¡De ‘desecho’ a combustible! Veionella, La bacteria que podría cambiar el rendimiento físico

Durante años, el lactato ha sido interpretado como una señal de fatiga, casi como un residuo inevitable del ejercicio intenso que el cuerpo debía tolerar. Su presencia se asociaba con el cansancio muscular, la pérdida de rendimiento y ese momento en el que el cuerpo empieza a “quemar”; sin embargo, la ciencia del deporte se ha replanteado esta idea, abriendo la puerta a una interpretación completamente distinta sobre su función dentro del organismo.
Una bacteria llamada Veillonella podría tener la capacidad para transformar el lactato en una fuente reutilizable de energía, por lo que plantea una pregunta clave: ¿y si aquello que el cuerpo produce durante el esfuerzo no es un desecho, sino un recurso desaprovechado? La respuesta aún no es definitiva, pero el planteamiento ya está cambiando la forma en que se estudia el rendimiento físico.
El lactato, de enemigo a pieza clave del rendimiento
El lactato se genera cuando el cuerpo metaboliza carbohidratos durante el ejercicio, especialmente cuando la intensidad aumenta. Durante décadas, se le atribuyó un papel negativo, como si fuera responsable directo de la fatiga muscular; sin embargo, hoy se sabe que su función es más compleja y que su presencia no necesariamente implica un problema para el organismo.
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“El lactato, por decirlo así, es un personaje que está en la escena de la fatiga, pero no es el asesino”, explica el doctor Jonathan Esteve-Lanao, especialista en fisiología del deporte.
Esta nueva lectura lo coloca como un indicador del esfuerzo, más que como su causa. Es decir, aparece cuando el cuerpo trabaja a cierta intensidad, pero también forma parte de procesos que podrían ser aprovechados si se entienden correctamente.
La microbiota entra al juego
La innovación radica en su relación con la microbiota intestinal, un sistema cada vez más estudiado por su impacto en distintos aspectos de la salud. En este caso, la Veillonella tiene la capacidad de utilizar el lactato producido durante el ejercicio y transformarlo en ácidos grasos, que el cuerpo puede usar como energía.
“Es una bacteria que influye en la utilización de ese lactato como para volverlo a utilizar en forma de ácido graso”, detalla el especialista.
Este proceso implica que una parte de la energía que normalmente se perdería podría reincorporarse al sistema. En términos simples, es como si el cuerpo encontrara una forma de reciclar su propio esfuerzo para sostener el rendimiento por más tiempo.
¿En qué tipo de ejercicio podría marcar diferencia?
El potencial de este mecanismo no es igual para todos los tipos de actividad física. De acuerdo con los especialistas, su impacto sería más relevante en ejercicios de larga duración y de intensidad moderada o baja, donde el cuerpo depende en mayor medida de las grasas como fuente de energía.
“La ventaja es mayor cuanto más de larga duración es el esfuerzo”, explica Esteve-Lanao, al referirse a disciplinas donde la resistencia es determinante.
Esto incluye actividades como maratones, triatlones o ciclismo de fondo, donde cada reserva energética cuenta. En estos casos, la posibilidad de reutilizar el lactato podría ayudar a retrasar la fatiga y optimizar el desempeño, al menos desde el punto de vista fisiológico.
La gran pregunta: ¿realmente mejora el rendimiento?
Aunque el mecanismo ya ha sido identificado y explicado en condiciones controladas, aún falta responder la pregunta más importante: si este proceso se traduce en mejoras reales en el rendimiento deportivo. Es decir, si puede impactar variables concretas como el tiempo, la resistencia o la recuperación.
“Lo que falta ver es en un contexto aplicado real qué pasa… si esto hace que yo mejore dos minutos mi maratón”, reconoce el especialista.
Actualmente, las investigaciones se encuentran en una fase inicial, evaluando a deportistas en condiciones reales. El objetivo es determinar si este beneficio teórico tiene un efecto medible más allá del laboratorio.
Los experimentos de esta bacteria están en fases inicialesEspecial © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.



