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Bajo engaños, redes y reclutamiento de menores, así fue como ‘El Mencho’ armó su ejército

Autoridades federales han señalado que centros vinculados al CJNG ofrecían empleos con sueldos atractivos para captar jóvenes.

El crecimiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) durante la era de Nemesio Rubén Oseguera CervantesEl Mencho, tuvo un as bajo la manga: el reclutamiento obligado de nuevos halcones y gatilleros.

El imperio criminal del Señor de los Gallos se sostuvo sobre un flujo constante de nuevos reclutas, muchos de ellos jóvenes y menores de edad captados mediante engaños, ofertas de empleo falsas y, más recientemente, a través de redes sociales y videojuegos.

Reportes de las fiscalías revelan un modelo sistemático de enganche que convirtió al cártel en una maquinaria de reemplazo permanente de halcones, gatilleros y operadores. 

Uno de los patrones más documentados es el uso de vacantes laborales falsas. Autoridades federales han señalado que centros vinculados al CJNG ofrecían empleos en seguridad privada o labores agrícolas con sueldos atractivos para captar jóvenes.

El caso del rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, expuso una parte del mecanismo.

Según la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en ese sitio se reclutaba a personas “bajo engaños de falsos empleos en seguridad con salarios de cuatro a 12 mil pesos a la semana” para integrarlas a la organización criminal.

El predio funcionaba como centro de adiestramiento, donde los cooptados eran formados para actividades delictivas.

Con el tiempo, el CJNG sofisticó su reclutamiento. Un informe de la Secretaría de Gobernación documentó que los grupos criminales, entre ellos el grupo liderado por El Mencho, utilizan redes sociales, apps de mensajería y chats de videojuegos para atraer menores.

Las autoridades advierten que los cárteles contactan a jóvenes en Facebook, TikTok, Instagram, Twitch o Discord, analizan sus perfiles y rutinas, y diseñan estrategias personalizadas de captación.

También detectó que usan videojuegos como Free Fire, Fortnite, Battlefield o Call of Duty para establecer contacto inicial con niños y adolescentes.

Las edades detectadas por autoridades son alarmantes: de seis a 17 años, con funciones que van desde mensajeros hasta sicarios en etapas posteriores.

En un caso documentado cerca de Guadalajara, 38 jóvenes fueron reclutados mediante ofertas falsas difundidas en Facebook y TikTok. Les prometieron empleo como cortadores de agave, guardias de seguridad o cocineros.

Pero al llegar al rancho fueron amenazados, golpeados y obligados a entrenarse como sicarios, bajo castigos físicos severos.

Algunos incluso fueron forzados a grabar videos diciendo que estaban ahí por voluntad propia para evitar denuncias de desaparición.

A los jóvenes que llegaron a Jalisco o a zonas de entrenamiento les quitaron celulares y pertenencias, fueron incomunicados, recibieron adiestramiento armado y quienes se resistieron fueron golpeados, torturados o amenazados.

Autoridades federales han señalado que en el rancho Izaguirre, el operador José Gregorio Lastra Hermida estaba encargado de reclutar y entrenar personas para el CJNG entre 2024 y 2025.

Las investigaciones del caso Teuchitlán detectaron que entre las pertenencias halladas había identificaciones de personas de distintas entidades, lo que confirmó un esquema de captación nacional.

El ex titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, reconoció que el rancho funcionaba como centro permanente de reclutamiento y entrenamiento del CJNG.

Esto coincide con testimonios de familias que reportaron desapariciones tras aceptar ofertas laborales fuera de su estado.

El hallazgo de cientos de prendas, zapatos y restos óseos en el rancho Izaguirre en 2025 detonó el problema.

Investigaciones judiciales establecieron que el sitio fue utilizado por el CJNG para reclutar miembros, asesinar y desaparecer víctimas, lo que derivó en condenas de hasta 141 años de prisión contra implicados.

Aunque la fiscalía federal matizó que no había evidencia de ejecuciones sistemáticas, el caso exhibió la dimensión del reclutamiento forzado.

Menores en la mira de ‘El Mencho’ 

Niñas, niños y adolescentes se han convertido en blanco prioritario del crimen organizado.

El informe federal Mecanismo Estratégico del Reclutamiento y Utilización de NNA por Grupos Delictivos y la Delincuencia Organizada en Zonas de Alta Incidencia Delictiva en México advierte que los menores reclutados pueden ser usados como halcones (vigilancia), mensajeros, transportistas de droga y, en casos extremos, sicarios.

En regiones con pobreza y falta de oportunidades, las ofertas de dinero rápido resultan especialmente efectivas.

Fuentes militares describen una ruta de escalamiento criminal dentro del CJNG como el enganche con promesa de empleo, el aislamiento y adiestramiento básico, funciones iniciales de halcón o vigilancia, pero participación armada y la conversión en sicario.

Este modelo permitió al grupo de El Mencho sostener un flujo constante de personal incluso en medio de detenciones y bajas.

El reclutamiento no sólo dependió del engaño; también intervino la intimidación.

Informes internos de autoridades refieren que quienes intentaron huir de los centros de entrenamiento fueron torturados o asesinados, lo que funcionó como mecanismo de control interno.

Con esto, el resultado fue la construcción de uno de los ejércitos criminales más grandes del país durante la década en que El Mencho consolidó su poder.

El reclutamiento persiste 

Aunque autoridades han desmantelado páginas y perfiles usados para reclutar, incluidos 39 sitios web ligados al CJNG, según investigaciones, el fenómeno continúa mutando.

Las redes sociales, los videojuegos y la precariedad laboral siguen siendo terreno fértil para el enganche, de acuerdo con las fuentes.

“La muerte o debilitamiento de un líder no desmonta automáticamente esta maquinaria”, adelantó una fuente de seguridad federal.

“El verdadero poder del CJNG ha estado en su capacidad de reemplazo humano”, advirtió.

Durante más de una década, la organización de El Mencho perfeccionó un sistema que convirtió la necesidad económica y la vulnerabilidad digital de miles de jóvenes en combustible para su expansión.

El caso del rancho Izaguirre sólo hizo visible un mecanismo que, según autoridades y especialistas, llevaba años operando en silencio.

Tras este caso el Gabinete de Seguridad federal labora en frenar el modelo de reclutamiento, principalmente de menores, con la ubicación de los centros de captación virtuales.

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