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Pánico y ‘fake news’, el manual de reacción del CJNG tras la muerte de ‘El Mencho’

No te subas a camiones ni aviones ni al Metro, tampoco te juntes con gringos. Esas fueron las indicaciones que dejó el capo para dar su último manotazo de poder.

No viajes en carretera, no vayas al banco, no compres en la tienda de la esquina. No te subas a autobuses ni aviones ni trenes ni al Metro. Y no te juntes con gringos –porque son posibles objetivos de la venganza– en restaurantes, bares, hoteles, museos, galerías, teatros, parques o zonas turísticas. Que ni se te ocurra ir a la escuela. Puerto Vallarta está prohibido: ahí queman hasta edificios.

El mensaje póstumo de Nemesio Oseguera Cervantes, también conocido como El Mencho, dejó claro que si se atrevían a atraparlo, impulsarían un baño de sangre equilibrado: 30 integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) fueron abatidos durante el operativo encabezado por el Ejército mexicano, institución que llora el fallecimiento de 25 guardias nacionales y otros funcionarios públicos. El choque de fuerzas debió ser brutal.

El incendio de 51 sucursales del Banco del Bienestar y 81 tiendas Oxxo no es casual, tampoco el arresto de más de 70 presuntos integrantes del crimen organizado. Abatir al capo más poderoso del planeta tiene consecuencias; retar al Estado mexicano, también.

Los datos duros revisados por MILENIO muestran que, si bien los jefes de plaza del CJNG organizaron 252 narcobloqueos en carreteras y sembraron pánico aquel domingo 22 de febrero de 2026, la localización de los eventos de resistencia del cártel mostró mayor impacto en Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas y Colima. Cinco estados del centro del país.

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Otras 15 entidades padecieron disturbios preocupantes, pero al día siguiente el territorio entró en una espiral de normalización. No es que no vayan a atacar de nuevo, pero hasta los fuertes tienen sus flaquezas. Y negocian. El gabinete de seguridad les está midiendo sus acciones y provocaciones a través de los mapas de calor que circulan en redes sociales.

Sí, cancelaron conciertos musicales, partidos de futbol, cerraron sucursales de supermercados y muchos ya no quieren salir ni a la esquina.

Las fake news sembradas, la desinformación pagada con los dividendos de una raya de cocaína, una dosis de fentanilo, la venta de un fusil o el cobro de piso a un vendedor de hot dogs surgen como afrentas.

Los mensajes póstumos de El Mencho se ajustan a las instrucciones que dejó el patrón: los ataques en su contra se responden con acciones violentas.

Un funcionario de seguridad nacional confirmó a este medio que el cártel suele sembrar caos para mostrar poder, capacidad de resistencia. Informalmente le llaman “Manual de reacción del CJNG”.

Se reportaron vehículos incendios en avenidas y supermercados. (Foto: EFE)
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La rebelión del CJNG luego de ser decapitado
La eficacia táctica, operativa y de inteligencia que permitió abatir al líder del CJNG y a su lugarteniente en dos acciones distintas, en las localidades jaliscienses de Tapalpa y El Grullo (a dos horas de distancia por carretera) fue acompañada, en reacción ante los previstos disturbios criminales, de un desempeño de la seguridad pública que está bajo la evaluación de cada ojo, cada neurona, cada perspectiva. La caída de El Mencho pasa por el escrutinio de todas, todos, todes.

Desde su trinchera en asedio, el CJNG exhibió el límite de sus capacidades: ante el peor escenario que podía anticipar —su decapitación bruta—, desplegó gran parte de recursos en una respuesta previamente planificada para una emergencia, y efectivamente amplificó su impacto emocional nacional aprovechando los canales comunicacionales que colaboraron en ello.

Sin embargo, su alcance geográfico real estuvo principalmente en los estados de Jalisco, Michoacán, Colima, Guanajuato y Zacatecas, y su impacto fue efímero: solo provocó una disrupción limitada de la actividad social y económica al ser el domingo un día de asueto.

No es menos importante que el propio grupo criminal no asesinó civiles, a pesar de lo sostenido en una campaña de terror mediático en México que se reflejó en afirmaciones falsas y alarmistas de al menos una periodista influyente en el oficialismo trumpista estadunidense, Laura Loomer, con casi dos millones de seguidores.

