El impacto de la menopausia en las células mamarias y su relación con el cáncer, según la ciencia

La menopausia es el cese definitivo de la menstruación y la actividad ovárica y generalmente ocurre alrededor de los 50 años.
En las mamas de la persona que transita la menopausia, se produce una reducción de las células productoras de leche y un aumento del tejido adiposo.
Ahora, científicos de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, y de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, hicieron el mapa celular más detallado del tejido mamario y detectaron cómo la menopausia transforma su arquitectura y microambiente.
Ese avance, que fue publicado en la revista Nature Aging, permite comprender mejor por qué aumenta el riesgo de cáncer de mama tras la menopausia y abre nuevas vías para su prevención.
El primer mapa celular del tejido mamario revela cómo la menopausia transforma la arquitectura y el microambiente de las mamas. (Nature Aging)“Nuestro mapa mostró que, a medida que las mujeres envejecen, su tejido mamario atraviesa grandes cambios, siendo los más marcados durante la menopausia”, dijo uno de los coautores del estudio, Pulkit Gupta, del Instituto de Cambridge para la Investigación del Cáncer del Reino Unido en la Universidad de Cambridge.
También hay cambios en la década de los veinte, posiblemente relacionados con el embarazo y el parto, “pero son mucho menos notorios”, aclaró.
La menopausia y sus huellas en las mamas
La menopausia no solo marca el fin de la menstruación, también señala una transformación silenciosa en las mamas. A los 50 años, el cuerpo apaga los ovarios y comienza una nueva etapa en la vida de millones de mujeres.
El estudio internacional muestra que tras la menopausia aumenta el riesgo de cáncer de mama por cambios en las células y defensas del tejido. (Imagen Ilustrativa Infobae)Se sabía que, con la menopausia, las mamas cambiaban por dentro: las células productoras de leche se reducían y el tejido adiposo ocupaba más espacio.
Los médicos notaban la caída de la densidad mamaria en los estudios clínicos, pero faltaban detalles.
Los cambios visibles, como la pérdida de firmeza, reflejaban una reorganización interna que los exámenes convencionales apenas rozaban. Pero la comunidad científica no lograba ver el entramado celular con suficiente claridad. El objetivo de los investigadores del Reino Unido y Canadá fue construir el primer mapa celular completo del tejido mamario.
Un mapa que revela lo que nunca se vio
La menopausia provoca una disminución de células epiteliales productoras de leche y un incremento del tejido adiposo en las mamas. (Imagen ilustrativa Infobae)El equipo reunió muestras de tejido mamario sano de más de 500 mujeres de 15 a 86 años. Cada fragmento provenía de cirugías ajenas al cáncer, lo que permitió captar el envejecimiento natural sin distorsiones.
Usaron citometría de masas por imágenes, una técnica que permite ver decenas de proteínas distintas en cada célula.
Así lograron observar no solo el tipo, sino también la ubicación y las relaciones entre células en la mama.
Analizaron más de tres millones de células, algo nunca antes logrado. El mapa detalló no solo las células epiteliales, sino también las grasas, las del sistema inmune y los vasos sanguíneos.
Los investigadores observaron que los lobulillos mamarios se retraen o desaparecen tras la menopausia, mientras los conductos y el tejido adiposo ganan protagonismo./Archivo FreepikEl trabajo permitió seguir la ruta de los lobulillos, encargados de la producción de leche, y también de los conductos por donde viaja ese alimento.
Los investigadores observaron cómo cambian esos caminos y las defensas del tejido con el paso de los años.
Ese abordaje integral abrió una ventana a los secretos del tejido mamario y mostró todo lo que la rutina clínica no puede revelar.
Menopausia: el giro oculto en el riesgo de cáncer
El entorno inmunológico en las mamas se debilita con la edad, disminuyen las células B y T y aumentan las asociadas a inflamación. Facilita la proliferación tumoral. (Imagen Ilustrativa Infobae)Los investigadores detectaron que, con la menopausia, todas las células de la mama disminuyen en número y se duplican menos.
