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Sultanes de Monterrey: el equipo que convirtió una amenaza en la franquicia más fuerte del beisbol mexicano

Monterrey llegó a la Liga Mexicana de Beisbol en 1939 con una advertencia: si fracasaba, desaparecería. 87 años después, Sultanes suma diez campeonatos varoniles y uno femenil de softbol.

DOMINGA.– Hay historias que nacen con advertencias y terminan convertidas en leyenda. En 1939, cuando Monterrey pidió su lugar en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), la respuesta fue más una amenaza que una bienvenida: si el equipo era débil, correría la misma suerte que otros proyectos fallidos.

Imagínese que, después de varios años de impulsar el desarrollo del beisbol, decide dar el siguiente paso: crear el primer equipo profesional de su ciudad. Pero recibe un mensaje claro, casi lapidario: si no está a la altura, desaparecerá.

“El beisbol en Monterrey nunca fue sólo un juego. Fue una forma de existir”.
Ese fue el aviso que el presidente de la LMB, Ernesto Carmona, dio al periódico La Afición tras recibir la solicitud de ingreso de los equipos Monterrey e Irrigación en 1939: “En caso de que alguno de los equipos que quiere ingresar a la Liga Mexicana fuera notoriamente débil, se vería precisada la Liga a repetir el penoso caso del año pasado en que retiraron al club Río Blanco…”.

No era una bienvenida. Era una prueba. Era un mensaje directo para los empresarios Arturo Estrada y Blas Díaz Peña, quienes, después de años de apoyar al “Rey de los Deportes”, se propusieron darle a Monterrey un equipo capaz de competir en una liga que ya contaba con 14 años de existencia.

Monterrey, entonces, no alcanzaba el millón de habitantes. Pero tenía algo más importante: una profunda pasión por el beisbol, empresarios visionarios con deseos de construir y un entorno fértil para hacer crecer grandes proyectos. Eso bastó.

ÚNICO EQUIPO TRICAMPEÓN EN LMB
El conjunto de Monterrey es el único club que ha sido capaz de lograr un tricampeonato en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol después de que fueron campeones en la Temporada 1947, 1948 y 1949. Los dos primeros títulos los lograron como Industriales de Monterrey y el tercero como Sultanes.
La Liga Mexicana aceptó al club Monterrey como nueva plaza y el lunes 6 de febrero de 1939 La Afición publicó la noticia que encendió a la ciudad: “Gran entusiasmo y animación despertó entre todos los aficionados al beisbol la noticia…”.

Lo que vino después no sólo desmintió el pronóstico inicial. Lo transformó en historia. Porque la advertencia no debilitó el proyecto. Lo fortaleció. Desde su origen –bajo el nombre de Carta Blanca–, el equipo dejó claro que no estaba ahí para sobrevivir una temporada, sino para quedarse. Y lo hizo.
“Primero fue una advertencia. Después, una historia imposible de borrar”.
Omar Rentería en el juego de la serie de los Sultanes de Monterrey contra los Rieleros de Aguascalientes. | Foto: Roberto Alanis/Milenio
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LOS TRES NOMBRES
Carta Blanca (1939-1941)
Industriales de Monterrey (1942-1948)

Sultanes de Monterrey (1949 a la fecha)

Las mujeres se suman a la lista de triunfos

Ochenta y siete años después de su fundación, Sultanes de Monterrey suma 10 campeonatos nacionales varoniles y, apenas ayer, acaba de alzar su primera copa femenil en el torneo de softbol. La historia se escribió lejos de casa, como suelen escribirse las gestas que importan. En el diamante del Estadio Alfredo Harp Helú, con el ruido ajeno y la presión encima, Sultanes Femenil no sólo ganó un trofeo: se adueñó de una narrativa. Cerró la Serie de la Reina con un golpe seco, 12-1 en el Juego 4, y un 3-1 global que ya no admite matices: Sultanes también sabe reinar en softbol.

No fue una coronación tranquila, sino una travesía con sobresaltos. Hubo juegos cerrados, remontadas y una batalla que se estiró hasta el nervio. El tercer partido, un 8-7 de ida y vuelta, había dejado claro que el título no sería un trámite, sino una prueba de carácter. Y ahí, en ese filo, las regiomontanas mostraron que la franquicia sabe resistir antes de dominar.

