Internacional

Desde que Trump llegó al poder, más estadounidenses buscan una segunda nacionalidad

La inestabilidad en EU con Trump orillan a los estadounidenses a una segunda nacionalidad. Las solicitudes de ciudadanía mexicana subieron, por ejemplo, 153 por ciento en 2025.

Ciudad de México, 17 de marzo (SinEmbargo).- Cada vez más estadounidenses vuelven la mirada hacia los países de origen de sus familias para obtener una segunda nacionalidad, en un contexto en el que el Gobierno de Donald Trump amenaza con intensificar las “desnaturalizaciones” y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha detenido de forma sistemática incluso a ciudadanos estadounidenses.

Datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), citados por El País y Univisión, señalan que en 2025 el número de personas que solicitaron y obtuvieron la nacionalidad mexicana en Estados Unidos aumentó 153 por ciento respecto a 2024, superando incluso la suma de los tres años anteriores.

El repunte, de acuerdo con estadísticas oficiales, coincide con el inicio del segundo mandato de Donald Trump y con un endurecimiento de la política migratoria. Las redadas del ICE, junto con la retórica sobre deportaciones masivas, han impulsado el interés —especialmente entre personas de segunda y tercera generación— por asegurar la doble nacionalidad.

La SRE identificó un patrón claro: los arranques de las administraciones de Trump, en 2017 y 2025, son los únicos años en que se superaron las 100 mil solicitudes. En ambos casos, los picos coinciden con momentos de alta presión política y social sobre la comunidad migrante en Estados Unidos.

Pasaportes de Europa o África

El fenómeno, sin embargo, no se limita a estadounidenses de ascendencia mexicana.

La escritora Lauren Markham, especializada en migración, describe en The New Yorker cómo otros estadounidenses, cuyos antepasados emigraron de Europa hace décadas, siguen una ruta similar:

“Si buscas en Google ‘Solicitar la ciudadanía en Europa’, encontrarás una interminable lista de agencias dispuestas a guiarte en el proceso. Muchos países europeos cuentan con leyes de ciudadanía por linaje que, aunque varían en sus detalles, sostienen que los derechos de ciudadanía se transmiten de generación en generación, como el ADN. Estas leyes existen en Grecia, España, Portugal, Francia e Irlanda, países donde decenas de millones de familias estadounidenses pueden reclamar ascendencia”.

En años recientes —añade Markham—, naciones de África occidental como Senegal, Ghana y Nigeria también han abierto la puerta a que afroamericanos, descendientes de personas esclavizadas, puedan acceder a la ciudadanía. En paralelo, países como Vanuatu y Santa Lucía ofrecen nacionalidad a cambio de inversión, lo que apunta a un nuevo orden en el que la ciudadanía se convierte, para algunos, en un bien de lujo.

Un informe de la consultora británica Henley & Partners, publicado en enero de 2025, reportó “una avalancha de consultas” de estadounidenses interesados en obtener doble ciudadanía o visas de residencia de largo plazo en el extranjero, como una especie de póliza ante posibles crisis.

“El interés se disparó tras las elecciones presidenciales, cuando quedó claro que Donald Trump regresaría a la Casa Blanca. Pero incluso antes, 2024 ya había sido un año récord en la demanda estadounidense de visas doradas y ciudadanías adicionales”, señala el estudio del investigador Yossi Harpaz.

Las cifras de Henley & Partners muestran que las consultas de estadounidenses en busca de residencias y pasaportes mediante estos programas se han multiplicado por seis desde 2019. Hoy, los estadounidenses encabezan la demanda de visas doradas en España y Portugal, así como de ciudadanía en Antigua y Barbuda y Malta, reflejo de una creciente sensación de incertidumbre, particularmente entre los sectores más acomodados.

Un “Plan B” ante la crisis en EU

“La inestabilidad política en Estados Unidos en los últimos años, junto con la pandemia de COVID-19, ha llevado a muchas personas a replantearse la posibilidad de vivir en otro país”, señaló Peter Spiro, profesor de derecho en la Universidad de Temple, en declaraciones a The Guardian. “Esto ha puesto de relieve el valor de una segunda ciudadanía como una especie de garantía. Para muchos estadounidenses, es una idea relativamente nueva: tener un ‘plan B’”.

Estadounidenses que recientemente han decidido ejercer su derecho a otra nacionalidad relataron a The Guardian distintos momentos decisivos. Para algunos, fue la constatación de que sus derechos reproductivos ya no estaban plenamente garantizados, o el temor de que no se respetaran los derechos de un hijo transgénero; para otros, la sensación de que trabajar duro ya no es suficiente para asegurar una buena calidad de vida en Estados Unidos.

