‘No intento pintarlo como un ángel’… Emma Coronel narra su historia con ‘El Chapo’

El estreno del documental Casada con El Chapo: Emma Coronel habla, lanzado el 28 de noviembre de 2025, ha reabierto uno de los capítulos más controvertidos del narcotráfico. La relación entre Emma Coronel Aispuro y Joaquín Guzmán Loera. Lejos de la narrativa judicial o mediática, la exreina de belleza ofrece un relato en primera persona que combina memoria, emoción y distancia crítica.
En un formato íntimo, el documental reconstruye el origen de su vínculo, los mecanismos de clandestinidad y la evolución de una relación marcada por el poder, el secreto y el paso del tiempo.
Uno de los elementos más reveladores del testimonio es el contexto en el que creció Coronel. Según su relato, su infancia transcurrió en condiciones de aislamiento en una zona rural de Durango, sin acceso a servicios básicos como electricidad o televisión. Esta circunstancia explica, en sus palabras, su desconocimiento inicial sobre la figura de Guzmán.
Siempre que lo digo, dicen: ‘No, ¿cómo no vas a saber?, cómo no si salía en la tele’… ¡Yo no tenía tele! Carajo, pues, ¿dónde yo lo iba a ver?”, afirma en uno de los pasajes más citados del documental.
El primer contacto ocurrió cuando tenía 17 años, durante una celebración vinculada al certamen Reina de la Feria del Café y la Guayaba. La escena, descrita con detalle, marca el inicio de una relación que evolucionaría con rapidez.
Me dijeron: ‘Esa persona quiere bailar contigo’. Un señor. Y me dijo: ‘Mi nombre es Joaquín’”, recuerda. A partir de ese momento, los encuentros se repitieron en un ambiente que, según su versión, comenzó como una interacción social aparentemente casual.
De la atracción al vínculo… una relación que se construye
Coronel describe el desarrollo del vínculo como un proceso gradual, en el que la percepción inicial dio paso a un interés emocional más profundo. Reconoce la diferencia de edad, pero insiste en que su acercamiento no estuvo mediado por el poder o la riqueza.
Está muy guapo, interesante, energético. Fue lo que hizo que llamara mi atención”, sostiene, en una declaración que busca humanizar el inicio de la relación.
Este enfoque introduce un elemento clave para la comprensión del relato: la separación entre la figura pública del capo y la experiencia personal de quien convivió con él.
Boda simbólica y la vida en la clandestinidad
Uno de los puntos que el documental aclara es la naturaleza del vínculo formal. Aunque ampliamente reconocida como esposa de Guzmán, Coronel afirma que nunca existió un matrimonio civil.
“Fue una boda simbólica. No nos casamos por lo civil. Sencilla, en mi rancho, con mi familia, música, mi pastel”, explica.
Con el paso del tiempo, la relación quedó determinada por la clandestinidad. Coronel detalla un sistema logístico complejo para mantener en secreto la ubicación del líder del Cártel de Sinaloa.
“Sabía que era un blanco de seguimiento… cuando me iba a la sierra tenía que dejar todos mis teléfonos… salir en un carro, entrar a una tienda, salir por la puerta de atrás, subirme a otro carro… después volar en avionetas”, relata. Estas estrategias incluían el uso de pistas clandestinas en zonas rurales, particularmente en Durango.
Cronología: la relación entre Emma Coronel y “El Chapo”
Infancia
Crece en una zona rural de Durango sin acceso a electricidad o televisión.
“¡Yo no tenía tele! ¿Dónde lo iba a ver?”
2006-2007
Con 17 años conoce a Joaquín Guzmán en una feria local.
“Me dijeron: ‘Esa persona quiere bailar contigo’… ‘Mi nombre es Joaquín’”
2007
Se formaliza la relación con una boda simbólica en su comunidad.
“No nos casamos por lo civil. Fue sencilla, en mi rancho”
2007–2014
Relación marcada por la clandestinidad, traslados secretos y vigilancia.
“Tenía que cambiar de carro, volar en avionetas, dejar teléfonos”
2015
Fuga de Guzmán del penal del Altiplano mediante un túnel.
2016–2019
Recaptura, extradición a EE.UU. y juicio.
“Ha sido una tortura emocional, psicológica y mental”
2021
Emma Coronel admite haber colaborado como intermediaria del cártel.
“Muestro mi sincero arrepentimiento”
2025
Estreno del documental.
“No me provoca nada ya, más que tristeza”
La vida privada frente a la figura pública
En uno de los contrastes más significativos del documental, Coronel distingue entre el personaje criminal y la persona en el ámbito íntimo. Describe a Guzmán como alguien con intereses cotidianos: ver telenovelas, cocinar o cantar.
Sin embargo, evita idealizarlo. “No intento pintarlo como un ángel”, afirma.
El juicio, la condena y el quiebre emocional
La historia de la pareja no puede entenderse sin el contexto judicial. Guzmán fue detenido en 2016, extraditado a Estados Unidos en 2017 y condenado en 2019 a cadena perpetua tras un juicio de alto perfil en Nueva York.
Durante ese proceso, Coronel mantuvo una presencia constante en la corte. La imagen de ambos intercambiando miradas se convirtió en un símbolo mediático del caso.
En palabras del propio Guzmán durante la audiencia: “A mi esposa no se le ha permitido visitarme… ha sido una tortura las 24 horas emocional, psicológica y mental”.
Por su parte, Coronel enfrentó cargos en Estados Unidos y admitió haber actuado como intermediaria en comunicaciones del cártel, incluyendo aquellas relacionadas con la fuga de 2015 del penal del Altiplano.
Antes de conocer su sentencia, expresó: “Muestro mi sincero arrepentimiento por todo el daño que pueda haber provocado… estoy sufriendo como resultado del daño que causé a mi familia”.
Una historia anclada en el territorio
Nacida en California pero criada en la comunidad de La Angostura, en el llamado “Triángulo Dorado”, Coronel creció en una región históricamente vinculada al narcotráfico.
En entrevistas previas, ha descrito ese entorno como un espacio de vida tranquila, alejado de las dinámicas urbanas. Ese contexto resulta clave para entender tanto su relato como las condiciones en las que conoció a Guzmán.
El documental cierra con una reflexión que sintetiza el tono general del testimonio. Coronel reconoce que su percepción ha cambiado con el tiempo.
No es algo que diga que me provoque algo ya, más que tristeza”, concluye.
La frase condensa el tránsito emocional de una historia que comenzó, según su versión, desde la atracción juvenil y terminó atravesada por la persecución, el encierro y la exposición pública. © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.