Cuando llegó el momento definitivo, Sultanes jugó como si ya conociera el final. Anotó temprano, golpeó en ráfagas y no soltó el control. Pitcheo firme, ofensiva desbordada, defensa sin grietas: una coreografía perfecta para cerrar la puerta. Mientras las Diablas apenas respiraban, Monterrey anotaba y anotaba, construyendo una victoria que fue más sentencia que sorpresa.

El título no es sólo un trofeo: es una declaración. En apenas tres años de vida, la Liga Mexicana de Softbol ya tiene tres campeonas distintas, y ahora Sultanes se suma a esa primera generación que está redefiniendo el mapa deportivo del país. Es, también, la extensión de una franquicia acostumbrada a ganar, pero que ahora encuentra en las mujeres una nueva forma de hacer historia: con ruido propio, con identidad y, sobre todo, con futuro.​

Sultanes Femenil levanta su primer trofeo de la Liga Mexicana de Softbol. | Foto: Cortesía
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El origen de una identidad
El Monterrey de 1939 no fue campeón. Terminó su primera temporada con marca ganadora (31-29), en quinto lugar del standing. Pero dejó algo más importante: una impresión profunda.

La novena de los Cafeteros de Córdoba se llevó el título ese año, venciendo a Monterrey en el último juego de la temporada regular. Sin embargo, el impacto del equipo regiomontano fue lo suficientemente sólido para convertirse en los cimientos de lo que hoy son los Sultanes.

“No construyeron un equipo: construyeron una idea que sigue creciendo”.
Alejandro Aguilar Reyes, Fray Nano, director de La Afición y uno de los periodistas más influyentes de la época, lo dejó claro en su columna del 4 de octubre de 1939: “Sería una injusticia seguir hablando de nuevo al campeón y ex campeón y olvidarse de Monterrey, sus fans, sus dirigentes, su equipo, que como es bien sabido, este año por primera vez compitió en la Liga Mexicana”.

LOS TÍTULOS DE LMB DE SULTANES
Temporada 1943
Temporada 1947

Temporada 1948

Temporada 1949

Temporada 1962

Temporada 1991

Temporada 1995

Temporada 1996

Temporada 2007

Temporada 2018-2

Temporada 2026: campeonato nacional femenil de softbol

Presente en el Estadio Cuauhtémoc, Aguilar Reyes observó algo que iba más allá del resultado: un equipo bien estructurado, con jugadores de impacto –incluidos extranjeros–, una directiva sólida y una afición conocedora.

“Ganar los tres encuentros al buen equipo que ahora tiene Monterrey, en su propio terreno, es cosa digna de campeón”, continuó el relato. Pero lo que llamó su atención fue una de las claves que impulsaría el éxito a largo plazo: “el público es muy deportista y sabe de beisbol…”, escribió.
Juego de pretemporada entre los Sultanes de Monterrey. | Foto: Roberto Alanis
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En el estadio se aplaudía al rival cuando era necesario. Se exigía. Había cultura. “Los regiomontanos pueden estar orgullosos”, escribió Aguilar Reyes. “El público muy deportista y sabe de beisbol, lo cual no es para extrañarse. Monterrey fue una de las primeras ciudades de nuestro país que conoció el beisbol y ha tenido varios magníficos equipos. Aplaudió la buena jugada del adversario no cuando esta nada significaba para el resultado del encuentro, como acontece en ciertas partes, sino cuando ella le quitaba posiblemente el triunfo”.

La fórmula era clara: inversión, visión y afición. No fue casualidad. Fue diseño.

“Hay equipos que ganan campeonatos. Y hay otros que cambian el juego”.
El equipo evolucionó en nombre –Carta Blanca (1939–1941), Industriales de Monterrey (1942–1948) y Sultanes de Monterrey (desde 1949)–, pero no en esencia. Desde el inicio, el objetivo fue el mismo: trascender.

