Internacional

Guardianes de la Revolución de Irán inician ejercicios en el estrecho de Ormuz

El ejercicio, supervisado por el general Mohamad Pakpur, se desarrolla en el golfo Pérsico y el mar de Omán. Por: Joseph Na’a

Los Guardianes de la Revolución de Irán iniciaron maniobras militares en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo, en vísperas de la segunda ronda de negociaciones nucleares indirectas con Estados Unidos en Ginebra.

El ejercicio, supervisado por el general Mohamad Pakpur, se desarrolla en el golfo Pérsico y el mar de Omán, según la televisión estatal iraní. Teherán afirmó que las maniobras buscan preparar a sus fuerzas frente a “amenazas potenciales en materia de seguridad y militares”.

El estrecho de Ormuz concentra alrededor del 20% del tránsito mundial de petróleo, lo que convierte cualquier movimiento militar en la zona en un factor de presión geopolítica y energética de alcance global.

Segunda ronda de diálogo nuclear
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, llegó a Ginebra para encabezar la delegación diplomática y técnica que participará en la segunda ronda de conversaciones con Estados Unidos.

De acuerdo con el Gobierno iraní, las negociaciones serán “indirectas” y estarán mediadas por Omán, tras una primera reunión celebrada el 6 de febrero en Mascate.

Araqchi sostuvo un encuentro técnico con el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, para preparar las discusiones previstas en Suiza. Según ambas partes, el intercambio se centró en aspectos técnicos del programa nuclear iraní.

Teherán asegura que la agenda está limitada a cuestiones nucleares, mientras que Washington insiste en incluir el programa de misiles balísticos iraní y el respaldo de Irán a grupos armados en la región.

Miembros de la unidad de élite de la Guardia Revolucionaria iraní.Reuters
Estados Unidos mantiene presión militar y retórica
La delegación estadounidense está encabezada por el enviado del presidente Donald Trump, Steve Witkoff, junto con Jared Kushner, según la Casa Blanca.

En paralelo a las conversaciones diplomáticas, Washington ha reforzado su presencia naval en la región. En enero fue desplegado el portaviones USS Abraham Lincoln y se anunció el envío del USS Gerald R. Ford hacia Oriente Medio.

Trump advirtió que, sin acuerdo, las consecuencias serían “traumatizantes” para Irán e incluso sugirió que un cambio de régimen sería “lo mejor que podría pasar”.

Las negociaciones anteriores, interrumpidas tras el conflicto de 12 días desencadenado por bombardeos de Israel contra territorio iraní —al que se sumó brevemente Estados Unidos con ataques a instalaciones nucleares— fracasaron principalmente por el desacuerdo en torno al enriquecimiento de uranio.

El viceministro iraní Majid Takht-Ravanachi declaró a la BBC que Teherán podría asumir compromisos sobre su acopio de uranio si Washington levanta las sanciones económicas.

Por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu afirmó que cualquier acuerdo debe implicar la retirada total del uranio enriquecido y la eliminación de la infraestructura que permita a Irán continuar enriqueciendo material nuclear.

Irán niega buscar armas nucleares y sostiene que su programa tiene fines civiles, principalmente la generación de energía.

El estrecho de Ormuz como herramienta de presión estratégica

Las maniobras militares coinciden con reiteradas amenazas iraníes de bloquear el estrecho de Ormuz en caso de agresión o aumento de sanciones. Cualquier interrupción en esta vía marítima tendría impacto directo en los mercados energéticos internacionales y en los precios del crudo.

El contexto combina diplomacia nuclear, presión militar y tensiones regionales, configurando un escenario de alto riesgo estratégico a pocas horas de la nueva ronda de negociaciones en Ginebra.

El reinicio de contactos indirectos entre Irán y Estados Unidos, tras cuatro décadas de enemistad formal, se produce bajo tres vectores principales:

Primero, el endurecimiento del despliegue militar estadounidense en el Golfo.

Segundo, la insistencia de Washington e Israel en ampliar la agenda más allá del ámbito estrictamente nuclear.

Tercero, la capacidad de Irán de utilizar el estrecho de Ormuz como instrumento de presión indirecta.

El resultado de esta ronda podría redefinir el equilibrio de poder en Oriente Medio y el marco de no proliferación nuclear. © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.

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