EU bajo tensión a tres meses del inicio del Mundial 2026

A tres meses del inicio del Mundial 2026, la narrativa global en torno a la Copa del Mundo organizada por Estados Unidos, Canadá y México enfrenta un escenario geopolítico complejo. Aunque la venta de entradas anticipa estadios llenos, el contexto internacional y la política interna estadounidense han generado incertidumbre entre federaciones, aficionados y organismos de derechos humanos.
El torneo, organizado por la FIFA, será el primero con 48 selecciones y 104 partidos, y se celebrará del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en sedes distribuidas entre Estados Unidos, Canadá y México.
Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha impulsado una agenda caracterizada por retórica antimigrante, una política de aranceles contra socios comerciales —incluidos sus vecinos— y fricciones diplomáticas con Europa y Medio Oriente.
Entre las decisiones más controversiales destaca la suspensión de visados de inmigrantes de 75 países, medida que afecta directamente a cuatro naciones clasificadas al Mundial: Irán, Haití, Senegal y Costa de Marfil.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino.AFP
Si bien Washington aseguró que la restricción no impacta visados de turismo, expertos advierten que los procedimientos acelerados implementados junto con la FIFA no garantizan que todos los aficionados obtengan autorización a tiempo. Además, una propuesta para exigir cinco años de historial en redes sociales a solicitantes de visa añade una capa adicional de incertidumbre jurídica y operativa.
Minky Worden, directora de Iniciativas Globales de Human Rights Watch, advirtió que la FIFA “no puede garantizar que ningún turista esté seguro en Estados Unidos” sin compromisos explícitos de la administración federal respecto a detenciones o deportaciones durante el evento.
Operativos migratorios y polarización
A 100 días del inicio del torneo, la polarización política en Estados Unidos alcanza niveles no vistos desde la posguerra. En diciembre y enero, operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis derivaron en detenciones masivas y protestas que dejaron víctimas fatales.
Diversos colectivos denuncian que el temor a redadas migratorias podría inhibir la asistencia de comunidades afrodescendientes e hispanas, incluso de personas con estatus migratorio regular. Esta percepción contrasta con la tradicional narrativa de hospitalidad que suele acompañar a los grandes eventos deportivos.
Tim Elcombe, académico de la Wilfrid Laurier University especializado en deporte y relaciones internacionales, sostiene que a diferencia de lo ocurrido en Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 o Copa Mundial de la FIFA Catar 2022, Estados Unidos no parece interesado en utilizar el torneo como instrumento de “sportswashing”, sino como una demostración de poder y excepcionalismo nacional.
Conflicto con Irán y riesgo diplomático
El componente geopolítico se intensificó tras los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán, en los que murió el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí.
Aunque no se ha planteado oficialmente un boicot, el presidente de la Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán, Mehdi Taj, declaró en la televisión estatal que los ataques “tendrán repercusiones” y que las autoridades deportivas evaluarán la situación antes de decidir cualquier medida.
Irán integra el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, y tiene programados partidos en Los Ángeles y Seattle.
Guadalajara será sede de cuatro encuentros del Mundial 2026.AFP
Seguridad en México
En paralelo, la situación de seguridad en México también genera atención internacional tras la muerte de un líder de cártel en un operativo militar, hecho que detonó episodios de violencia en diversas regiones.
La ciudad de Guadalajara será sede de cuatro encuentros. No obstante, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, declaró estar “muy tranquilo” respecto a la organización en territorio mexicano, mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que no existe “ningún riesgo” para los aficionados.
El Mundial 2026 representa una oportunidad histórica para Norteamérica en términos económicos, turísticos y diplomáticos. Sin embargo, la combinación de restricciones migratorias, tensiones diplomáticas, conflictos armados y polarización interna plantea un desafío reputacional significativo.
La pregunta central no es únicamente si los estadios estarán llenos —todo indica que sí—, sino si el ambiente festivo y la percepción de seguridad estarán a la altura del evento deportivo más importante del planeta. © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.