“De Carta Blanca a Sultanes: el nombre cambió, la ambición no”.
Josh Lester, del ‘roster’ de los Sultanes de Monterrey, celebra el juego de la serie contra los Rieleros de Aguascalientes. | Roberto Alanís
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Monterrey es más que beisbol
Ochenta y siete años después, esa apuesta inicial no sólo se sostiene: se expande. Los Sultanes acumulan más de 5 mil 215 victorias y 10 campeonatos en la LMB, además de una copa femenil de softbol, siendo además el único equipo tricampeón en la historia del circuito (1947, 1948 y 1949).

Pero su valor no está únicamente en los números. Ningún equipo de la Liga Mexicana tiene más años de existencia. Ninguna escuadra mexicana ha enfrentado a más equipos de Grandes Ligas de Beisbol (MLB por sus siglas en inglés) en las últimas décadas. Ningún estadio ha recibido a más novenas ligamayoristas ni ofrece una experiencia como la del Walmart Park. El beisbol en Monterrey dejó de ser sólo deporte y se convirtió en experiencia.

​El Walmart Park es un espacio donde el juego coexiste con la música, la gastronomía y la convivencia social. Parrilladas en las gradas, conciertos en la explanada, noches que continúan después del último out. Familias, amigos, rituales que van más allá del marcador.

“El diamante fue el inicio. Lo demás fue visión”.
Walmart Park no sólo es el primer estadio en México operado bajo lineamientos y estándares de la MLB, está activo todo el año. Más allá del beisbol, abre sus puertas a alrededor de 10 conciertos al año, y entre alegrías se ha cantado junto con Karol G, Morat o Grupo Firme.

​​El crecimiento del club está respaldado por una visión clara de inversión y en la modernización del estadio la apuesta fue de más de 300 millones de pesos. Porque la apuesta siempre fue llegar lo más lejos posible. Sultanes ha consolidado una estructura comercial robusta con más de 100 patrocinadores activos como Walmart, de quien lleva el nombre, Heineken, Mobil, BBVA y ATRO.

​​Es beisbol entendido como industria. Como narrativa y como identidad compartida. En Monterrey, el beisbol se volvió una experiencia 360°.

Estadio Walmart Park en el juego de la serie contra los Rieleros de Aguascalientes. | Foto: Roberto Alanis/Milenio
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El salto: de lo local a lo global

En esa evolución, Monterrey, como siempre, miró más allá y mientras otros equipos se concentraban en lo nacional, Sultanes entendió que el futuro estaba en la internacionalización.

Milwaukee Brewers (1991), Atlanta Braves (1993), Arizona D-Backs (2008) y Boston Red Sox (2025) han enfrentado a los Sultanes, tanto en México como en Estados Unidos. Detrás de estos encuentros hay un trabajo estructurado que comenzó en 2018 con gestiones para traer juegos de la MLB al país, como los enfrentamientos entre Dodgers y Padres. Posteriormente, se concretaron eventos históricos como la visita de Boston Red Sox al Walmart Park, con llenos totales.

​​Hoy, el proyecto continúa con nuevos hitos. Tan sólo esta semana se llevan a cabo dos juegos en San Francisco frente a los Giants en el Oracle Park, dentro del evento “Fiesta Gigantes”, “un evento para la comunidad de San Francisco, California y seguimos marcando hitos”, dijo Guillermo Willy González Elizondo, vicepresidente ejecutivo de Sultanes.

LOS JUEGOS DE SULTANES VS EQUIPOS DE MLB EN MONTERREY
1991: Sultanes de Monterrey vs Milwaukee Brewers
1993: Sultanes de Monterrey vs Atlanta Braves

2025: Boston Red Sox vs Sultanes de Monterrey (2 juegos)

SERIE DE SULTANES VS EQUIPO DE MLB EN EU

2008: Sultanes de Monterrey vs Arizona D-Backs

Eso no es todo, traen conversaciones abiertas con los Houston Astros para futuras colaboraciones. Lo que queda claro es que existe una visión clara de alianzas y estrategia. Desde su llegada a MLB como comisionado en 2015, Rob Manfred ha puesto sobre la mesa el proyecto de internacionalizar a las Grandes Ligas y, con el respaldo y la guía de Dan Halem, su comisionado adjunto, vieron a México como uno de sus aliados principales para hacerlo realidad, y de inmediato Sultanes de Monterrey fue señalado como un punto clave para desarrollarlo.

