La apertura de las nuevas instalaciones de la Escuela Nacional de Protección Civil constituye un avance concreto en la cooperación entre México y Estados Unidos, afirmó el embajador estadunidense Ronald Johnson.
El diplomático señaló que la colaboración promovida por los presidentes Donald Trump y Claudia Sheinbaum busca fortalecer la seguridad de ambos países.
Explicó que esta coordinación no se limita al combate contra los cárteles y las organizaciones consideradas narcoterroristas por Washington, sino que también incluye la prevención y atención de emergencias.
De acuerdo con Johnson, Estados Unidos ha comprometido más de 11 millones de dólares para este proyecto desde la primera administración de Trump.
La cantidad representa la mayor inversión realizada por el Comando Norte de Estados Unidos (USNORTHCOM) en una iniciativa de asistencia humanitaria de esta naturaleza.
El embajador sostuvo que las nuevas instalaciones permitirán ampliar la capacitación de personal, mejorar la preparación ante contingencias y reforzar los mecanismos de coordinación, tanto en México como en otros países del hemisferio occidental.
Al referirse a los terremotos ocurridos en México el 19 de septiembre, destacó que esos episodios demostraron la importancia de contar con instituciones preparadas para responder de manera inmediata ante situaciones de gran magnitud.

Johnson recordó que la cooperación bilateral se ha reflejado en el respaldo proporcionado por Estados Unidos después de sismos y huracanes registrados en territorio mexicano. También mencionó la participación de equipos mexicanos de primera respuesta en apoyo a comunidades de Texas afectadas por inundaciones.
“Los desastres no reconocen fronteras”, expresó el representante diplomático, quien afirmó que la preparación conjunta, el intercambio de capacidades y la asistencia recíproca pueden reducir riesgos y salvar vidas.
El embajador consideró que México y Estados Unidos mantienen una de las relaciones bilaterales más relevantes del mundo, no solo por su cercanía geográfica, sino por los intereses compartidos y la colaboración que desarrollan durante situaciones de emergencia.
Aunque los terremotos y huracanes no pueden evitarse, agregó, ambos gobiernos pueden fortalecer la capacitación, compartir recursos y establecer mecanismos que impidan que alguno de los dos países enfrente solo una catástrofe.
Las nuevas instalaciones, concluyó, convierten ese compromiso bilateral en acciones específicas orientadas a proteger a la población y mejorar la capacidad de respuesta ante futuros desastres.


