El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, instó el viernes a los cubanos a entrar en contacto de forma “discreta” con los servicios de inteligencia estadounidenses, en momentos en que Washington busca forzar el fin del gobierno comunista de la isla.
Durante meses, el presidente Donald Trump y otros altos funcionarios estadounidenses han insinuado abiertamente una intervención militar o tomar el control de Cuba, al intensificar la presión económica, política y jurídica sobre el país.
A quienes buscan crear un cambio positivo en Cuba: este es el momento”, afirmó Rubio en las redes sociales.
“Ante la decepción por las promesas incumplidas, la corrupción y los privilegios de unos pocos, aprovechen esta oportunidad para lograr el cambio que desean mediante una colaboración discreta con la CIA”, añadió.
La inusual publicación pareció confirmar que la CIA está actualmente activa en Cuba, tras una larga historia de operaciones encubiertas que incluyen el respaldo a la desastrosa invasión de Bahía de Cochinos en 1961.
Trump y la respuesta de La Habana
En un mitin más temprano el viernes, Trump subrayó sus ambiciones de imponer un cambio de régimen en Cuba, ubicada a 150 kilómetros de las costas de Florida.
“Esos hermosos barcos (militares) pasarán frente a Cuba. Haremos que uno de ellos se detenga a unos 45 metros de la costa. Ellos levantarán las manos. Y luego enviaremos a Marco Rubio para que cierre el trato”, afirmó el mandatario republicano desde Florida.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, rechazó acto seguido “toda amenaza” de Estados Unidos hacia Cuba.
“En nuestras costas hay bellas playas, pero también diente de perro, inhóspito para quienes llegan con fines hostiles y ansias de dominación”, escribió en la red X.
La política de máxima presión
En la última medida de Estados Unidos contra la cúpula cubana, la fiscalía del estado de Florida presentó esta semana cargos por asesinato contra el expresidente cubano Raúl Castro, en relación con el derribo de dos avionetas en 1996.
Castro, de 95 años, hermano del fallecido líder revolucionario Fidel Castro, recibió en mayo una acusación similar a nivel federal por cargos relacionados con el incidente.
Trump ya aprovechó una acusación estadounidense para justificar una acción militar, cuando capturó en un operativo con bombardeos en enero al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, un firme aliado de las autoridades cubanas.
El actual presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha dicho que la acusación federal de Estados Unidos contra Castro no tiene base legal y fue un intento de justificar una agresión militar contra la isla.
Como parte de su política de “máxima presión” contra La Habana, Washington aplica desde enero un bloqueo petrolero que ha agravado la crisis económica y energética que ya enfrentaba la isla de 9.4 millones de habitantes. Varias empresas estatales y dirigentes del sector han sido sancionados.
El país produce 40 por ciento del petróleo que consume y que destina principalmente al funcionamiento de las siete viejas termoeléctricas que constituyen el pilar de su sistema eléctrico.


