Elaboran una versión de la Gioconda con 100 mil tapas de plástico en El Salvador
El artista venezolano Óscar Olivares realizó en El Salvador un mural de 13 m inspirado en La Gioconda con 100 mil tapas.

Compuesta de tapas de plástico de múltiples colores y tamaños, la célebre Gioconda de Leonardo Da Vinci tiene su versión latinoamericana: un mural de 13 metros de alto levantado en El Salvador por un artista venezolano.
El mural está ubicado en la fachada de un edificio de Zacamil, en el barrio Mejicanos, una zona popular de San Salvador que anteriormente estaba controlada por las temidas pandillas, cuya actividad se ha reducido considerablemente tras la polémica y controvertida política de seguridad del presidente Nayib Bukele.
La obra muestra a una mujer de rasgos latinos con pelo negro, un vestido colorido, pendientes, un collar y una mirada penetrante, en una figura ligeramente de perfil.
He querido representar a una Gioconda latinoamericana”, dice a la AFP el artista de la obra, el venezolano Óscar Olivares, quien ya ha hecho murales en Venezuela, México, Arabia Saudí e Italia.

Pero a diferencia de la Gioconda, pintada de manera sobria y con colores oscuros, la versión latinoamericana, inspirada en la pintura puntillista del autor francés Paul Signac, está hecha con 100 mil tapas de botellas de plástico recicladas.
“Esto fue elaborado recogiendo prácticamente de la basura las tapitas“, dice a la AFP Angélica Esmeralda, de 56 años, quien participó en su recolección.
Incluso, afirma Esmeralda, a los niños se les daba “algo” si entregaban los cierres de las botellas que encontraban.
Lo más importante de esta obra es “el impacto que tiene en cada espectador y en cada persona que participó” porque van a tener “una visión totalmente diferente de los residuos plásticos”, señala Olivares.
La Gioconda es una mujer común y corriente y es un ícono del Renacimiento italiano” y ahora “estamos viviendo un nuevo renacimiento, tanto en El Salvador como a nivel del mundo”, cuenta Olivares.
El mural fue realizado en tres semanas, aunque recolectar, lavar y separar las tapas que llevaron los vecinos llevó varios meses.

Lo más importante de esta obra es “el impacto que tiene en cada espectador y en cada persona que participó” porque van a tener “una visión totalmente diferente de los residuos plásticos“, señala Olivares. Además, “en el pasado pasado las pandillas utilizaban el grafiti y el arte urbano para marcar territorio” y ahora el arte tiene otro significado “y no lo estamos viviendo en un museo, lo estamos viviendo en una comunidad popular”, añade.



