Internacional

El legado tóxico de Epstein en la ciencia

Jeffrey Epstein es uno de los criminales sexuales más incómodos que ha tenido el mundo en mucho tiempo, no solo por sus acciones contra un gran número de mujeres sino también por sus vínculos con personas e instituciones de alto perfil como Donald Trump, Bill Gates, Woody Allen y Elon Musk. Debido a su sed de poder, el mundo de la ciencia también tuvo sus propios escándalos con el criminal.

Quizá el caso más conocido es el correo donde Epstein le reclama al fundador de Microsoft, Bill Gates, haber tenido que conseguir antibióticos “para tratar las consecuencias del sexo con chicas rusas”. El desarrollador de software también le pidió borrar cualquier conversación en relación a los antibióticos, los cuales eran para su esposa Melinda a quien probablemente quería esconderle su acto de infidelidad.

Aunque Gates ha negado lo dicho en el correo, existen dos científicos que además de no rechazar sus vínculos con Epstein aprueban sus actos. Robert Trivers, biólogo evolutivo de la Rutgers University afirmó para Reuters respecto a las niñas, “para cuando tienen 14 o 15 años son como las mujeres adultas de hace 60 años, así que no considero estos actos tan atroces”. 

Por su parte, el físico teórico Lawrence Krauss, exprofesor de la Arizona State University recibió 250 mil dólares para explorar la eugenesia, una corriente que pretende “mejorar” la especie humana bajo los estándares de un grupo que cree ser superior.  Además, en 2017, tras aparecer vinculado al movimiento #MeToo, Krauss contactó a Epstein para pedirle consejo por correo electrónico cuando BuzzFeed News le envió una lista de preguntas sobre acoso sexual.

Finalmente, está Martin Nowak, un biólogo matemático de la Harvard University a quien Epstein financió con 6.5 millones de dólares para el “Program for Evolution Dynamics”. Este proyecto incluía, dentro de sus instalaciones, el cubículo “Jeffrey’s Office”. Aunque Harvard cerró el programa y sancionó a Nowak, la sanción fue levantada en 2023.

En un intento por limpiar su nombre, Epstein también financió el “Media Lab” del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y una investigación relacionada con justicia social desde el punto de vista de grupos marginados. Los grupos incluían mujeres que habían sido hostigadas o agredidas sexualmente.

Ante esta situación el investigador Ethan Zuckerman renunció al proyecto luego de declarar lo siguiente. “Es difícil hacer este trabajo con seriedad en un lugar que violó sus propios valores tan claramente al trabajar con Epstein”, escribió en su blog. Un día después, el 21 de agosto de 2020, Nathan Matias, investigador visitante del “Media Lab”, terminó su afiliación, declarando en su página, “no puedo hacer mi trabajo con integridad desde una posición como la que el Media Lab ha tenido con Epstein”.

Los archivos de Jeffrey Epstein nos recuerdan que incluso el mundo de la ciencia, objetivo y racional, no está exento de la corrupción y la depravación humana.

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