El alto precio de la vivienda en la Ciudad de México provocó que unos 2 millones de capitalinos tuvieran que buscar un hogar en territorios conurbados, principalmente del Estado de México e Hidalgo.
En sólo 20 años, la capital pasó de unos 9 millones de habitantes a 7 millones y el principal motivo es que los capitalinos no pudieron costear una vivienda dentro de las 16 alcaldías y salieron expulsados hacia la periferia.
Así lo explicó José Alfonso Iracheta Carroll, subsecretario de Ordenamiento Territorial, Urbano y Vivienda, de la Secretaría de Desarrollo, Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).
Mucho se ha dicho que hace falta más vivienda en el Valle de México y la falta de vivienda está empujando los precios del suelo y de la vivienda hacia arriba, al grado que hay muchísima población que ya no puede pagar los precios del suelo de la vivienda en la Ciudad de México y se están yendo a la periferia.
“Hace un par de décadas, en la Ciudad de México tenía del orden de 9 millones de habitantes, hoy está más bien alrededor de siete (millones), es decir, la Ciudad de México ha venido perdiendo población ya desde hace muchos años”, puntualizó.
Los capitalinos expulsados han buscado vivienda asequible en municipios conurbados, pero también en asentamientos irregulares.
“Y el factor número uno es el costo del suelo y de la vivienda. ¿A dónde se van estas familias que están buscando dónde vivir? Pues se van a la periferia en donde logran encontrar un lugar para vivir. Muchas veces en asentamientos irregulares, que es el peor de los escenarios”, agregó.
El encargado del desarrollo urbano reconoció que el problema no se ha solucionado y por el contrario se ha extendido a municipios conurbados como Nezahualcóyotl en donde los precios de la vivienda han expulsado a los pobladores a otros sitios más lejanos como Chimalhuacán.
“El municipio de Nezahualcóyotl, que todos conocemos muy bien, un municipio de clase trabajadora, en su época un barrio bravo muy famoso en el Valle de México. Hoy ya es un municipio expulsor, ya las condiciones de acceso a la vivienda que tiene son tales que mucha población no puede pagar el suelo y la vivienda ahí y se está yendo a Chimalhuacán, que tiene unas condiciones muy negativas en términos de la propiedad del suelo, del acceso a servicios, etcétera.
“Entonces, este fenómeno no solamente ocurre en donde se discute tradicionalmente, como en la Roma, en la Condesa, en la Del Valle, en Polanco, no, ocurre a lo largo y ancho del Valle de México”, señaló.
El éxodo se siente en los barrios
El éxodo de habitantes de las colonias Roma Norte, Roma Sur, Condesa, Hipódromo y Juárez continúa de forma crítica en este cierre de 2026, alertó Saúl Castañón representante vecinal.
Actualmente, las colonias Doctores y Buenos Aires, barrios tradicionalmente populares, ahora viven una fuerte presión inmobiliaria debido al efecto de los precios exorbitantes de sus colonias vecinas como la Roma y la Condesa, advirtió.
Consideró que se requieren marcos legales más estrictos, como topes a los alquileres e impulso a esquemas de vivienda asequible similares a los aplicados en otras metrópolis.
El Plan Maestro contra la Gentrificación se encuentra en una fase de estancamiento operativo e institucional mientras que la demarcación concentra 7 de las 12 colonias prioritarias incluidas en el polígono original de alta tensión inmobiliaria”, acotó.
Se estima que en Cuauhtémoc se concentra gran parte de los desalojos forzados de la ciudad y cerca de 46% de toda la oferta de plataformas de alojamiento temporal en la CDMX.
No existe un censo oficial exacto y definitivo que mida exclusivamente el desplazamiento por gentrificación.
Pero organizaciones vecinales estiman que más de 400 mil familias han sido expulsadas de las zonas céntricas de la Ciudad de México en la última década.
Organizaciones vecinales como la 06600 Plataforma Vecinal y Observatorio de la Colonia Juárez estiman que cerca de 4 mil personas han sido desplazadas de este barrio en los últimos 15 años, de acuerdo con el activista.

Mientras que en las colonias Roma Norte y Roma Sur se estima una pérdida de población originaria, principalmente familias de medianos recursos e inquilinos de la tercera edad, superior a las 8 mil personas desplazadas desde el sismo de 2017.
En las colonias Condesa e Hipódromo, donde existe un fenómeno de rotación migratoria, la escasez de oferta de vivienda provoca incrementos de rentas de hasta más del 50 por ciento anual.
Ello ha forzado la salida de casi la totalidad de las familias inquilinas de ingresos medianos que no eran propietarias de su vivienda, lamentó.
Y destacó que las solicitudes de modificación de uso de suelo se siguen procesando de forma tradicional bajo la Ley de Desarrollo Urbano, sin que la Secretaría de Planeación y Ordenamiento Territorial capitalina pueda aplicar de manera vinculante los criterios de “tensión inmobiliaria” contemplados en el Plan Maestro.
“Esto ha permitido que continúen los trámites para reconvertir inmuebles habitacionales en locales comerciales o de servicios de alta gama en colonias como Roma Norte y Juárez”, alertó.


