Un pediatra de 46 años enfrenta más de 130 cargos por presuntos abusos sexuales contra al menos 70 niños y adolescentes durante su trabajo en hospitales de Alemania. El juicio comenzó este lunes en el Tribunal Regional de Potsdam, donde se analizarán los hechos que habrían ocurrido entre 2013 y 2025 en centros médicos de Nauen y Rathenow, en el estado de Brandeburgo.
El caso salió a la luz después de que la madre de un menor denunciara sospechas de abuso ante las autoridades. A partir de esa primera acusación, las investigaciones permitieron localizar evidencias de otros posibles delitos, luego de que los agentes revisaran dispositivos electrónicos incautados durante los registros realizados en el domicilio del médico y en las clínicas donde trabajaba.
El pediatra permanece en prisión preventiva desde su detención, mientras que el proceso judicial busca esclarecer la dimensión de los hechos y determinar su responsabilidad penal. Se prevé que el tribunal emita un veredicto a mediados de diciembre.
La acusación presentada por la Fiscalía de Potsdam en mayo pasado describe un presunto esquema de agresiones sexuales que se habría prolongado durante aproximadamente 12 años.
El médico enfrenta más de 130 cargos por delitos sexuales contra menores, presuntamente cometidos durante el ejercicio de su actividad profesional. De acuerdo con la investigación, algunos de los hechos habrían sido perpetrados directamente por el acusado, mientras que en otros se analiza una posible participación como cómplice.
Los episodios investigados abarcan desde diciembre de 2013 hasta el otoño de 2025. La fiscalía también ha señalado que el periodo podría ampliarse, debido a que continúan las investigaciones para determinar si existen más víctimas.
El número de menores afectados supera los 70, entre niños y adolescentes que habrían estado expuestos a los presuntos abusos mientras recibían atención médica.
Denuncia de una madre destapó otros posibles abusos
El pediatra fue detenido el 24 de noviembre del año pasado, después de que la madre de un menor acudiera ante las autoridades para denunciar sospechas de agresión sexual.
La investigación tomó mayor dimensión cuando los agentes realizaron registros en la vivienda del médico y en las instalaciones hospitalarias donde había trabajado. Durante los operativos fueron asegurados numerosos dispositivos electrónicos y soportes de almacenamiento.
El análisis del material permitió encontrar pruebas visuales de otros presuntos delitos del mismo tipo contra menores, lo que llevó a los investigadores a ampliar las pesquisas y buscar posibles nuevas víctimas.
Ante el riesgo de que el acusado pudiera reincidir o abandonar el país, las autoridades ordenaron mantenerlo bajo custodia.
Además, se habilitó una línea telefónica para que las familias que tuvieran sospechas de posibles abusos pudieran comunicarse directamente con los investigadores y aportar información.
El médico negó las acusaciones; sin embargo, las instituciones anunciaron que colaborarían con las autoridades y revisarían sus protocolos de protección infantil.
Uno de los aspectos que generó preocupación fue el incumplimiento del denominado protocolo de los “cuatro ojos”, una medida de seguridad que establece que al menos dos personas deben estar presentes durante determinadas exploraciones médicas a menores.
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La revisión interna detectó que este procedimiento no se había respetado durante el examen del niño cuya denuncia permitió iniciar las investigaciones.
El director médico de las Clínicas Havelland, Mike Lehsnau, reconoció la gravedad de las acusaciones y advirtió sobre sus consecuencias para la confianza de las familias en los servicios sanitarios.


