Acosta Naranjo, de rebelde anarquista a socialdemócrata

De joven, en Sinaloa, lugar de su nacimiento, el 3 de junio de 1964, y en Nayarit, donde estudió economía y arrancó su carrera político-social, Guadalupe Acosta Naranjo no creía en los partidos políticos. Era un anarquista que promovía la abstención electoral, llamaba a no votar.
Desde el 21 de febrero de 2026, Acosta Naranjo es presidente de Somos, partido político de nueva creación, de corte izquierdista democrático y progresista, que originalmente se llamaba Somos México.
Su nombre de pila tiene una historia de supervivencia. Es un homenaje a la Virgen de Guadalupe, cuando su madre se lo encomendó por ser un embarazo de alto riesgo, cuando la vida de ambos estuvo en peligro. Nació de forma prematura.
La conversión política de Acosta Naranjo, que se asume como un socialdemócrata, se originó en el contexto de la elección presidencial de México en 1988 entre el priista Carlos Salinas de Gortari y Cuauhtémoc Cárdenas, del Frente Democrático Nacional.
Fue el ingeniero Cárdenas quien hizo ver al rebelde anarquista de 24 años que si algo iba a cambiar en México tendría que ser a través de un sistema democrático, del voto ciudadano.
Antes de convertirse en miembro fundador del PRD en 1989, Acosta Naranjo había sido líder sindical de los cañeros en Nayarit, líder estudiantil de la escuela de economía de la Universidad Autónoma de Nayarit, integrante del Movimiento Lucha Popular y de la Organización Revolucionaria Punto Crítico.

En 1990, a los 26 años, Acosta Naranjo fue uno de los cinco diputados plurinominales que obtuvo el naciente PRD en la XXIII Legislatura del Congreso de Nayarit. Al término de la diputación fue candidato a la alcaldía, pero perdió.
Dos legislaturas después, en la XXV (1996-1999) Acosta Naranjo volvió a ser diputado plurinominal en el Congreso de Nayarit.
En plena efervescencia por el efecto que Vicente Fox había despertado de cara a las elecciones presidenciales de 2000, en los comicios estatales de 1999, en Nayarit, se registró una alianza inédita entre el PAN-PRD-PT-PRS que llevó a Antonio Echevarría Domínguez, empresario cocacolero como Fox, a la gubernatura. Y con él trabajó Acosta Naranjo como subsecretario de Gobierno, hasta el año 2000. La salida de Acosta Naranjo del gobierno de Echevarría se debió a un pleito con el entonces gobernador. Después, al entonces perredista le costó la cárcel por una supuesta falsificación de documentos, auspiciada por el empresario cocacolero. El secretario de Gobernación de aquel momento, Santiago Creel, tuvo que intervenir para que Acosta Naranjo recuperase su libertad.
La ruptura con el gobernador Echevarría le sirvió a Acosta Naranjo para viajar a la Ciudad de México. En el Comité Ejecutivo del PRD tuvo trabajo y la posibilidad de entrar en la política nacional. En las dirigencias de Rosario Robles y Leonel Godoy, Acosta Naranjo fue subsecretario general del CEN del PRD y secretario de Organización del CEN del PRD.
A partir de 2005, cuando Leonel Cota fue el líder nacional del PRD, Acosta Naranjo se convirtió en secretario general del partido y fue entonces que se convirtió en uno de los principales operadores de campaña de Andrés Manuel López Obrador, en lo que fue su primer intento por llegar a la presidencia de México. La cercanía que tuvo con López Obrador le permitió ser puente entre éste y el ingeniero Cárdenas.
En 2008 Acosta Naranjo fue presidente del PRD, partido al que formalmente nunca renunció. Incluso durante el proceso electoral federal de 2024 fue representante del PRD ante el Instituto Federal Electoral (IFE), cuando el PRD perdió su registro al no alcanzar el 3 por ciento de la votación.
Después de su presidencia en el PRD fue diputado federal en la legislatura LXI (2009-2012). En la LXIII legislatura (2015-2018) volvió a San Lázaro como diputado federal por el PRD.