“Siempre sentí que Estados Unidos avanzaba, que progresaba. Quizás no tan rápido como muchos quisieran, pero en la dirección correcta”, afirma Hollis Rutledge, quien ahora considera mudarse a México, el país de origen de sus abuelos. Recuerda haber visto a su país como un lugar acogedor, resumido en la frase “tus cansados, tus pobres, tus masas hacinadas que anhelan respirar libres”. “Pero eso está desapareciendo, y me ha llevado a cuestionarme qué es una nación, qué es un país”.

El abuelo de Rutledge, Oscar Ochoa, se naturalizó estadounidense tras servir en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial. “Quería darles a sus hijos una vida mejor en Estados Unidos”, recuerda en la plática con The Guardian. En ese entonces, México no permitía la doble ciudadanía, por lo que tuvo que renunciar a la suya. Fue una decisión difícil: su esposa, Dora Garza, se negó a naturalizarse hasta que ese derecho fue reconocido en 1998. Hoy, con 102 años, celebra que su nieto haya recuperado la ciudadanía mexicana: “Cuando se lo conté, se emocionó hasta las lágrimas”.

Estados Unidos no cuenta con un registro centralizado de ciudadanos con doble nacionalidad, incluidas aquellas obtenidas por descendencia. No obstante, de acuerdo con datos recopilados por Al Jazeera a partir de organizaciones legales especializadas, las solicitudes de ciudadanía por ascendencia podrían haber aumentado hasta 500 por ciento desde 2023. Además, señala The Guardian, en mayo el Reino Unido registró el mayor número de estadounidenses solicitando la ciudadanía británica desde que existen registros, hace 21 años, en su mayoría a través de vínculos familiares.

Estadounidenses huyen de EU

Estados Unidos registró en 2025 un fenómeno inédito desde la Gran Depresión: más personas salieron del país de las que ingresaron. Según The Wall Street Journal, la administración de Donald Trump ha celebrado esta migración neta negativa como resultado de sus políticas restrictivas, aunque detrás de este dato emerge otra tendencia: el creciente número de ciudadanos estadounidenses que decide emigrar. “El año pasado, Estados Unidos experimentó un fenómeno sin precedentes… más personas emigraron que las que llegaron”, señala el diario.

Aunque el país no lleva un registro completo de sus emigrantes desde la época de Dwight D. Eisenhower, múltiples indicadores muestran una salida histórica de población. Permisos de residencia, compra de viviendas y matrículas en el extranjero reflejan que millones de estadounidenses estudian, trabajan o se jubilan fuera. En palabras del Journal, “los estadounidenses están emigrando en una medida sin precedentes”, impulsados por el teletrabajo, el costo de vida y nuevas aspiraciones.

Este fenómeno se refleja en ciudades de todo el mundo. En Lisboa, Dublín o Bali, la presencia estadounidense ha crecido al punto de generar tensiones por gentrificación. “Para algunos de sus ciudadanos, el nuevo sueño americano consiste en dejar de vivir allí”, resume The Wall Street Journal. A esto se suma el aumento de estudiantes —más de 100 mil— que buscan educación más barata en el extranjero, así como jubilados que se trasladan a países como México en busca de atención médica accesible.

El auge también ha impulsado a empresas de reubicación que organizan mudanzas masivas. Jen Barnett, fundadora de Expatsi, explicó el cambio en el perfil migratorio: “Anteriormente, los estadounidenses que se marchaban eran personas muy aventureras… ahora son personas comunes y corrientes, como yo”, cita el Journal. Incluso países como Albania ofrecen incentivos fiscales para atraer a estos nuevos migrantes.

Las cifras disponibles, aunque fragmentarias, confirman la magnitud del fenómeno. Un análisis del periódico encontró que al menos 180 mil estadounidenses se mudaron a 15 países en 2025, mientras que millones ya residen fuera del país, especialmente en México, Canadá y Europa. “Un vasto y fragmentado conjunto de estadísticas… revela un patrón histórico”, apunta The Wall Street Journal, con incrementos récord en casi toda la Unión Europea.

El éxodo plantea interrogantes sobre el futuro de Estados Unidos y su atractivo global. Muchos emigrantes citan la inseguridad, el alto costo de vida y la polarización política como factores clave. Como advirtió una investigadora citada por el diario, “esto socava ese excepcionalismo estadounidense de ‘somos el mejor país del mundo’”. Así, más que un fenómeno coyuntural, la salida de estadounidenses parece reflejar un cambio profundo en la percepción del llamado “sueño americano”.

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