A esto contribuyó que, aunque la oposición con responsabilidades de gobierno se sumó a la contención de la violencia, otra parte de ella se disoció para explotarla políticamente.

El golpe contra el CJNG es considerado el más importante éxito de seguridad del sexenio y quizás de la historia reciente de México, dado el poder nacional e internacional adquirido por este grupo criminal.

Como se esperaba, desencadenó una respuesta asimétrica coordinada que transformó Jalisco y otras entidades en un tablero de mensajes violentos y simbolismos de poder.

Los disturbios, lejos de ser explosiones de ira desordenada, se manifestaron como una coreografía logística diseñada para comunicar que la organización criminal mantiene vigencia operativa a pesar de haber sido descabezada.

MILENIO sistematizó información cuantificable de las primeras 24 horas tras el operativo contra la organización criminal más poderosa del mundo, lo cual permite analizar la magnitud de esta crisis de orden público y de la acción gubernamental.

Las localidades jaliscienses de Tapalpa y El Grullo fueron escenarios de amplias operaciones de las Fuerzas Especiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), apoyados por aeronaves de la Fuerza Aérea y unidades de la Guardia Nacional, con el respaldo de inteligencia estratégica proporcionada por la nueva Fuerza de Tarea Interinstitucional Conjunta Anticartel (JIATF-CC) del Comando Norte de Estados Unidos.

Las muertes del líder Nemesio Oseguera, en la primera población, y de Hugo H. El Tuli en la segunda, activaron de inmediato un protocolo de contingencia que el CJNG ha practicado y perfeccionado durante años, con una planificación previa para escenarios de amenaza directa contra la estructura de mando: se propusieron imponer una parálisis territorial inducida para enviar el mensaje de que la organización no había sido derrotada y procedería a una guerra total.

Ante los disturbios, en Jalisco se activó la emergencia “Código Rojo”. | Foto: Ariel Ojeda
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Pánico civil, ataques visibles
Los ataques contra el sistema vial de al menos 19 estados no fueron actos vandálicos aislados, sino la aplicación de tácticas de negación de área que buscaron impedir el despliegue de refuerzos militares y generar un estado de pánico civil, para obligar a las autoridades a desviar recursos hacia la gestión de incendios y el control de multitudes.

El CJNG demostró comprensión de la logística nacional al imponer no solo un estado de sitio en Guadalajara, sino también al cortar, cerrando la autopista México-Puebla con tráileres en llamas, el flujo hacia la capital del país, afectando las cadenas de suministros industrial y alimentaria.

Además, en Michoacán, los bloqueos en municipios como Sahuayo, Zamora y Apatzingán funcionaron como una barrera defensiva para proteger las rutas de escape hacia la Tierra Caliente, donde se encuentran otros cuadros de mando de la organización.

Esta capacidad de respuesta multicéntrica demuestra cierto grado de eficacia de la red de comunicaciones interna del CJNG, que pudo coordinar acciones tácticas a cientos de kilómetros de distancia de forma simultánea.

Además, el incendio de establecimientos bancarios e institucionales buscó herir la legitimidad y la cotidianidad de la vida civil. El Banco del Bienestar es la columna vertebral de la política social, a través del cual millones de personas reciben apoyos económicos.

Al atacar sus sucursales, el CJNG advierte a la Presidencia de la República que vulnerará la estabilidad social y sus proyectos emblemáticos. No es solo un daño patrimonial; es un golpe a la narrativa de bienestar y paz social del gobierno de la mandataria Sheinbaum Pardo.

Por otro lado, la destrucción de tiendas Oxxo responde a una lógica de visibilidad máxima, pues se trata del comercio más ubicuo de México. Ver un Oxxo en llamas en cualquier parte sugiere que eso puede ocurrir en el más cercano a casa, haciendo que la población local sienta que la violencia llega, literalmente, a la esquina.

En Jalisco, la activación del “Código Rojo”, un protocolo de emergencia para situaciones extremas de violencia armada o desastres naturales, no solo implicó el despliegue de miles de efectivos federales, sino que derivó en una parálisis económica e institucional que afectó a millones de personas. La suspensión de eventos, de servicios educativos y públicos fue otra señal de vulnerabilidad.