En el contexto del desafuero que sufrió López Obrador en abril de 2005, y en una de las manifestaciones de los seguidores de López Obrador, hay un pasaje en el que el ingeniero Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo fueron protagonistas.
En esa marcha, López Obrador permitió que Cárdenas y Muñoz Ledo fueran víctimas de rechiflas. A Guadalupe Acosta Naranjo no le pareció correcto el hecho y se lo reclamó a Andrés Manuel López Obrador, que le respondió: “La plaza purifica”.
Según Guadalupe, la intención de López Obrador era desgastar tanto a Muñoz Ledo como a Cárdenas para fortalecer su propia figura.
Otro desencuentro con López Obrador —que es una pieza más que llevó a la ruptura entre ambos— ocurrió cuando Acosta Naranjo le pidió al tabasqueño que no bloquearan el Paseo de la Reforma, en protesta por lo que López Obrador llamó el “fraude electoral” en favor de Felipe Calderón en la elección presidencial de 2006. Le propuso que en lugar de Paseo de la Reforma tomaran el Zócalo. Acosta Naranjo le argumentó al candidato presidencial derrotado que bloquear Reforma era tanto como ser malagradecidos con la ciudad que más votos le había dado.
López Obrador llevó el tema a una asamblea en el Zócalo. Preguntó quién apoyaba la propuesta de Guadalupe y prácticamente todos respaldaron la postura de Andrés Manuel. Guadalupe se quedó solo.
Un punto más de desencuentro ocurrió cuando López Obrador ordenó a sus diputados leales impedir la toma de posesión de Felipe Calderón, el 1 de diciembre de 2006.
Guadalupe le advirtió: “Nosotros no somos golpistas. Vamos a luchar hasta el último momento, pero si la autoridad electoral determina el triunfo de Calderón, no podemos impedirlo”.
Andrés Manuel tomó esas palabras como una deslealtad de Acosta Naranjo.
Un punto más de polémica entre Acosta Naranjo y López Obrador está en el tema del dinero de la campaña de 2006. El Comité Ejecutivo Nacional perredista tomó la decisión de entregarle todas sus prerrogativas de campaña a su entonces candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador. Fue un cheque por unos 320 millones de pesos, según declaró públicamente Acosta Naranjo.

En su nueva tarea, este exanarquista es tratado por la gente del PRD, que se sumó a Somos, como “jefe Naranjo”.
A pesar de tener un rostro adusto, Lupe, como otros cercanos le dicen, tiene muy buen sentido del humor. Se enoja muy poco y, cuando lo hace, suele quedarse callado. No es un hombre estridente. Levanta la voz cuando es necesario, pero no se pelea con la gente de adentro; las discusiones fuertes las tiene con los de afuera.
Acosta Naranjo tiene referentes intelectuales y amistades en distintos sectores políticos. Mantiene buena relación con personas de prácticamente todos los partidos, excepto con algunos personajes como Dante Delgado, Jorge Álvarez Máynez, Gerardo Fernández Noroña.
Quienes lo conocen dicen que Acosta Naranjo tiene una enorme capacidad de interlocución, que puede hablar con gobernadores, dirigentes partidistas y funcionarios de todos los niveles. Ese oficio político le permite abrir puertas y hacer llegar mensajes directamente al poder.
Si bien las movilizaciones de la Marea Rosa, en el contexto de la elección presidencial de 2024, están relacionadas con Somos México, fue hasta el 6 de julio de 2024 que los organizadores de la Marea Rosa, el Frente Cívico Nacional, se reunieron para consultar si existía energía social suficiente para formar un partido político.
Acosta Naranjo no participó activamente en la Marea Rosa hasta que Amado Avendaño lo incluyó entre los oradores en su cuarta y última concentración, el 19 de mayo de 2024.
El 23 de noviembre de 2024, por unanimidad de las organizaciones, se decidió avanzar en la creación de un partido político.
Al principio no estaba claro que Acosta Naranjo fuera quien lo encabezara. Pero conforme avanzó el proceso, todos los involucrados coincidieron en que se necesitaba un operador político del tamaño del sinaloense para sacar adelante el proyecto.
Guadalupe Acosta Naranjo es un hombre sencillo, no tiene gustos ostentosos. Entre un restaurante elegante y una cantina, prefiere la segunda. Le gusta el tequila, toca la guitarra, canta y disfruta las conversaciones largas.
Duerme muy poco. Es muy desvelado y se levanta temprano. Siempre está pensando en proyectos y en la siguiente estrategia política.

Tiene una devoción enorme por sus padres. Es el menor de cinco hermanos y siempre fue muy cercano a su madre, quien murió hace más de 20 años. Su padre aún vive.
El exanarquista ama profundamente a sus nietos y a su perrita, una xoloitzcuintle a la que llama Layali que vive en Nayarit y que, cuando está en la Ciudad de México, suele acompañarlo incluso a su oficina de Somos, en la que estará como presidente hasta noviembre de 2027 o enero de 2028.