Los lobulillos, encargados de la producción de leche, se retraen o desaparecen y los conductos se vuelven más notorios, mientras el tejido adiposo gana terreno.
Los vasos sanguíneos también se reducen, y el ambiente inmunológico se transforma. Las células B y T, que patrullan en busca de amenazas, bajan y otras células asociadas a inflamación toman su lugar.
Las células dejan de interactuar como antes: las defensas y los andamios celulares se alejan de las epiteliales, que forman la base de la estructura mamaria. Así, las células anormales pueden pasar inadvertidas y multiplicarse.
El avance científico abre nuevas oportunidades para el desarrollo de terapias personalizadas/Archivo EFE/ Quique GarcíLos investigadores concluyeron que la menopausia marca un antes y un después en la biología del tejido mamario. Todo el entorno se vuelve más vulnerable y el riesgo de cáncer aumenta con el paso de los años.
El profesor Samuel Aparicio, coautor principal y científico de la Universidad de Columbia Británica, dijo: “Ya sabíamos que la actividad de los estrógenos cambia con la edad, sobre todo en las células que producen leche en la mama, pero ahora pudimos ver que todos los tipos de células, incluso las del sistema inmunológico, cambian mucho con el tiempo”.
El doctor Ali sumó: “No nos sorprende encontrar menos células epiteliales, porque producen leche y eso deja de ser importante con la edad, pero sí nos impactó ver cuán grandes son los cambios en toda la mama”.
“Nuestro mapa deja claro que estos cambios hacen que, a medida que pasan los años, las células cancerosas lo tengan más fácil para crecer y expandirse en la mama”, expresó.
El trabajo permite comprender mejor los desafíos del envejecimiento en la salud mamaria/ EFE/Chema Moya/ArchivoEl hallazgo principal permite entender mejor por qué el riesgo de cáncer de mama aumenta después de la menopausia y orienta nuevas estrategias para la prevención y el diagnóstico temprano.
Además, ofrece una base para futuros estudios sobre terapias personalizadas según la edad y el estado del tejido mamario.
El doctor Aparicio especificó los próximos pasos. “Ahora queremos entender cómo estos cambios en las células inmunes afectan la capacidad del cuerpo para detectar y controlar mutaciones tempranas en las células que producen leche”.
El estudio destaca la importancia de la prevención temprana y el control médico regular para reducir el riesgo de cáncer de mama tras la menopausia. (Imagen Ilustrativa Infobae)Al ser consultada por Infobae, la médica oncóloga Valeria Cáceres, directora del área médica y de la carrera de especialistas en oncología clínica del Instituto de Oncología Angel H. Roffo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) señaló: “Los resultados del estudio ayudan a entender por qué el cáncer de mama es más frecuente en la posmenopausia”.
Con los métodos actuales podemos llegar a un diagnóstico temprano, pero aún no a la prevención, aclaró Cáceres, quien forma parte del Grupo Cooperativo Argentino para el Estudio y la Investigación del Cáncer de Mama (Suma).
El tumor de mama es una masa anormal de células que crece en el tejido mamario y puede ser benigna o maligna. (Archivo FDA)Por su parte, Jorge Nadal, jefe de oncología clínica mamaria en el Instituto Alexander Fleming (IAF) en Argentina, comentó: “El mapa detallado por los investigadores muestra que la visualización y el examen de la glándula mamaria mejoran por esos cambios que ocurren tras la menopausia”.
Es decir, la reducción de la densidad mamaria y el aumento del tejido adiposo tras la menopausia facilitan la interpretación de mamografías.
En la década de 1970, el beneficio del uso de las mamografías se probó primero en el grupo de las personas mayores de 50 años, recordó.
En cuanto a la prevención, “los cambios en el tejido mamario ocurren lentamente a lo largo de los años. Por eso, es importante comenzar lo antes posible con medidas como una alimentación saludable, evitar el consumo de tabaco y alcohol, y mantener un peso adecuado para reducir el riesgo de cáncer de mama”, resaltó Nadal, quien es miembro de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC).



