Civiles crean autodefensa contra el ICE en Los Ángeles
“La migra está en el área”: el comando civil que desafía a fusiles y enmascarados de ICE en las calles de Los Ángeles

Son las 07:00 de la mañana de un día frío y ventoso. Víctor Maldonado y Phoebe Caits descienden de una camioneta con chalecos fluorescentes, binoculares, contadores metálicos y sus teléfonos celulares, listos para documentar las placas y modelos de los vehículos de agentes migratorios que salen del Puerto de Los Ángeles hacia el condado.
Lo harán a pesar de intimidaciones previas con armas largas.
Los integrantes de alrededor de 80 organizaciones que integran la Coalición de Autodefensa Comunitaria —también llamadas autodefensas— , con sede en Los Ángeles, se sienten mortalmente expuestos ante la migra y mercenarios “cazarrecompensas” por su trabajo para alertar en redes sociales sobre las redadas. Y tienen pruebas.
En Terminal Island, la zona industrial del puerto donde se encuentran ahora Phoebe y Víctor, ambos integrantes de las Patrullas de Paz del Área de Harbor, se han sentido amenazados de muerte, como muestran los videos compartidos con MILENIO.
En una grabación, tres oficiales enmascarados, robustos y altos bajan de una camioneta gris, cargan metralletas y avanzan a zancadas hacia los autodefensas.
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En otro momento, en Terminal Island, Víctor grabó cómo una camioneta negra —similar a la que pasó minutos antes— les cerraba el paso, dejándolos acorralados.
La cámara hace un breve paneo al piso. Al enderezarse, aparece un hombre con pantalón y chaleco color caqui, gafas oscuras, botas, pasamontañas y gorra negra, de pie frente a la puerta abierta del copiloto. Avanza con los brazos tatuados y apunta a Víctor con un arma larga que parece ser una AK 47.
“Nos llamaban por nuestros nombres, que mostráramos nuestras manos, y que no nos moviéramos”, recuerda Víctor, hijo de inmigrantes salvadoreños desplazados por la guerrilla de finales del siglo pasado en su país.
A un costado, del lado del conductor, otro hombre con uniforme similar, sostiene un bote que podría ser un atomizador con gas pimienta. Lleva guantes negros y se acerca cada vez más hasta que se corta la grabación.
Así operan los agentes migratorios
Patrullas comunitarias vigilan a ICE en Los Ángeles pese a amenazas
Video
Aparentemente, es un día con menor actividad en esta zona industrial donde la Agencia de Inmigración y Aduanas y la Patrulla Fronteriza instalaron desde junio pasado su base de operaciones. Aunque oficialmente se retiraron el 15 de febrero hacia sedes locales, los autodefensas no se confían.
Hasta hace poco, desde aquí salían en grupos de hasta 20 vehículos siete de cada 10 agentes que realizaban las redadas. Los comandos se dirigían hacia San Pedro, Wilmington, Huntington Park, Carson, Long Beach, South Gate, Lynwood, Santa Ana, Pasadena y otras con alta presencia de latinos, principalmente mexicanos.
Las fuerzas federales siguen presentes, según se percibe en el ir y venir de vehículos negros, con vidrios polarizados y sin logos. Uno de ellos pasa zumbando a toda velocidad, casi rozando los cuerpos de Víctor y Phoebe, quienes no alcanzan a ver si el conductor iba enmascarado.
“¡Damn!”, dice ella. Abre sus ojos azules, como platos desorbitados, y se toca el pecho. “Eso fue muy rápido”.
Víctor Maldonado y Phoebe Caits se dedican a vigilar como parte de las patrullas comunitarias en EU. | Especial
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En febrero de 2026, un juez federal bloqueó la ley SB 805 de California, que prohibía a los agentes del ICE usar máscaras durante sus operaciones. El gobierno federal argumentó con éxito en los tribunales que son necesarias para proteger la identidad de los agentes y evitar represalias, especialmente ante el aumento de tensiones.
De modo que los autodefensas siguen sin ver los rostros de los agentes, pero ellos sí pueden detenerlos por su aspecto físico, principalmente latino, aun cuando sean ciudadanos estadunidenses.
Según un informe de la organización sin fines de lucro ProPublica, en 2025 se registraron más de 170 casos de ciudadanos detenidos en redadas y protestas por su apariencia latina, presuntamente por interferir con los agentes o agredirlos.
