Ver el stand de Ghost (bebida energética) a la hora de la apertura sólo quería decir una cosa: ¡El día iba a estar brutal y se necesitaban reservas para llegar vivo al final! El Autódromo Hermanos Rodríguez estaba ardiendo en el segundo día del Vans Warped Tour… otra vez.
La fila en el Artist Alley estaba repleta, porque hoy se vendió la merch de The Story So Far. Duró una hora y se agotó. Era evidente a qué banda veníamos, muchos, a ver. A lo lejos, en la fila, Fiddlehead tocaba Heart To Heart y un rider de BMX cayó en la rampa. El show terminó pronto o al menos tomó una pausa para atender al atleta.
Four Years Strong, uno de los clásicos del festival, llegó con el poder de siempre para hacer más soportable el calor con Wasting Time. Trataron de armar un circle pit enorme, pero el lodazal que quedó por las lluvias de ayer lo hizo imposible. Les pasó prácticamente como a Yellowcard: se quedaron con las ganas de algo tosco.
Para ser sinceros, ya nadie se quería mover de los gemelos Vans y Corona; o sea, todo el pop punk se empalmaba y era casi una sentencia moverte a otros escenarios para ver a Motion City Soundtrack (con todo el dolor del corazón) y a State Champs también, con todo y que se rifaron grabando una versión en español de Secrets especialmente para celebrar esta visita.
Pero como se adelantó ayer, este festival lleva muchísimos años obligándonos a tomar decisiones dolorosas y la nuestra (y la de miles) estaba en Movements y The Story So Far. Ni tiempo de regresar a llenar la botella de agua, ni de tomar un respiro con The Starting Line tocando Direction con un sol horrible cayendo y ninguna nube tirando paro.
Escuchar The Best of Me ya hizo más llevadero el baño de calor horrible que todos se metieron, y como si se tratara de un apoteósico momento, las nubes llegaron con Movements. Música deprimente para chicos con los mismos sentimientos. Con apenas unas semanas fuera, Happier Now ya sonó en la Ciudad de México con rolas como Back in My Ways, Dissolve Me y Live by the Sword.
Colorblind y Full Circle acabaron con los 45 minutos del grupo y, para fortuna de Patrick, el vocalista, esta vez no tuvo que parar el set para separar a tarados que se pelean por no aguantar el pit, como pasó en su show de hace dos años en el Foro Indie Rocks!
The Story So Far por fin pisó esta ciudad. Increíble que no lo haya hecho antes, tomando en cuenta la idolatría que hay por las rolas de duelo, amor y odio que Parker Cannon ha dejado en todos los discos. Lo que pasó ayer puede que sea el inicio de una larga relación entre México y el grupo, por tanta gente volando en High Regard y Roam.
Y hubo un reconocimiento enorme a Parker por no quedarse en modo Liam Gallagher, completamente tieso frente al pedestal, con solo los gestos de la cara moviéndose mientras cantaba Letterman, de las rolas más difíciles que ha hecho luego de la muerte de su papá.
Nerve y Quicksand fueron las últimas canciones del grupo, dejando fuera la lloradita asegurada que los fans anhelaban tener con la remota posibilidad de escuchar en vivo Clairvoyant. Pero la llovizna se llevó la esperanza… aunque no tan lejos, porque a escasos metros a la izquierda Matt Skiba y Alkaline Trio sí regalaron la cortavenas Radio.
“Alguien me dijo que este es el Warped Tour más grande en toda la historia”, aseguró Dan Andriano después de Stupid Kid, “así que por favor quiero que se pongan a trabajar y lo hagan valer”, agregó. Quizá vio que estaban algo inertes, algo entendible considerando que estaba por llegar Pennywise a un costado. Al atardecer, la bandera del grupo se levantó. Ahí, justo en el punto del asta y el emblema del grupo iba a ser la revolución.

Si estuvieron en el Pepsi Center saben lo que estaba por llegar: Revolution y Bro Hymn mandando a la mierda todo el sistema de terror mundial que hay. Cumplieron una vez más en el momento que subieron a la milicia de fans al escenario para finiquitar uno de los shows más old school.
Citizen superó en Beatbox la avería del monitor de su baterista. Mat Kerekes, el vocalista, le entregó el suyo y se aventó casi todo el show sin él, y lo hizo increíble. La bengala cebada que se prendió en medio del moshpit hizo más glorioso el set con el que introdujeron el disco Halcyon Blues, aunque fue The Night I Drove Alone una de las rolas más emos que sonó con el caer de la oscuridad. Se sintió precioso. Un dolor que se tiene que sentir una vez aunque sea.
MxPx ocupó el espacio de Jimmy Eat World en los escenarios principales luego de que el grupo cancelara. Entonces la lluvia arreció con odio durante unos 15 minutos, lo que retrasó un poco el inicio de New Found Glory. Lo bueno de esta música es que nadie pierde el espíritu pese a una poca lluvia. Ya curarse la enfermedad, si llega, será problema de los del futuro. Mientras, hubo circle pit con Better Off Dead.
My Friends Over You se hizo presente para acabar por redondear el momento generacional. Alexisonfire disparó después .44 Caliber Love Letter en Beatbox y Simple Plan estaba celebrando el cumpleaños de Scooby-Doo en el escenario principal, quizá uno de los actos más esperados por toda la comunidad pop punk. Sus tees lo hacían bastante evidente.
Simple Plan sigue teniendo un show muy similar al que han presentado desde hace muchos años; si algo hay que señalarles es la necesidad de renovarlo, pero después se les celebra la forma tan linda que tienen de honrar esta cultura con rolas como Perfect, Addicted e I’m Just a Kid, entre otras canciones cool para ser felices hasta en la lluvia.
Al cierre de esta edición, División Minúscula y Underoath estaban por cerrar la primera edición del Vans Warped Tour.
¡La cucaracha!
Un día antes, antes de medianoche, Papa Roach cerró, por supuesto, con un escenario casi lleno, porque muchos pop punkers ya no lograron aguantar tanto. Iban caminando como zombis a la salida de la recta, un poco por la obsesión que tenemos de usar los Vans clásicos y los checkers para cualquier momento, pero está claro que ya estamos en la edad de los UltraRange.

Papa Roach trae una energía renovada. La banda dejó atrás el estereotipo de estar solamente en circuitos exclusivos de metal y hace años que adoptó, por iniciativa de Jacoby Shaddix y el resto de los chicos, el poder compartir escenario con otros amigos más chicos que los consideran una inspiración.
Y pasa algo con La Cucaracha: pasan los años y si escuchamos las mismas rolas de siempre, estamos contentos. Nada que reclamar. Scars, Between Angels & Insects y Blood Brothers (que fácilmente pudo tener el toque de contar con una pandilla de patinadores en el tubo; lamentablemente ya era de noche y si de por sí en el día se dieron en la madre, en la noche y sin luz hubiera sido peor).
Lo que sí nos tocó nuevo fue el medley que suelen hacer con rolas nu metaleras como Blind de Korn, My Own Summer (Shove It) de Deftones, Break Stuff de Limp Bizkit y Chop Suey! de System of a Down.


