llegando a poner en aprietos a Usyk en varios momentos del combate. El propio Usyk reconoció, tras el triunfo, que atravesó dificultades inusuales: “Esta pelea fue dura. Fue una buena pelea. Gracias, Dios”, expresó el ucraniano en declaraciones reproducidas por Daily Mail.
En el séptimo asalto, el campeón ucraniano estuvo cerca de ser noqueado tras recibir un potente golpe de derecha de Verhoeven. Según las tarjetas filtradas al término de la pelea, el aspirante holandés llegó a estar dos puntos arriba en la puntuación de uno de los jueces y empatado en otros dos.
Sin embargo, en el undécimo asalto, la balanza se inclinó cuando Usyk conectó un uppercut de izquierda que derribó a Verhoeven. El holandés logró ponerse de pie, aunque el árbitro británico Mark Lyson decidió reanudar la acción una vez Verhoeven recuperó el protector bucal. Poco después, Usyk lanzó una ráfaga de golpes que precipitó la intervención del árbitro, quien detuvo la pelea cuando al límite del final del asalto.
La decisión arbitral desencadenó una oleada de protestas, incluida la del propio Verhoeven, quien manifestó su desacuerdo ante la prensa: “Pensé que era una parada temprana, pero al final no depende de mí”, afirmó el holandés. El atleta anticipó que planea apelar la detención: “Creo que vamos a presentar una apelación porque esto no tiene sentido. Cuando el árbitro intervino, no me quedé aturdido ni nada por el estilo. Lo miré pensando: ¿Por qué lo detienes?”
El malestar de Verhoeven fue compartido por varios aficionados y figuras del boxeo. El campeón mundial Shakur Stevenson escribió en redes: “Oh, mierda”, mientras que Jake Paul, youtuber y boxeador, comentó: “Quiero decir, es la cosa más descabellada que he visto en mi vida. Rico ganando cada asalto y en el momento en que el árbitro ve que va a terminar, lo termina, ¿estás bromeando?”. Los comentarios en plataformas sociales por parte de los fanáticos incluyeron frases como “La mayor vergüenza y robo de la historia” y “El boxeo está amañado”.
Tras la pelea, Usyk se mostró agradecido y dedicó el triunfo a su familia y a su país: “Muchísimas gracias. Sé que ahora mismo hay ucranianos en refugios antiaéreos; mi hija también, que está en un refugio antiaéreo, me envió un mensaje que decía: ‘Papá, te quiero, vas a ganar’”, declaró el campeón y agregó: “Muchas gracias, Rico. Eres un luchador increíble. Muchas gracias a tu equipo”.
El enfrentamiento dejó abierta la puerta a una posible revancha. Según Verhoeven, “Su excelencia me ha dicho que quiere la revancha, pero no depende de mí. Ya veremos qué pasa”. El propio campeón, seguido de cerca por el ex monarca Anthony Joshua y otros referentes, evitó pronunciarse sobre futuros rivales, aunque la presencia de figuras como Agit Kabayel entre los asistentes alimentó las especulaciones sobre los próximos pasos en la división.
En el cierre de la velada, el jefe del boxeo saudí, Turki Alalshikh, manifestó su interés en organizar una revancha en los Países Bajos. Mientras tanto, la controversia por la decisión arbitral y la actuación de Verhoeven mantienen en vilo a la comunidad internacional del boxeo, a la espera de la resolución de la apelación que podría ser presentada por el equipo del luchador holandés.