A más de 20 de ellos los mantuvieron retenidos durante más de un día sin poder comunicarse con familiares ni abogados. En algunos casos, sus familias no pudieron localizarlos.
“Pueden hacer con nosotros lo que quieran”, concuerda Víctor. “Es una situación seria, pero no voy a dejar de patrullar”.
En Terminal Island, vehículos con vidrios polarizados siguen circulando mientras Víctor y Phoebe hacen guardia. Ella graba con tranquilidad y sin titubeos, aunque su presencia no pasa desapercibida: es alta, robusta y lleva un gorro color naranja que se mira a varios metros de distancia.
Phoebe graba a los agentes de ICE con su teléfono pese a los amagues. | Especial
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Las Patrullas de Paz del Área de Harbor seleccionan a sus miembros por su capacidad para mantener la calma en situaciones extremas: acoso con armas, intentos de atropellos, toma de fotografías por parte de ICE y otras provocaciones.
Phoebe se unió para vigilar a ICE cuando vio el impacto que causaban las deportaciones a sus alumnos en la escuela de San Pedro, donde da clases.
Los profesores de las escuelas representan a uno de los gremios más activos en el movimiento de autodefensas. En meses recientes, fue destituido de la Synergy Quantum Academy el maestro Ricardo López por proteger a sus estudiantes durante las huelgas contra las redadas.
“Crecí en Los Ángeles, donde todos somos parte de una comunidad y nos duele lo que está pasando”, explica Phoebe .
Toma los binoculares, mira a lo lejos. Está frente al monumento conmemorativo a la comunidad de pescadores de origen japonés que vivía ahí hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando, tras el ataque a Pearl Harbor, fueron expulsados o enviados a campos de internamiento injustamente. La historia se repite.
“Aquí puede venir cualquiera porque es un espacio abierto. Si ese memorial no existiera, todo ese terreno sería propiedad federal y nos hubieran corrido”, explica Víctor.
Los activistas describen su labor como la de un meteorólogo: no dicen qué hacer, solo informan: “Va a llover”. “ICE está aquí”.
No dan instrucciones a la comunidad para evitar acusaciones de obstrucción. Solo muestran información: placas, modelos y tácticas de los agentes para camuflarse, como usar la misma placa en diversos vehículos o banderas de México o portar banderas mexicanas e incluso coches con matrículas de los estados fronterizos del lado sur: Sonora, Baja California.
Con esa información, cada persona decide.
Los agentes de ICE usan la misma placa en diversos vehículos. | Especial
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Víctor y Phoebe dejan Terminal Island tras una hora sin mucha actividad y se trasladan a San Pedro, que está a unos cinco kilómetros, con su patrullaje en Home Depots y supermercados, lugares frecuentados por trabajadores indocumentados en busca de empleo y para comprar comida.
“Lo que hacemos es verificar que no esté ICE y decirle a la comunidad: pueden venir a comprar: queremos que la gente pueda seguir viviendo su vida normalmente”, explica Víctor.
“Si no compartimos esa información, alguien en riesgo tener miedo de salir de su casa”.
—¿Qué pasa si ven actividad?
El activista toma un megáfono que ha permanecido quieto a lado de la palanca de velocidades, lo acerca a su boca y se escucha:
“La migra está en la área”, “la migra está en la área”, “la migra está en la área”…
Víctor deja el megáfono a un lado y arranca la camioneta. Continúa el patrullaje. No desistirá, dice: “Esta administración quiere quebrar el espíritu de nuestra gente. Pero eso no va a pasar”.
Hace una pausa, busca argumentos de peso para contrarrestar lo que oficialmente se dice para justificar los operativos. El Departamento de Seguridad Nacional señala que su objetivo es “hacer cumplir las leyes migratorias y garantizar la seguridad de las comunidades”.
En distintos comunicados, autoridades federales han sostenido que las detenciones se enfocan en personas con antecedentes penales o con órdenes de deportación vigentes.
“Mi papá fue asesinado cuando intentaron robarle. Las personas que lo mataron eran inmigrantes. Habían llegado apenas dos semanas antes. Lo intentaron robar, lo mataron y después regresaron a México. Aun así, incluso después de eso, sigo creyendo que la inmigración es algo positivo. Sé que lo que pasó con mi papá no es lo típico de la historia de los inmigrantes”.
