Irán habla de una “perspectiva favorable” antes de nueva ronda de negociaciones con Estados Unidos

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, expresó este miércoles un tono optimista respecto a la tercera ronda de conversaciones con Estados Unidos, programada para el jueves en Ginebra. En un discurso público, aseguró que el proceso de diálogo podría marcar un punto de inflexión en el prolongado enfrentamiento con Washington.
“Observamos una perspectiva favorable para las negociaciones”, afirmó Pezeshkian, quien subrayó que el gobierno iraní continúa el proceso bajo la guía del líder supremo. El presidente añadió que el objetivo es superar la actual situación de “ni guerra ni paz” que ha caracterizado las relaciones bilaterales en los últimos años.
La tercera ronda de negociaciones se produce en un escenario de tensiones acumuladas, pero también de señales de apertura diplomática. Para Teherán, la posibilidad de avanzar hacia un acuerdo representa una oportunidad de aliviar presiones económicas y políticas, mientras que para Washington el reto es garantizar que cualquier entendimiento incluya compromisos verificables en materia de seguridad y energía nuclear.
Tensiones bajo el reciente mandato de Donald Trump
La relación entre Estados Unidos e Irán atraviesa uno de sus momentos más tensos en décadas. Bajo el reciente mandato de Donald Trump, Washington ha intensificado su política de “máxima presión” contra Teherán, combinando sanciones económicas, despliegues militares y amenazas de intervención directa.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha retomado una estrategia de confrontación que busca limitar el programa nuclear iraní y presionar al régimen islámico. En noviembre de 2024, autoridades iraníes pidieron públicamente al presidente estadounidense que “cambiara” su política hacia la República Islámica, advirtiendo que continuar con las medidas de máxima presión solo agravaría la crisis.
Amenazas militares y advertencias
La tensión escaló en junio de 2025, cuando Trump declaró que Estados Unidos podría intervenir en el conflicto entre Israel e Irán. Aunque subrayó que Washington “no estaba involucrado en ese momento” en acciones militares, dejó abierta la posibilidad de una participación futura. En ese contexto, el presidente se mostró dispuesto a aceptar que Rusia, bajo Vladimir Putin, desempeñara un papel de mediador, lo que reflejó la complejidad geopolítica del escenario.
El punto más crítico llegó en febrero, cuando Trump afirmó que estaba considerando un ataque militar limitado contra Irán. La declaración, realizada en la Casa Blanca, generó alarma internacional y fue interpretada como una advertencia directa a Teherán. Aunque el mandatario no ofreció detalles sobre la estrategia ni los alcances de una eventual operación, el simple hecho de plantear la posibilidad de un ataque militar intensificó la tensión en Medio Oriente.
Irán, por su parte, ha respondido con firmeza. Autoridades iraníes han advertido que las amenazas estadounidenses constituyen una agresión y que cualquier intervención tendría consecuencias graves para la estabilidad regional. El gobierno de Teherán insiste en que las sanciones y las presiones militares no resolverán el conflicto, sino que lo profundizarán. © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.



