Adriana Duch lleva ‘Mira la Luna’ al Teatro La Capilla

La magia del teatro no siempre reside en el artificio, sino en lo que se revela cuando el rostro calla. Con la obra Mira la Luna. Un diálogo sobre la máscara, Adriana Duch rinde un homenaje a su maestro, Jean-Marie Binoche, en una pieza que es, a la vez, una lección de vida y un ejercicio de espiritismo teatral.
Tras recorrer escenarios en Mérida, Tijuana y la reciente 45ª Muestra Nacional de Teatro en Cancún, esta obra llega todos los domingos de marzo al Teatro La Capilla, invitando al público a descifrar un enigma que sólo el tiempo permite comprender.
En entrevista con Excélsior, la autora, directora y actriz Adriana Dusch comparte cómo es que nace la obra. Tras la partida de su maestro Binoche, Duch se encontró con preguntas sin respuesta y una necesidad profunda de difundir el lenguaje que él le heredó.
La historia se me ocurrió justamente porque el maestro falleció y yo me quedé con muchas preguntas. Al hacer las funciones y los ensayos, de repente tenía la sensación de realmente estar hablando con él, aclarando dudas que tenía cuando él murió”, confiesa la actriz.
A través de esta pieza, Adriana explora lo que Binoche llamaba “el tiempo de la máscara”, esa transformación donde la máscara es una escultura y el cuerpo del actor debe volverse también una escultura para darle vida.
En escena, Duch asume un reto técnico y emocional: interpretar tres papeles, incluido el de ella misma y el de su propio maestro. Esta multiplicidad no es sólo un despliegue de talento, sino también una forma de cercanía.
Al transformarme en los tres personajes tengo la sensación de que son personas diferentes a mí y me divierto. Es como estar nuevamente con él y al volverme él, también entiendo por qué hacía las cosas que hacía, cuál era su visión. Cuando trabajaba con él yo era muy joven y no entendía muchas cosas que ahora sí comprendo mucho mejor” refiere.
Contrario a la creencia popular de que la máscara sirve para ocultarse, para Adriana es la herramienta de honestidad definitiva. Es una forma de explorar las personalidades y emociones que el entorno social nos obliga a restringir.
La máscara revela mucho de las personas que se la ponen, permite conocerse mejor, descubrir todas las facetas de nuestro propio ser. Para profundizar en el entendimiento de algo, uno tiene que tomar tiempo, y lo que la obra invita es a entender que para comprender realmente algo le tienes que dedicar mucho tiempo. Te tienes que detener, reflexionar y dejar que las cosas maduren”, menciona.
Aunque la obra hace un homenaje directo a su maestro, cobra un gran significado para cualquier persona que haya tenido un guía en la vida. Es una reflexión sobre la relación maestro-alumno y el vacío que queda cuando el guía desaparece, dejando al alumno con la tarea de encontrar sus propias respuestas.
Mucha gente que no es de teatro se ha sentido identificada en el aspecto de lograr cosas gracias a una persona que te guía, Pero también se identifican con ese vacío que experimentas cuando esa persona desaparece y todavía tienes mucho que preguntar, pero finalmente te das cuenta de que las respuestas a esas dudas las tienes que descubrir tú solo”, señala.
Mira la Luna. Un diálogo sobre la máscara presenta su temporada todos los domingos del mes de marzo con funciones a las 12:30 en el Teatro La Capilla, ubicado en Madrid 13, en la colonia Del Carmen Coyoacán, de la CDMX. © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.



