Niños migrantes, a merced del crimen; también incluye el desplazamiento interno

Una investigación de Plan International México revela que las niñas, niños y adolescentes migrantes en territorio nacional enfrentan riesgos de secuestro, desaparición y violencia física.
El estudio incluyó a familias en tránsito, desplazadas internamente por problemas de inseguridad y a personas ya establecidas en Tapachula, Ciudad Juárez y CDMX. Las 176 encuestas aplicadas a cuidadores dieron cuenta de la situación de 338 menores, 21.6% son mexicanos, 19.3% cubanos, 12.5% haitianos, 12.5% venezolanos, 10.8% hondureños y 9.7% guatemaltecos.
Los cambios en las políticas migratorias de EU profundizan su vulnerabilidad. “Se está dando el fenómeno de migración inversa, en el que Tapachula opera ahora como un espacio de contención y concentración migratoria; la Ciudad de México, como un territorio de permanencia prolongada y reconfiguración de trayectorias, y Ciudad Juárez, como un espacio de espera e inmovilidad forzada”, alertan.
Los menores enfrentan violencia psicológica, separación familiar, robos, discriminación, xenofobia, secuestro y desaparición.
Las familias identificaron como principales generadores de riesgo a organizaciones criminales (44.9%), grupos armados no estatales (29.6%) y actores estatales civiles (27.3%).
Como más de la quinta parte corresponde a mexicanos desplazados por violencia, existe un vacío legal, no hay legislación especializada para la niñez en desplazamiento interno a diferencia de la migrante, lo que invisibiliza institucionalmente a este grupo y trunca sus posibilidades de estudiar.
Con financiamiento de la Unión Europea e iniciativas de diversas organizaciones, el monitoreo detalla que 53.4% está en tránsito, 36.9% como migrantes en destino, 6.8% en desplazamiento interno y 2.8% por conflicto armado o violencia.
Sólo 32.4% de los hogares reportó que los menores estaban vinculados a educación formal o flexible por falta de recursos, condición migratoria, necesidad de trabajar, falta de documentación y de información.
En Ciudad Juárez las evitan por burocracia, y en la CDMX se documentó segregación escolar en el campamento Vallejo. Además, migrantes han recibido insultos xenófobos, hostilidad física y son ubicados en grados inferiores; aunque se destacó como ejemplo positivo el Programa de Educación Migrante de Chiapas (Pemch) y la Preparatoria 2 de Tapachula con la figura de “oyentes”.
TRATA Y VIOLENCIA
Destaca que 43.8% de los hogares indicó que los niños no habían recibido asistencia humanitaria en tres meses. La tercera parte de familias con adolescentes haitianas reportó violencia basada en género en Tapachula, como acoso verbal y tocamientos. Asimismo, se registraron secuestros en Juárez y CDMX mediante suplantación de autoridades policiales, y explotación laboral infantil en fincas cafetaleras de Tapachula con jornadas de más de 12 horas por 100 pesos al día.



