Escándalo total en la final de la Copa Africana de Naciones
Penal al 97, amago de abandono y un fallo que cambió la historia

La final de la Copa Africana de Naciones explotó en el tiempo añadido. Senegal amagó con irse del campo tras un gol anulado y un penal polémico para Marruecos que Brahim Díaz falló
La final de la Copa Africana de Naciones 2025 entró de golpe en la lista de los partidos más caóticos del futbol internacional. Lo que debía ser una definición cerrada entre Senegal y Marruecos terminó convertido en un episodio de tensión arbitral, protesta colectiva, amenazas de sanción internacional y un penalti fallado que modificó el curso del torneo.
El partido, disputado en Rabat, caminaba hacia el cierre con marcador 0-0 cuando el reloj entró al tiempo añadido. Al minuto 91 Senegal celebró lo que parecía el gol del título. Ismaila Sarr empujó el balón al fondo de la red y desató la euforia en el banquillo africano. La alegría duró segundos. El árbitro Jean-Jacques Ndala anuló la anotación por una falta considerada leve en la construcción de la jugada. La decisión no pasó por una revisión exhaustiva en el VAR y encendió la furia senegalesa.
La tensión subió todavía más cuando, ya en el minuto 97, el VAR llamó al árbitro para revisar una acción dentro del área de Senegal. Brahim Díaz, volante del Real Madrid y figura de Marruecos, cayó tras forcejear con El Hadji Malick Diouf. Tras varios minutos frente al monitor, Ndala señaló penalti a favor del anfitrión.
Inicia el caos
La reacción fue inmediata. El seleccionador de Senegal, Pape Thiaw, ordenó a sus jugadores abandonar el campo en señal de protesta. El equipo se dirigió al banquillo y luego al túnel, mientras desde las gradas crecían los abucheos y algunos aficionados rompían el cordón de seguridad para invadir brevemente el césped. La escena rozó el colapso organizativo.
Durante más de 13 minutos el partido quedó detenido. La amenaza ya no era solo deportiva. Sadio Mané, capitán y referente del vestidor, advirtió a sus compañeros que una retirada definitiva podía acarrear sanciones severas, incluida la posibilidad de afectar la clasificación al próximo Mundial. Mané fue visto corriendo hacia el vestidor para convencer al grupo de regresar al campo. Su intervención resultó decisiva.
Senegal volvió finalmente al terreno de juego, aunque el ambiente era irrespirable. Ndala mostró tarjetas amarillas a varios jugadores, entre ellos Sarr, Diouf y al propio Edouard Mendy, quien reclamó airadamente al árbitro tras salir del túnel.
El penal se ejecutó hasta el minuto 113, 17 minutos después de la falta original. Brahim Díaz tomó el balón. El contexto era extremo. Intentó definir con un toque sutil, una panenka que parecía más un acto de osadía que de convicción. Mendy leyó la intención y atrapó el disparo sin dar rebote. No hubo gol, no hubo final y tampoco alivio.

El fallo dejó abierta la duda. ¿gesto de fair play en medio del caos o error técnico imperdonable en la mayor cita continental? La imagen de Brahim, rodeado por sus compañeros y visiblemente afectado, resumió el impacto emocional de la escena.
Con el penal desperdiciado, el árbitro decretó el final de los 90 minutos y el partido se fue al tiempo extra.



