¿Qué efectos tiene la cafeína sobre el cortisol y cuándo se vuelve un problema?

En el debate sobre el estrés y la salud, pocas hormonas han captado tanta atención como el cortisol. Esta sustancia, producida por las glándulas suprarrenales, cumple un papel esencial en la regulación de numerosos procesos vitales.
Según la Clínica Cleveland, es un glucocorticoide (un tipo de hormona esteroide) que participa en casi todos los órganos y tejidos del cuerpo, y es clave para mantener el equilibrio fisiológico.
Entre sus funciones principales, ayuda a regular cómo el cuerpo utiliza la glucosa para obtener energía, disminuye la inflamación y colabora en la regulación de la presión arterial. Además, es fundamental para controlar el ciclo de sueño-vigilia, ya que sus niveles varían a lo largo del día, alcanzando su punto máximo antes de despertar.
También conocida como la “hormona del estrés”, interviene en la respuesta del organismo ante situaciones de tensión aguda, crónica o traumática. Cuando el cuerpo detecta una amenaza o un desafío, libera esta sustancia junto con otras hormonas como la adrenalina. Este mecanismo incrementa la energía disponible al favorecer la liberación de glucosa desde el hígado, preparando al organismo para afrontar la situación.
Las glándulas suprarrenales situadas sobre los riñones se encargan de la generación de cortisol (Imagen Ilustrativa Infobae)No menos importante es su influencia sobre el sistema inmunitario. En periodos cortos, puede limitar la inflamación y fortalecer las defensas del cuerpo. Sin embargo, niveles elevados de forma constante pueden tener el efecto contrario, debilitando la inmunidad y favoreciendo procesos inflamatorios.
El café y la relación con el cortisol
Diversos elementos influyen en la producción de la sustancia a lo largo del día. Tanto la alimentación, el ejercicio, el estrés, las enfermedades como también factores individuales tienen un impacto. Uno de los debates más frecuentes gira en torno al consumo de café.
Un estudio, publicado en 2025, indica que incluso una muestra pequeña de cafeína puede causar un aumento repentino en la hormona. Los investigadores explican que una dosis de entre 80 y 120 miligramos aumentan los niveles en un 50% de los números habituales, destacando que una sola taza de la infusión dispara las cifras. Sin embargo, los autores no indican que estos picos sean peligrosos, sino que el cuerpo puede generar una tolerancia momentánea.
Los picos pasajeros de cortisol al despertar o hacer ejercicio son normales y contribuyen al nivel de energía y concentración (Imagen Ilustrativa Infobae)Por lo tanto, aquellos quienes beben la bebida regularmente se someten a un incremento que tiende a ser menos significativo. Incluso, expertos citados por The Independent aseguran que el momento del día es determinante en la cantidad producida: el café matutino podría no alterar el ritmo natural, mientras que consumirlo por la tarde si podría mostrar un incremento sostenido en el resto del día.
Por otro lado, un ensayo científico destaca al ejercicio físico como un factor relevante. Un entrenamiento temprano puede generar caídas más pronunciadas en el cortisol y niveles más bajos en la noche, facilitando el sueño nocturno. De este modo, el horario resulta un aspecto significativo para la producción.
Cuándo un pico es normal o sostenido
La preocupación con respecto a los picos es frecuente, pero expertos subrayan que las fluctuaciones forman parte del funcionamiento habitual y saludable del cuerpo humano. Los aumentos breves (tanto al despertar como durante el ejercicio) permiten al organismo mantener la concentración, regular la presión arterial y disponer de energía adicional cuando sea necesario.
Sin embargo, las elevaciones que se sostienen a lo largo del día representan el verdadero riesgo. Una investigación reciente resalta que estas elevaciones, sin descensos naturales, están asociadas a situaciones de estrés prolongado, como pueden ser conflictos laborales, dificultades personales o el uso continuado de medicamentos derivados de la hormona.
El exceso de cortisol puede derivar en estrés por problemas laborales (Imagen Ilustrativa Infobae)En estas circunstancias, el cuerpo queda expuesto a niveles altos durante periodos largos, lo que puede tener consecuencias negativas para la salud. La ausencia de descensos regulares rompe el ritmo circadiano y se vincula a un mayor riesgo de trastornos físicos y mentales.
El exceso de cortisol, conocido como hipercortisolismo, puede tener consecuencias graves para la salud. La Clínica Cleveland resalta al síndrome de Cushing como la causa más frecuente, que suele originarse por tumores en la glándula pituitaria o en las glándulas suprarrenales, o bien por el consumo prolongado de medicamentos corticosteroides.
Las personas que experimentan estrés crónico también pueden estar expuestas a niveles peligrosos. Los principales síntomas del hipercortisolismo son:
- Aumento de peso, especialmente en el rostro y el abdomen.
- Aparición de estrías anchas y moradas en el vientre.
- Depósitos de grasa entre los omóplatos.
- Debilidad muscular en brazos y muslos.
- Elevación del azúcar en sangre, que puede evolucionar a diabetes tipo 2.
- Hipertensión arterial.
- Crecimiento excesivo de vello en mujeres (hirsutismo).
- Huesos frágiles y tendencia a fracturas (osteoporosis).
Ante cualquier duda, los expertos destacan la importancia de la consulta con un profesional de la salud.



