Fábricas de Lego y Mattel a la expectativa en la revisión del T-MEC

Fabricar en México una muñeca, un bloque de Lego o cualquier otro juguete implica el uso intensivo de plásticos e insumos importados, principalmente desde Asia, lo que ha colocado a la industria del juguete mexicana en el centro de las tensiones comerciales entre México, Estados Unidos y China.
A inicios de este año, el gobierno mexicano incrementó hasta 35% los aranceles a diversos productos y componentes provenientes de países con los que no existen tratados comerciales, una medida que impacta de manera directa a China, principal proveedor de materias primas para múltiples industrias.
El gobierno de Pekín calificó la decisión como una forma de “coerción” contra sus exportaciones, mientras que algunos analistas interpretan la medida como un alineamiento de México con Estados Unidos, en un contexto clave: la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista antes del 1 de julio.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido los aranceles al asegurar que buscan “fortalecer la economía mexicana” y fomentar el desarrollo de proveedores locales, reduciendo la dependencia externa.

La industria del juguete
México alberga plantas de grandes marcas globales como Lego y Mattel, lo que convierte al país en un hub estratégico de manufactura. El sector ha respaldado la política arancelaria en términos generales, pero reconoce una preocupación creciente por el aumento en el costo de los insumos.
El polietileno, uno de los principales tipos de plástico utilizados en juguetes, es producido localmente por Petróleos Mexicanos (Pemex). Sin embargo, de acuerdo con la industria, Pemex solo cubre alrededor del 20% de la demanda, lo que obliga a importar el resto. A ello se suma que muchos juguetes modernos incorporan chips electrónicos, que no se fabrican en México.
Si usted, como industrial, no tiene la oferta de insumos en el país, ¿qué tiene que hacer? Salir a buscarlo”, explica Miguel Ángel Martín, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (AMIJU), en entrevista con AFP.
Incertidumbre por la revisión del T-MEC
La importación de insumos se ha convertido en un tema geopolítico, directamente ligado al futuro de la relación comercial con Estados Unidos. Para la industria, la revisión del T-MEC genera un periodo de incertidumbre operativa.
Todos los Legos que se consumen en Estados Unidos y Canadá se fabrican en México. Sin embargo, estamos a la espera de ver cómo termina esta negociación, que esperamos sea justa y beneficie a los tres países”, añade Martín.

China se ha convertido en un factor de discordia dentro del bloque del T-MEC. A mediados de enero, el país asiático firmó un acuerdo comercial preliminar con Canadá, que permitiría la entrada de autos eléctricos chinos con un arancel preferencial del 6.1%.
La reacción del presidente estadounidense Donald Trump fue inmediata, al amenazar con aranceles de hasta 100% contra Canadá, acusándolo de querer fungir como un “puerto de descarga” para productos chinos con destino final a Estados Unidos.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó estas declaraciones como parte de la estrategia previa a la revisión del tratado.
En contraste, la presidenta Sheinbaum ha reiterado que México trabajará para que el T-MEC “no se rompa”.
Margen limitado
Especialistas coinciden en que Estados Unidos busca reafirmar su hegemonía económica regional y limitar la influencia de China en América del Norte.
En el caso de México, siendo un socio comercial y además geográficamente inmediato, la presión ha sido clarísima: México no puede jugar en dos canchas”, señala Juan Francisco Torres Landa, socio del despacho Hogan Lovells.
Con la dependencia económica que tenemos, no hay opción”, agrega.
Mientras sectores como el textil y el calzado se benefician de los aranceles a productos chinos, otras industrias —incluida la automotriz y la juguetera— enfrentan un escenario de contención de costos.
Para los fabricantes de juguetes, el objetivo inmediato es “sobrevivir y llevar poco a poco la producción”. Según Martín, la industria intentará absorber la mayor parte del impacto para evitar presiones inflacionarias.
No obstante, advierte que si la revisión del T-MEC no concluye de forma favorable, el consumidor podría terminar pagando el costo hacia finales de este año.



