Lenny Kravitz desata la euforia en el Vive Latino con un show lleno de clásicos
El rockero debutó en el Festival Vive Latino con un set lleno de buena vibra y amor, en el que demostró que le encanta hablar español con sus fans mexicanos

Lenny Kravitz es, sin ninguna duda, la representación viva de lo que es un rockstar. Atractivo, con una actitud envidiable, energía desbordante, un no sé qué que hechiza al público, pantalones entallados —obvio— y guitarra eléctrica, casi 40 años de carrera, 61 años que no se le notan por ningún lado, un puñado de rolas que se han convertido en clásicos y, lo más importante, un amor muy especial por México.
Por eso Lenny no dudó en volver al país, formar parte del cartel de este año del Vive Latino donde, con su buen rollo, emocionó al público que poco a poco fue llenando las gradas y la plancha del Estadio GNP Seguros.
Un requinto en medio de una luz azul que iluminaba el escenario y el repique de la batería anunció, 20 minutos antes de las 10 de la noche, que Kravitz estaba en la ciudad. Así, con un cambio a luz amarilla, explosiones acompañadas de estrobos, camisa abierta, lentes oscuros y dreadlocks, Lenny apareció en el Escenario Amazon y, sin más en lo que fue su debut en el festival, Bring It On arrancó la velada.
Y de 2008, Kravitz dio un salto hasta 2001 cuando la letra de Dig In se apoderó de los altavoces del escenario, al cual la gente seguía llegando después de ver a John Fogerty y Cypress Hill: no podían perderse el que cerraría la tercia del día de los más experimentados, quien con TK421 colocó en el set algo de su más reciente disco Blue Electric Light.
El sello de Lenny, su música y su actitud está basado en los sonidos de las guitarras que en Always On The Run no dejaban espacio para no sentir el rock que hay en cada nota y en cada pisada de esos trastes. Por las venas de Kravitz corre sangre y rock n’ roll, sin duda.
Lenny, Lenny, Lenny”, se escuchó corear al público. “Ciudad de México. Bienvenidos a esta celebración. Cada día es una bendición y estoy muy feliz de estar aquí con ustedes. Siempre están en mi corazón, todos juntos, y los siento, somos energía, somos vida, somos amor. Significa tanto para mí. Mexico City, my favourite place. Muchas gracias, los amo”, dijo en español, y eso fue suficiente para que Kravitz conquistara a todos los presentes.
Comencemos esta celebración. Clap your hands”, dijo al tiempo que los primeros acordes de I Belong To You –tema que dedicó a Dios– se hicieron presentes y, entonces, la gente comenzó a cantar la rola de 1998.
Canciones como Believe, Paralyzed —en la que el fuego del escenario no se hizo esperar— y Low fueron llevando el rumbo de la velada que inevitablemente iba en camino hacia la locura de los 90 y los primeros años de 2000. “Los amo”, gritó antes de que todo se convirtiera en una locura.
It Ain’t Over ‘Till It’s Over, Again, American Woman, Fly Away y Are You Gonna Go My Way? enloquecieron al público que no paró de cantar y saltar. No sólo a aquellos que se encontraban en la pista del Estadio, sino aquellos en los lugares de gradas y en las escaleras de las mismas, todos cantaban con Lenny, que cerró con Let Love Rule, que se entregó a su “ciudad favorita” durante 80 minutos. © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.



