Nina Ilse Mayagoitia destaca que la sexta generación del programa no solo brinda apoyo económico, sino acompañamiento, formación y herramientas para que los estudiantes construyan su propio futuro.
Por Miguel Magaña | Piedras Negras, Coahuila
Con la convicción de que la educación puede convertirse en un verdadero motor de transformación personal y comunitaria, Constellation Brands puso en marcha en Piedras Negras la sexta edición de su programa de excelencia El Valor de Educar, correspondiente a la generación 2026-2027, incorporando a más de 500 estudiantes de distintos municipios de Coahuila.
Durante el encuentro, Nina Ilse Mayagoitia García, vicepresidenta de Comunicación y Responsabilidad Social de Constellation Brands México, destacó que el propósito del programa va mucho más allá de entregar un apoyo económico, pues busca acompañar a los jóvenes durante un proceso de formación que les permita descubrir sus capacidades, fortalecer su seguridad personal y construir un proyecto de vida.
Explicó que, a lo largo de seis generaciones, alrededor de 3 mil jóvenes en Coahuila han formado parte de esta iniciativa, pero detrás de esa cifra existe un impacto que alcanza a miles de familias y comunidades, ya que cada estudiante representa una posibilidad de transformación para su entorno.
Mayagoitia García señaló que uno de los principales valores del programa es precisamente el acompañamiento. Mientras las instituciones educativas aportan la formación técnica y académica, El Valor de Educar busca complementar ese proceso con mentorías, orientación, desarrollo de habilidades, liderazgo y herramientas que permitan a los jóvenes enfrentar los cambios y retos que encontrarán durante su vida profesional.
La directiva resaltó que los resultados pueden observarse en los propios estudiantes que han pasado por el programa, particularmente en la manera en que hoy se expresan, enfrentan nuevos retos y muestran mayor seguridad en sí mismos. Consideró que esa evolución demuestra que la formación integral puede generar cambios que van más allá de las aulas.
Subrayó también que el impacto no termina en el estudiante, porque muchos de los jóvenes beneficiarios reconocen que lo aprendido puede ser utilizado para apoyar a sus familias y posteriormente retribuir a sus comunidades. De esta manera, el programa busca que las nuevas generaciones no solamente construyan su propio futuro, sino que se conviertan en agentes capaces de generar cambios positivos a su alrededor.
En este proceso, destacó la importancia de la red de apoyo que rodea a cada joven, integrada por padres de familia, maestros, directores, amigos, instituciones educativas y la propia empresa. Comparó esta suma de esfuerzos con un trampolín que no solamente sostiene a los estudiantes cuando enfrentan dificultades, sino que también les permite tomar impulso para continuar avanzando.
Mayagoitia García señaló que esta visión adquiere todavía mayor relevancia frente al reto de la deserción escolar, pues el objetivo es que los jóvenes puedan mantenerse en sus estudios y alcanzar los sueños profesionales que se han planteado.
Añadió que Constellation Brands también tiene un interés directo en que las comunidades donde mantiene presencia tengan mejores oportunidades, al considerar que sus colaboradores, sus familias y las nuevas generaciones forman parte de un mismo entorno que puede fortalecerse mediante la educación.
La inteligencia artificial también forma parte de los nuevos retos que enfrentan los estudiantes. En este sentido, la vicepresidenta de Comunicación y Responsabilidad Social señaló que estas herramientas deben aprovecharse como un complemento de las capacidades humanas y no como un sustituto del pensamiento, la creatividad y las habilidades de las personas.
La sexta generación de El Valor de Educar reúne a estudiantes de distintas regiones de Coahuila, entre ellas la Región Norte, los Cinco Manantiales y la Región Carbonífera. Del total de beneficiarios, 47 por ciento son mujeres y 53 por ciento hombres.
Con esta nueva generación, Constellation Brands refrenda su apuesta por la educación como una herramienta para abrir oportunidades y formar jóvenes con mayores capacidades para enfrentar el futuro, pero también con la visión de utilizar lo aprendido para generar un impacto positivo en sus familias y en las comunidades de las que forman parte.


