Irán ejecuta a joven acusado de colaborar con Israel y Estados Unidos
Irán ejecutó al joven Amir-Hossein Hatami, acusado de colaborar con Israel y Estados Unidos; ONG denuncian tortura y falta de garantías judiciales en el proceso.

Las autoridades iraníes confirmaron la ejecución de Amir-Hossein Hatami, un joven de 18 años condenado por supuestamente haber colaborado con Israel y Estados Unidos durante las manifestaciones que sacudieron al país en enero. Según el portal oficial Mizan Online, órgano del poder judicial, Hatami fue ahorcado al amanecer en la prisión de Ghezel Hesar, ubicada cerca de Teherán.
El comunicado oficial señaló que el joven intentó infiltrarse en un centro militar con el objetivo de apoderarse de armas almacenadas, lo que fue considerado un acto contra la seguridad nacional y en beneficio del “régimen sionista y Estados Unidos”.
Hatami había sido sentenciado a muerte en febrero junto con otras seis personas acusadas de participar en acciones consideradas hostiles contra el Estado iraní. La ejecución se llevó a cabo este jueves, en medio de un clima de tensión política y social marcado por las protestas internas y el enfrentamiento diplomático con Washington y Tel Aviv.
La organización Iran Human Rights, con sede en Noruega, denunció que el joven fue sometido a tortura y que su condena se basó en confesiones obtenidas bajo coacción. El director de la ONG, Mahmood Amiry-Moghaddam, calificó el proceso como un “juicio simulado” y advirtió que la ejecución refleja la falta de garantías judiciales en Irán.
Ejecuciones públicas en Irán desatan polémica internacional
Hace unas semanas, Irán llevó a cabo la ejecución pública de Saleh Mohammadi, un joven luchador de 19 años considerado una promesa deportiva, junto a otros dos manifestantes detenidos durante la represión de las protestas antigubernamentales del pasado enero. La ejecución en la horca ha generado una ola de críticas y denuncias por parte de organizaciones de derechos humanos.
Según estas organizaciones, Mohammadi habría sido torturado durante días para forzar una confesión por el delito de “declarar la guerra a Dios”, uno de los cargos más graves del código penal iraní. Activistas aseguran que el joven fue condenado sin un juicio justo y que su ejecución responde más a fines políticos que judiciales.
Denuncias de represión política
El activista de derechos humanos y atleta iraní Nima Far calificó la ejecución como un “asesinato político flagrante”, denunciando que forma parte de un patrón de la República Islámica de atacar a figuras deportivas para aplastar la disidencia y sembrar miedo en la sociedad.
Junto a Mohammadi fueron ejecutados Mehdi Ghasemi y Saeed Davoudi, también acusados de haber asesinado a dos agentes de policía con cuchillos durante las protestas. Pese a las peticiones de clemencia por parte de Estados Unidos y de organismos internacionales, los tres fueron declarados culpables y condenados a la pena capital. © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.



