Se hizo la luz… La Habana y oeste de Cuba con energía eléctrica tras falla en la red
La Unión Eléctrica de Cuba informó que se trató de una "caída parcial del SEN" y que el servicio comenzó a restablecerse.

La crisis energética en Cuba volvió a quedar expuesta este domingo después de que La Habana y otras zonas del occidente de la isla pasaran buena parte de la noche sin electricidad por una nueva interrupción del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que se trató de una “caída parcial del SEN” y que el servicio comenzó a restablecerse durante las primeras horas del domingo.
El episodio es el último capítulo de una sucesión de fallos que han convertido los apagones en Cuba en uno de los principales problemas de la vida cotidiana y en un obstáculo para la recuperación de una economía que atraviesa su peor etapa en décadas.
Los datos disponibles muestran la magnitud del deterioro. Cuba registró cinco apagones nacionales durante 2026, mientras que desde finales de 2024 se han producido numerosas desconexiones generales del sistema. El quinto apagón nacional de este año dejó sin electricidad a más de nueve millones de personas y fue atribuido por las autoridades a una cadena de fallos que comenzó con oscilaciones en la red y terminó provocando la salida de varias unidades generadoras.
Una red eléctrica vulnerable y con centrales envejecidas
El problema cubano no se limita a una falla puntual.
Las principales centrales termoeléctricas de Cuba llevan décadas en funcionamiento y presentan distintos niveles de deterioro. La falta de mantenimiento y de recursos para reparar equipos reduce la capacidad disponible justo cuando la demanda aumenta por las altas temperaturas.
La combinación resulta especialmente peligrosa: una red con poca reserva de generación tiene menos margen para absorber la salida inesperada de una planta.
Los recientes apagones nacionales demostraron además la complejidad de recuperar el SEN después de una desconexión total. Las autoridades han recurrido a microsistemas eléctricos, también llamados “islas”, para comenzar a alimentar servicios esenciales y posteriormente conectar distintas zonas hasta reconstruir la red nacional.
En julio, durante uno de los apagones nacionales, la recuperación parcial del sistema permitió restablecer la conexión desde Pinar del Río hasta Holguín aproximadamente 28 horas después de la desconexión total. En La Habana, más de 562.000 clientes habían recuperado el servicio en esa etapa del proceso.

Combustible, otro cuello de botella
A la fragilidad de la infraestructura se suma la escasez de combustibles, un factor que limita tanto la generación térmica como el funcionamiento de equipos utilizados para responder a emergencias.
La falta de diésel y fueloil también reduce la utilidad de los motores de generación distribuida, que en otros apagones han servido para reconstruir rápidamente pequeños segmentos del sistema.
La agencia Associated Press señaló recientemente que Cuba produce alrededor del 40% del combustible que necesita, mientras que la escasez de hidrocarburos ha afectado servicios básicos y actividades económicas.
La consecuencia es un círculo difícil de romper: menos combustible significa menos generación disponible; menos generación aumenta los apagones; y los apagones complican todavía más la actividad económica necesaria para obtener divisas y financiar nuevas importaciones de combustible.



