Fallecer sin haber otorgado un testamento válido puede transformar la dinámica de un hogar en una disputa legal y emocional de proporciones críticas. Así lo advirtió Nicanor Moyeda Frías, titular de la Notaría Pública número 13 en Piedras Negras, al subrayar la urgencia de que los jefes de familia mantengan un orden patrimonial que trascienda su propia vida.
“Cuando faltan las cabezas de familia, a veces provoca diferencias entre los herederos y es importante que los padres piensen en esta situación y que prevean que ya no estarán para poner orden o explicar la forma en que se pudiera disponer de los bienes”, explicó el fedatario.
Moyeda Frías apeló a la previsión ciudadana, puntualizando que formalizar la última voluntad es un acto de responsabilidad indispensable para evitar litigios que, en numerosas ocasiones, fracturan los lazos familiares de manera irreversible.
El llamado del especialista se realiza bajo el contexto de la campaña nacional “Septiembre, Mes del Testamento”. El programa busca abatir los índices de la baja cultura testamentaria en el país mediante asesorías jurídicas gratuitas y reducciones de hasta el 50% en los honorarios notariales.
A pesar de estos esfuerzos institucionales, el panorama de previsión en México enfrenta un rezago considerable.
Especialistas en derecho familiar coinciden con Moyeda Frías en que un testamento no significa “atraer a la muerte”, sino dictar un acto de amor que garantiza certeza jurídica, orden y armonía entre los seres queridos una vez que el testador falte.