El impacto en el sector turístico y diplomático fue importante. Las alertas de viaje emitidas por Estados Unidos y Canadá, que pedían a sus ciudadanos hallar refugio en el lugar y evitar traslados no esenciales, golpearon directamente a destinos como Puerto Vallarta y Chapala.

Estas reacciones no son solo anecdóticas; representan un costo económico en cancelaciones de vuelos y reservaciones hoteleras, y una erosión de la confianza de los inversionistas extranjeros.

La batalla en redes
La guerra de percepciones no se libró únicamente con fuego en las carreteras, sino con información en las pantallas. Los mapas de calor generados en redes como X, TikTok y grupos de WhatsApp debieron haber servido como un termómetro de la crisis en tiempo real, pero la abundancia de información y también de desinformación se volvieron contra la sociedad.

La velocidad de los algoritmos y la viralización del terror superaron la capacidad del Estado para estabilizar la percepción pública, permitiendo que el CJNG lograra un golpe de imagen que por momentos eclipsó el éxito de las fuerzas de seguridad.

Mientras el Estado buscaba enviar un mensaje de éxito táctico y control institucional, el CJNG se propuso proyectar una imagen de poder y vigencia operativa mediante una estrategia de ruido total y desinformación que fue magnificada por distintos actores, desde comunicadores individuales hasta canales de televisión, e incluso por al menos una figura con tanta influencia en el movimiento trumpista de Estados Unidos que tuvo que ser desmentida por la Embajada de México en ese país.

El caso del Aeropuerto de Guadalajara es el ejemplo más claro de esta guerra de percepciones. Aunque no se registraron tiroteos internos, la viralización de videos de pasajeros buscando refugio y la visualización de columnas de humo cercanas provocaron crisis de pánico donde no pasaba nada.

Mientras el gobierno federal intentaba recuperar la normalidad y pedía calma a través de redes sociales, el CJNG imponía su propio ritmo narrativo mediante el caos. Para la organización criminal, la muerte de su líder representaba una amenaza existencial, por lo que la necesidad de demostrar continuidad ante rivales y subordinados exigía una respuesta sonora y nacional.

Los aeropuertos cancelaron vuelos, dejando a gente varada tras operativos contra ‘El Mencho’. | Foto: Reuters
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Aunque los gobernadores de los estados de todos los partidos priorizaron la coordinación operativa con el gabinete de seguridad federal, hubo sectores de la oposición que vieron en la crisis no la necesidad de unidad nacional, sino una oportunidad para acusar incapacidad y complicidad criminal del Estado y subordinación hacia Estados Unidos.

Esta estrategia se centró en desplazar la responsabilidad simbólica de la violencia hacia quien intentaba contenerla y transformar la indignación social en sospecha política.

Por ejemplo, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, denunció al “narcogobierno de Morena”, enfatizando que el crimen organizado pudo paralizar regiones en cuestión de horas, mientras que Vicente Fox afirmó que “el gobierno de México está en Washington”.

En consonancia, las etiquetas #Tapalpa y #ElMencho dominaron las tendencias globales en X, atrayendo la atención internacional hacia situaciones que parecían mostrar que México perdía el control de la seguridad pública en vísperas de ser sede de la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Bancos y tiendas, objetivos tácticos

El impacto directo de los ataques, aunque mediáticamente abrumador, en realidad representa una fracción estadística pequeña del PIB de los estados afectados. Y si bien la parálisis operativa se quedó en lo sectorial, logró ser significativa durante algunas horas.

En Jalisco, la entidad que sufrió la mayor parte de la violencia, el PIB nominal alcanzó 2.52 millones de pesos en 2024. Si dividimos esta cifra de forma diaria, la entidad genera aproximadamente 6 mil 928 millones de pesos al día. Según estimaciones de cámaras de comercio, las jornadas de violencia masiva pueden generar pérdidas de hasta mil millones de pesos diarios en los sectores de comercio y turismo por ventas no realizadas y cierres preventivos.

Con base en este dato, si el domingo se toma como día laboral, los ataques habrían tenido impacto en el 14 por ciento de la actividad económica del estado.

