CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Los cárteles en México no sólo surten su armamento de Estados Unidos. Estadísticas de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) revelan que, en operativos contra el crimen organizado, han detectado que estas organizaciones criminales pueden conseguir armamento de alto calibre de hasta 27 países e incluso a nivel local.
Entre enero de 2025 y enero de 2026, el Ejército y la Guardia Nacional aseguraron 10 mil 689 armas de fuego en operativos a lo largo de todo el país, según detalló la Sedena en la solución de información pública con folio 3400264005526. De estas más de 10 mil armas aseguradas, el Ejército logró analizar la marca y país de fabricación de poco menos de la mitad (42%), y reveló que existe una cadena de suministro internacional mucho más amplia de lo que sugiere el discurso público centrado casi exclusivamente en Estados Unidos.
Si bien EU sigue siendo, por mucho, el principal proveedor (alrededor del 62.2% de las armas decomisadas provenían de allá), también se identificaron armas de manufactureras europeas históricas como Glock, de Austria; Sig Sauer, Walther o Mauser, de Alemania; Beretta, de Italia, o las españolas Star, Llama y Astra.
El Ejército también detectó orígenes poco comunes para armas, como Egipto (rifles Helwan y Maadi), Australia, Corea del Sur (Daewoo), Serbia (Zastava) y Rusia (fusiles Saiga, derivados del Kalashnikov).
Otros países de origen de armas aseguradas en territorio nacional son Brasil, Israel, Rumania, China, Bélgica, Argentina, República Checa, Polonia, Turquía, Francia, Hungría, Canadá, Croacia, Japón, Finlandia, Suiza y Reino Unido.
No todo el armamento decomisado proviene del extranjero. Al menos 247 armas fueron catalogadas con manufactura mexicana, la mayoría (212) registradas genéricamente como “fusil AR-15 México” —es decir, réplicas o ensamblajes de esa plataforma realizados dentro del país, sin que el documento precise si se trata de fabricación clandestina o de piezas armadas con componentes de contrabando—. Además de 26 carabinas Mendoza, cinco armas de la marca Trejo, tres fusiles FX-05 (de uso militar mexicano) y un arma Cabañas.
Por otro lado, la Sedena identificó 36 armas descritas como “sporter, arma modificada para uso civil”, cuyo origen de fabricación no pudo determinarse, lo que sugiere que se trata de armamento de origen militar al que se le alteraron o removieron las marcas de identificación para dificultar su rastreo.
A esto se suma que el 58% de las 10 mil 689 armas aseguradas desde 2025 no tienen marca identificada en el registro y más de la mitad de las matrículas están marcadas como ilegibles, en blanco o sin información; es decir, el Ejército no tuvo forma de rastrear el arma.
Sinaloa, a la cabeza
Por entidad, Sinaloa concentra el mayor número de armas aseguradas, con 2 mil 095 registradas entre enero de 2025 y enero de 2026 —más del doble que la segunda entidad en la lista—, según el mismo folio de transparencia.
A Sinaloa le siguen Sonora (mil 036), Chihuahua (838) y Baja California (724), estados fronterizos con Estados Unidos por donde tradicionalmente circula el contrabando de armamento hacia el país. Completan el top diez Michoacán (628), Nuevo León (563), Guanajuato (430), Guerrero (427), Tabasco (423) y Tamaulipas (422). Pero destaca que se han decomisado armas en todo el país.
Además de contar con una cadena de suministro internacional, los cárteles se continúan armando con alto poderío. Entre las armas aseguradas se encuentran fusiles de asalto tipo AR-15, AK-47 “americanizado” y M4.
Según otra solicitud de transparencia respondida por la Sedena (340026400032926), el arsenal decomisado en el territorio no corresponde al perfil de la delincuencia común (pistolas o revólver). En cambio, más de la mitad (57.6%) de las armas decomisadas entre 2021 e inicios de 2026 son fusiles.
Además, en las listas de aseguramientos aparecen ametralladoras, rifles Barret, subametralladoras, lanzagranadas, lanzacohetes e incluso un obusero, todas ellas de uso exclusivo del Ejército y Fuerzas Armadas.
Mientras la Sedena documenta este arsenal decomisado por la fuerza, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha apostado por una estrategia paralela y voluntaria: el programa “Sí al Desarme, Sí a la Paz”, lanzado el 10 de enero de 2025 en la Basílica de Guadalupe. Este programa propone que la ciudadanía con armas en casa las canjeen a cambio de dinero en efectivo bajo la promesa de no ser investigados ni indagar en el origen del arma. Posteriormente, el arma se destruye.
Con corte al 6 de julio de 2026, el programa acumula 11 mil 679 armas entregadas de forma voluntaria y anónima —6 mil 404 cortas y 3 mil 419 largas, más mil 856 granadas y más de 700 mil cartuchos desde el inicio de la administración.
Las demandas
En agosto de 2021 México demandó ante una corte federal de Boston a once fabricantes y distribuidores estadunidenses —nueve fabricantes y dos distribuidores—, entre ellos Smith & Wesson, Barrett, Beretta, Colt, Glock y Ruger, varias de las marcas que aparecen en el propio archivo de decomisos— por 10 mil millones de dólares, alegando que diseñan rifles semiautomáticos y pistolas de alto poder al gusto de capos del narcotráfico y líderes del crimen organizado.
Tras ser desechada y luego reactivada en apelación, la Suprema Corte de Estados Unidos falló por unanimidad en contra de México el 5 de junio de 2025, sosteniendo que no se probó que las empresas ayudaran y facilitaran el tráfico ilícito de armas, y devolvió el caso a instancias inferiores. Sin embargo, la Corte también rechazó que las armerías gocen de inmunidad total.
En octubre de 2022 México presentó una segunda demanda presentada en Tucson, Arizona, contra cinco armerías —Diamondback Shooting Sports, SNG Tactical, Loan Prairie/The Hub Target Sports, Ammo A-Z y Sprague’s Sports— acusadas de facilitar compras por prestanombres hacia organizaciones criminales mexicanas. Este litigio sigue en etapa de producción de evidencia, sin sentencia a la fecha, aunque en marzo de 2024 una jueza ya determinó que las armerías demandadas no gozan de inmunidad, un antecedente favorable para México que contrasta con el resultado adverso en Boston.