Acelera. Sigue adelante. Documenta.
De grano en grano
En la Coalición de Autodefensa Comunitaria participan voluntarios de entre 20 y 70 años que son ciudadanos estadunidenses. Están organizados en grupos grandes —como la histórica Unión del Barrio—; colectivos locales —como las Patrullas de Paz del Área de Harbor—, entre otras— y también en esfuerzos individuales.
La ciudad de Santa Ana, ubicada a 53 kilómetros de la ciudad de Los Ángeles, muestra cómo la organización a pequeña escala puede ser efectiva. Entre los 240 mil habitantes de origen latino, que representan el 76% de la población, surgieron dos hombres y una mujer que han tomado los patrullajes como una forma de vida.
A estas autodefensas les ha tocado presenciar el arresto de una persona cuya pareja tenía cáncer en etapa cuatro cuando había salido a la tienda, a tomar aire. También han visto cómo golpean, derriban y arrastran por el suelo e incluso fracturan a indocumentados, así como la detención de padres frente a sus hijos.
“Los tratan como basura”, resume Yayo, un mexicoamericano de origen jalisciense.
Yayo, Alicia Reyes y Rubén Nicanor prefieren mantener el anonimato. Todos los días, desde las 05:00 de la mañana, se dirigen a la base local de los agentes. Usan sus propios autos, visten mezclillas, tenis y paliacates con los que cubren parte de su rostro, desde la nariz a la barbilla. Así se presentan para la entrevista.
Los agentes de inmigración tienen autoridad para detener a estadunidenses en determinadas circunstancias: en este contexto, a todo aquel que presuntamente interfiera o agreda a los oficiales.
Mensaje de agradecimiento a la labor de la vigilancia antiICE en San Pedro. | Especial
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Propública registró alrededor de 130 estadunidenses —entre ellos más de 10 funcionarios electos— acusados de agredir u obstaculizar a los agentes de ICE, aunque la mayoría de los casos fueron después desestimados por un juez.
Para evitar ese tipo de acusaciones, la organización Unión del Barrio imparte talleres de capacitación para autodefensas: cómo actuar ante intimidaciones, cómo alertar a la comunidad, cómo identificar placas falsas y cómo documentar manteniendo una distancia de seis pies.
Pero Yayo, Alicia y Rubén a veces van más allá: siguen a los vehículos de ICE o Border Patrol durante kilómetros; o los confrontan muy de cerca, como muestran videos que comparten con este diario mientras toman bebidas proteicas en una tienda de licuados.
“Jefe, ¿por qué haces eso?”, cuestiona Rubén en una grabación en la que encara a un agente armado durante un operativo. “Sé que tragas saliva, que no quieres hacer lo que haces, imagina que soy tu hijo o tu hermano, ¿le harías eso? Sé que te duele lo que haces”.
El oficial aprieta el gatillo.
Rubén, hijo de guerrerenses nacido en Los Ángeles, continúa: “¿Por qué aprietas el gatillo? ¿Qué puedo hacer yo?”.
La escena no pasa a mayores.
“Ellos ya conocen nuestros nombres, nuestros carros, a veces nos apuntan en lugares donde no hay nadie más. Podrían disparar y decir que nosotros estamos interfiriendo en sus operaciones, que los agredimos, que fue necesario”, señala Rubén. “Ellos juegan chueco. Mienten”.
Aun así, echan para adelante.
Yayo no duda en involucrar, incluso, a su hija de tres años, cuando la mamá o la abuela no pueden cuidarla.
Hace un mes, vigilaban los vehículos que salían de la estación de ICE en Santa Ana. Siguieron a uno y se estacionaron en una gasolinería para ver qué hacía.
La niña le dijo a Yayo que necesitaba hacer pipí . Mientras él se quitaba el cinturón para llevarla al baño, la pequeña señaló:
“Papá, ahí está, ahí está la migra”.
“Queremos que nuestros hijos sepan que no deben ser juzgados por ser mexicanos”, describe el padre. “Queremos que la juventud que está creciendo ahorita vea la guerra en la que estamos. Pero no solo que la vea: que la sienta y que sepa que tiene derechos. Porque al final del día, ¿quién va a contar esta historia? Ellos”.
https://www.milenio.com/internacional/patrullas-comunitarias-vigilan-a-ice-en-los-angeles-pese-a-amenazas



