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Mexicanos jubilan el cruce ilegal por visas de trabajo

El flujo migratorio vive una mutación histórica: mientras las detenciones caen 75%, las visas H-2A rompen récords. De 134 mil en 2016, la proyección para este 2026 supera las 415 mil plazas legales

La madrugada en el consulado de Estados Unidos en Monterrey no huele a miedo, huele a café y a esperanza organizada. Miles de hombres y mujeres de Michoacán, Oaxaca y Zacatecas aguardan su turno, no para esconderse en un tráiler, sino para recibir el sello que los convierte en la columna vertebral de la economía estadunidense.

Cifras que rompen la narrativa
La estadística actual es un martillazo a la vieja narrativa de la migración. De acuerdo con datos y proyecciones del Departamento de Trabajo de EU, el salto es exponencial:

2016: 134,000 visas otorgadas a mexicanos.
2026 (Proyección): +415,000 visas.
Impacto: El 90% de estas plazas son cubiertas por México.
La primera vez que crucé, hace 15 años, lo hice por el río. Pasé tres días sin agua, mirando las sombras. El año pasado, me subí a un autobús con aire acondicionado que pagó el patrón. Dormir sin miedo a que te toquen la puerta a medianoche… eso no tiene precio”, afirma Silverio, de 52 años, trabajador de la manzana en Washington.
Mutación psicológica en la frontera
El fenómeno de 2024 a 2026 marca una mutación psicológica. El mexicano ya no ve la frontera como un desafío a la muerte, sino como un trámite de paciencia. Mientras las detenciones por cruces ilegales de mexicanos han caído drásticamente —un desplome del 75% en sectores clave respecto al pico de 2022—, las citas para visas de trabajo están saturadas.

Las y los trabajadores con visa H-2A viajan solos, sin su familia. Especial
Esta “legalización de facto” de la mano de obra ha transformado sectores enteros. En las granjas de Carolina del Norte y los viñedos de California, el español con acento mexicano es el idioma oficial de la productividad.

Aquí no venimos a escondernos. Venimos a levantar la cosecha que ellos no quieren levantar. El sueldo de 18 dólares la hora nos permite hacer en seis meses lo que en el pueblo no haríamos en cinco años”, afirma Araceli, trabajadora de invernaderos en Ohio.
La soledad del triunfo
A pesar del avance legal, el “rostro de color” de esta migración sigue teniendo un tono de nostalgia. El programa H-2A es una maquinaria de precisión que requiere brazos, no familias.

Los testimonios oficiales revelan una constante: el trabajador va solo. Las videollamadas por WhatsApp son el único puente con los hijos que crecen en México, mientras las remesas aseguran el cemento para la casa o la colegiatura universitaria.

Lo más duro no es el sol de 40 grados, es colgar el teléfono cuando mi hija me pregunta cuándo voy a ir por ella a la escuela. Pero gracias a este papel (la visa), ella va a una escuela privada. Voy sólo para que ellos no tengan que venir nunca”, asevera Jorge N., trabajador en Georgia.
Defensores de derechos humanos recuerdan que la “atadura” al empleador sigue siendo un punto crítico. Baldemar Velásquez, líder de la Farm Labor Organizing Committee, advierte que el sistema aún genera vulnerabilidad.

La visa H-2A es un gran avance contra el tráfico de personas, pero el trabajador aún depende de un solo patrón. Si hay abuso, el trabajador teme denunciar por miedo a no ser llamado el próximo año. La meta para este 2026 es que la portabilidad de la visa sea una realidad”, concluyó. © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.

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