‘El R1’, el consentido de ‘El Mencho’
Rubén Guerrero Valadez, alias 'El R1', era el mando de confianza encargado de la seguridad de Nemesio Oseguera Cervantes; pertenecía a la estructura delictiva de Los Guerreros.

Rubén Guerrero Valadez, El R1 o El Láminas, fue identificado en reportes de inteligencia como uno de los operadores regionales más cercanos al círculo armado de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, abatido el 22 de febrero de 2026 en el complejo Tapalpa Country Club, en Jalisco.
Fuentes de seguridad señalan que Guerrero Valadez se encontraba en el mismo perímetro de protección del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) al momento de la intervención federal, lo que refuerza su papel como mando de confianza dentro del esquema de seguridad del capo.
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Pertenecía a la estructura delictiva de Los Guerreros
En la radiografía operativa del Cártel Jalisco Nueva Generación, El R1 aparece vinculado a la estructura conocida como Los Guerreros, célula armada atribuida a Heraclio Guerrero Martínez, El Tío Lako, identificado como su padre.
Este grupo ha sido ubicado en la franja limítrofe entre Jalisco y Michoacán, una zona estratégica para el trasiego de drogas sintéticas y para la movilidad de células armadas del CJNG. Reportes periodísticos y de inteligencia lo ubican como responsable de coordinar grupos de choque y escoltas, bajo la etiqueta propagandística de “Fuerzas Especiales Mando R”, denominación que el propio grupo habría difundido en mantas, videos y corridos para proyectar capacidad táctica y cohesión paramilitar.
Informes previos de seguridad lo relacionan con la organización de narcobloqueos registrados en meses recientes en corredores carreteros de Jalisco, particularmente mediante el uso de vehículos incendiados para frenar el avance de fuerzas federales, un sello operativo característico del CJNG. También se le atribuye participación en la facilitación de rutas para el trasiego de droga hacia Estados Unidos, especialmente en el corredor que conecta la región Ciénega–Occidente con puntos de salida hacia la frontera norte.
El CJNG opera con estrategia paramilitares (Ariel Ojeda).
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El origen y el posible final de ‘El R1’
De acuerdo con datos hemerográficos, Guerrero Valadez tenía origen rural y habría crecido en actividades agrícolas en Tanhuato, Michoacán, municipio que en la última década se ha mantenido como zona de influencia de células vinculadas al CJNG y grupos afines.
Tras su muerte, versiones locales indican que el cuerpo fue trasladado para velación a la comunidad de Tinaja de Vargas, en la misma región, donde se reportó presencia discreta de familiares y allegados, sin confirmación oficial pública sobre el operativo funerario.
Hasta el momento, autoridades federales no han emitido una ficha técnica pública detallada sobre El R1, lo que mantiene zonas de opacidad sobre su rango formal dentro del CJNG.
Sin embargo, su presunta presencia junto a El Mencho en el enclave de Tapalpa y su vínculo familiar con El Tío Lako lo colocan dentro del segundo anillo de protección del líder criminal, un nivel reservado a mandos con control directo de células armadas.
Los Guerreros continúan funcionando como nodos territoriales para seguridad, logística y proyección de fuerza, particularmente en la bisagra criminal que une Jalisco con Michoacán.
La confirmación oficial plena de su abatimiento y de su papel exacto en la cadena de mando sigue pendiente de pronunciamientos formales.
Pero en Michoacán, se habla del deceso del consentido de El Mencho.
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