De juegos de exhibición y de temporada entre equipos de MLB a juegos entre novenas ligamayoristas y los Fantasmas Grises. Así ha hecho evolucionar Sultanes de Monterrey a la industria de la pelota caliente.

1
Rob Manfred
Comisionado de la MLB, en conferencia de prensa de la Serie Mundial de 2014. | Foto: Christopher Hanewinckel – USA TODAY Sports

2
Dan Halem
Comisionado adjunto de la administración de la MLB. | Foto: Especial
El presente: una industria, no sólo un equipo
Los Sultanes son hoy más que una novena. Son una plataforma de entretenimiento deportivo. Un engranaje donde conviven historia y modernidad: los 453 home runs de Héctor Espino, los mil 831 hits de Epitacio La Mala Torres, los 831 ponches de Daniel La Coyota Ríos y las 322 carreras de Ramiro Peña, junto con la visión empresarial de figuras como Arturo Estrada, Blas Díaz Peña, José Maíz García, Francisco González Albuerne y Guillermo González Elizondo.

“Monterrey no pidió permiso para entrar al beisbol. Se quedó para transformarlo”.
Una estructura que ha permitido al club mantenerse vigente y, al mismo tiempo, innovar. La amenaza que dio la Liga Mexicana en 1939 no hizo mucha cosquilla a lo que hoy son los Sultanes de Monterrey. Hace 10 años, sólo cuatro de los 18 equipos que conformaban la LMB no perdían dinero y sólo algunos, como Sultanes, Tijuana o Yucatán recuperaban inversión o generaban utilidad, cuenta el consultor en mercadotecnia deportiva Javier Balseca.

Sultanes tuvo siempre claridad y mantuvo la estrategia. Hoy el modelo de negocio de la LMB permite que 14 de los 20 equipos que la conforman generen ganancias reales y contundentes. Y si hace 10 años se hablaba de tres millones de aficionados, hoy los estadios tienen cifras comprobadas de afluencia de más de 5.5 millones de aficionados y un rating televisivo creciente.

​Los Sultanes han formado parte de la creación de la industria de beisbol en México y sido testigos y creadores del cambio en el perfil de quienes van a disfrutar del juego y cantar Sweet Caroline a los estadios. Antes, el promedio de edad era superior a 45 años; ahora uno de cada cuatro aficionados está entre 25 y 35 años; 15 por ciento son niños y el resto están entre 36 y 60 o más años. La experiencia es familiar, cuenta Balseca.

En la afición, Monterrey también muestra lo que Fray Nano contó en aquel primer partido: el público sabe de beisbol y exige. Mientras la afluencia promedio de los estadios supera el 60 por ciento, en Monterrey el estadio tiene una asistencia anual promedio de 85 por ciento, reconoce Balseca, quien visualiza al beisbol mexicano no sólo brillando en Estados Unidos, sino en Europa o Japón, donde podría mostrar su esplendor en otros diamantes.

Sultanes es hoy también pertenencia con más de 16 mil abonados y más de dos millones de fans único registrados. Es una organización que conoce a su base de fans, la escucha y atiende.

El Estadio Walmart Park, nombrado oficialmente así en mayo de 2025. | Foto: Especial
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​La constante: trascender

Lo que comenzó como una advertencia terminó como una afirmación. Una historia que no sólo resistió el paso del tiempo, sino que lo aprovechó para evolucionar. Porque los Sultanes no nacieron para competir una temporada. Nacieron para trascender.

Porque al final, el beisbol en Monterrey nunca fue sólo un juego. Fue –y sigue siendo– una forma de proyectarse al mundo.

El Walmart Park es el primer estadio en México operado bajo lineamientos y estándares de la MLB. | Roberto Alanís
https://www.milenio.com/dominga/sultanes-de-monterrey-la-historia-que-nacio-contra-todo-pronostico

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