El deporte ayuda a los astronautas: El pasado atlético a bordo la nave Orión
¿Quiénes son los cuatro astronautas que van a la luna y su pasión por el deporte?

Cuatro astronautas están camino a la luna 57 años después de que un pie humano pisara el satélite. La rodearán a bordo de la nave Orión en cuatro días y como búmeran planean regresar al planeta Tierra.
La luna tiene hielo, en sus zonas polares, dentro de cráteres en los que la temperatura es extremadamente baja. Quizá se la parte favorita del viaje de Christina Koch, la única mujer que va como especialista de misión.
Ella es una apasionada de la escalada en hielo y también en roca, un deporte extremo en el que la precisión de cada movimiento es vital, algo parecido a lo que sucede en el espacio exterior.
En la escalada, ya sea en hielo o en montaña, aprendes que el miedo es sólo información. Te dice qué tan concentrada debes estar en ese momento para no perder el equilibrio”.
Koch ayudó con gran cautela al momento más crítico cuando 25 horas después de haber roto la estratosfera, la nave Orión dio el último rugido para enfilarse a la luna.
Christina Koch consumada corredora y asidua a los triatlones en EU
Koch entonces podrá recuperar las sensaciones de alivio que le da el frío, su estado preferido. De joven hizo largos trabajos de investigación en Groenlandia y la Antártida. Su vida giró en el deporte al ser una consumada corredora y asidua a los triatlones en Estados Unidos, especialmente en Michigan. Esa fortaleza le ayudó a ser la mujer que pasa más tiempo en el espacio, 328 días, en la estación internacional y también pionera al hacer caminatas espaciales, es decir, recorridos a 400 kilómetros de altura que son tan desgastantes como un partido de futbol que dura ocho horas.
Víctor Glover practicó futbol americano y lucha grecorromana en la Universidad.
Víctor Glover y su pasado en el emparrillado universitario
En una de las caras ocultas de la luna también va el piloto Víctor Glover, quien fue corredor de futbol americano en sus tiempos de universitario en California y también practicó lucha grecorromana. Su resistencia física es algo que pondera la NASA.
Siendo más joven, jugaba de quarterback en Ontario High School y terminó siendo ala defensiva, es decir, tiene la multifuncionalidad y el corazón de un deportista nato. Fue el sexto mejor luchador universitario en toda California en 1997.
Un vuelo espacial es el deporte de equipo más grande. No llegué aquí solo; soy parte de un club de miles de personas. Así como jugué americano entendiendo los valores, así también lo hago en la NASA”.
Víctor Glover es el primer astronauta afroamericano que está en una misión.
En su infancia, Reid Wiseman practicó en diferentes categorías de Go-Karts
Reid Wiseman, amante de la velocidad y el golf
La idea de la Artemis II es que lleguen lo más lejos posible, superando lo hecho por Neil Armstrong en 1969. Para ello llevan a Reid Wiseman, el comandante, hombre de precisión y control de la adrenalina así como de resistencia mental.
Wiseman es un amante de la velocidad. De niño practicó en diferentes categorías de Go-Karts y ahora lo pone en práctica en la nave Orión.
La velocidad le da un sentido al vehículo en el que volamos”, dice.
Pero también comprende que no todo puede ir a mil por hora y es cuando se ayuda del golf.
Ese deporte me enseñó que no puedes cambiar el golpe anterior, sólo puedes concentrarte en el siguiente. En una misión espacial, si algo sale mal, no puedes lamentarte; tienes que resolver el siguiente problema de inmediato”.
La nave Orión desplegó sus paneles solares y salió disparada con un fuerte acelerón a un viaje directo a la luna de ocho días.
Jeremy Hansen practicó vela y ciclismo de montaña
Ahí, Jeremy Hansen es el canadiense del equipo y quien cierra la tripulación con armonía. Practicó vela y ciclismo de montaña. Considera que una cápsula espacial es parecida a un velero que combate contra fuerzas gravitatorias. También gusta de la escalada de montaña: “Cuando estás colgado de una cuerda, tu vida depende de un compañero. En Artemis II, dependo de ellos”.
Hansen es el más tranquilo de los tripulantes de la nave Orión. Sabe que no puede controlar el exterior, sino sus reacciones ante lo que sucede y por eso está embarcado en esta aventura.
Ir a la Luna es una locura. Estamos hablando de 400 mil kilómetros de distancia. Cuando ves lo precisa que debe ser la trayectoria, te das cuenta de que es el reto definitivo de una exploración espacial”.
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