Regidora del PRI Carolina Monzón y el poder que nunca suelta
La regidora priista Carolina Monzón se encuentra en medio de la polémica luego de que en un domicilio relacionado con ella se registrara una riña donde el funcionario Iván Hernández, alias “El Osito”, presuntamente fue golpeado por más de siete personas durante la madrugada de este viernes.
El escándalo volvió a poner sobre la mesa el nombre de una familia identificada desde hace años con los grupos políticos tradicionales de Piedras Negras, esos mismos que, para muchos ciudadanos, han encontrado en el servicio público una forma permanente de mantenerse cerca del poder y del presupuesto.
En medio del caso, las críticas crecieron rápidamente en redes sociales y círculos políticos, donde usuarios señalaron que este tipo de situaciones exhiben el desgaste de personajes ligados al viejo PRI, partido que durante décadas controló posiciones públicas mientras la ciudadanía veía pasar los mismos apellidos una y otra vez dentro de la nómina gubernamental.
La figura de Carolina Monzón no solamente quedó ligada al sitio donde ocurrió el altercado, sino también a una clase política que constantemente es señalada por vivir alejada de la realidad de la gente, protegida por influencias y relaciones construidas a través de los años.
Para muchos ciudadanos, el problema no es únicamente la riña ocurrida en la colonia Central, sino lo que representa políticamente: grupos que siguen moviéndose bajo las mismas prácticas, rodeados de privilegios y escándalos, mientras intentan mantener presencia dentro de la vida pública de Piedras Negras.
Hasta el momento no existe una postura clara por parte de la regidora sobre los hechos ocurridos en la propiedad relacionada con ella, situación que ha provocado todavía más cuestionamientos alrededor del caso.