La estrategia del CJNG se centró en destruir nodos de alta visibilidad, pero con un daño porcentual bajo a la infraestructura total de las redes atacadas. Del Banco del Bienestar, incendió 51 de 3 mil 149 sucursales operativas en todo el país, y de Oxxo, 81 de 24 mil 57 tiendas. En concreto, en Jalisco, donde la cadena tiene mil 570 sucursales, afectó a 69, un 4.4 por ciento.

Sin embargo, el saldo humano fue muy grave en vidas de miembros de la Guardia Nacional: Hugo H El Tuli, el lugarteniente de El Mencho que resultó muerto, ofrecía pagar 20 mil pesos por cada agente asesinado. Mataron a 27 servidores públicos, de los que 25 pertenecían a esa corporación.

Algunas tiendas de conveniencia fueron atacadas con bombas molotov. | Foto: AP
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Sin embargo, aunque el gabinete de seguridad no aclaró la identidad de “la mujer” fallecida el domingo ni las condiciones en que eso ocurrió, de ser civil sería la única, en contraste con los cuatro civiles muertos en el “Culiacanazo” de octubre de 2019 y los 10 del “Culiacanazo 2.0” de enero de 2023.

A diferencia de estos dos asedios a la capital sinaloense —que no llevó a cabo el CJNG sino el grupo de Los Chapitos—, donde la violencia se concentró en una sola ciudad con combates urbanos prolongados durante varios días, hasta el momento la crisis del 22 de febrero se limita a esa sola jornada y se caracterizó por una enorme dispersión geográfica con una letalidad directa menor en los puntos de bloqueo, priorizando el daño a la propiedad y la parálisis vial sobre el enfrentamiento frontal de gran escala.

Sin duda, la sociedad resiente la agresión, pero desde el punto de vista del CJNG, queda lejos de poder vencer al Estado.

Éxito e insuficiencias
La ola de enfrentamientos armados provocada por el secuestro de El Mayo Zambada en julio de 2024, que todavía no termina, hace temer que la muerte de El Mencho y su lugarteniente provoque una guerra sucesoria entre facciones del CJNG.

A diferencia de otras organizaciones criminales que han pasado por procesos de sucesión más o menos ordenados, el CJNG tenía un liderazgo vertical y personalista.

Analistas de seguridad señalan que no existe un sucesor obvio con la misma capacidad de cohesión sobre los jefes regionales, además de que organizaciones rivales que perdieron territorios pueden ver ahora la oportunidad de recuperarlos y de vengar afrentas.

Los disturbios mostraron que el control territorial del Estado es, en muchas regiones, una realidad frágil que puede ser alterada en cuestión de minutos.

Pero también revelaron que, incluso ante una situación extrema, el grupo criminal más poderoso de México no puede derrotar al Estado y si existe determinación y trabajo de inteligencia, será descabezado.

Si no ocurren eventos significativos en los próximos días, el gobierno podrá describir las represalias físicas del golpe contra el Mencho como algo limitado a un domingo de crisis velozmente contenida.

En cambio, los mapas de calor y la explosión de publicaciones digitales mostraron el poder del pánico en una guerra de percepciones que se libra en redes digitales, que el gobierno enfrentó con deficiencias.

Los ataques contra ‘El Mencho’ se respondieron con acciones violentas. (Foto: EFE)
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​Los operativos del 22 de febrero fortalecen el reconocimiento público a la estrategia de seguridad de la presidenta Sheinbaum y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, demostrando que existe la capacidad de inteligencia y ejecución para abatir a los objetivos de más alto nivel, pero la virulenta respuesta del CJNG también dejó claro que la estrategia de decapitación es insuficiente si no va acompañada de un plan integral de protección civil y de desarticulación de las estructuras financieras y logísticas que permiten a estos grupos mantener a la nación como rehén.

Aunque el Estado mexicano ha ganado una batalla histórica al eliminar a El Mencho, la lucha por la tranquilidad de las calles, la seguridad de los comercios y la libre circulación por las carreteras del país necesita avanzar.

La sombra del Mundial 2026 y la presión internacional obligarán al gobierno a pasar de la reacción al control proactivo, en un entorno donde el vacío dejado por el capo más buscado del mundo podría ser llenado por una violencia aún más fragmentada y difícil de contener.

ksh
https://www.milenio.com/estados/caos-en-mexico-por-caida-de-el-mencho-disturbios-y-ataques-en-el-pais

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