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Eduardo Yáñez recuerda cómo fue crecer en un reclusorio: ¿por qué estuvo ahí?

Eduardo Yáñez relató la razón por la que durante su infancia tuvo que crecer en un reclusorio. 

Eduardo Yáñez

¿Por qué Eduardo Yáñez creció en un reclusorio?

El histrión comentó que creció en el Palacio de Lecumberri, apodado el “Palacio Negro”, una cárcel mixta en el que trabajaban su mamá y su abuela como celadoras.

“Mi abuela también era celadora, solo que mi abuela tenía un cargo más alto y ella metió a mi mamá a trabajar ahí, una era sargento y mi mamá era cabo y luego subió. Me toó estar ahí, dormir ahí, conocer reos, presas femeninas, internas y me tocó conocer personas interesantes, otras medio temibles, medio misteriosas”.

Eduardo Yáñez

Eduardo Yáñez dijo que debido a que su mamá tenía buena relación con varios presos, ellos en ocasiones se encargaban de cuidarlo, aunque nunca lo dejaron entrar a una celda.

“Como se llevaban bien con mi mamá y medio me cuidaban. Yo convivía con ellos en el comedor o la hora de cenar, tanto como ir a una celda no me lo permitían. Yo veía muy nerviosa, temerosa (a su mamá). Llegué a ver algunos pleitos de una chava que se sacaba de onda y se quería cortar y mi mamá tenía que intervenir para salvarla de sí misma”.

En la plática, Eduardo Yáñez recordó que de los 8 a 12 años fue un niño tímido y temeroso, pero que gracias a que creció en una prisión y vio varios momentos fuertes, se hizo un carácter que lo hizo la persona que es hoy.

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“Yo no sé si madurar o te hace valiente porque te forma un carácter de alguna manera y ya en la calle vas aplicando eso poco a poco, de ser una persona temerosa (…), hubo una edad en donde se me abusó bastante, era un chavo acomplejado, con miedo, no quería hablar (…), robar nunca se me dio porque mi mamá era muy estricta respecto a lo que no te pertenece”.

Finalmente, como anécdota, recordó que su mamá era muy estricta, especialmente no dejaba que él y sus hermanos estuvieran involucrados en robos.

“Un hermano mío mintió y me echo la culpa de unos centavillos que se había agarrado y dice mi mamá que en esa época yo era sonámbulo y a mí se me quedó tanto lo de la moneda y me salí, bajé a sentar a la mesa a decir que yo o había tomado el dinero, estaba dormido. Me agarró la mano y me quemó la mano con la plancha”.

 

 

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