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Ferrari 2026: ¿El fin de la maldición o el adiós definitivo de Leclerc y Hamilton?

Durante casi dos décadas, la frase “el próximo año será el nuestro” fue el consuelo agridulce de los tifosi y el blanco de burlas en el paddock de la Fórmula 1. Sin embargo, al cruzar el umbral de 2026, la paciencia parece que se agotó.

Ahora no hay un eslogan de esperanza y ya hay un ultimátum. Con el mayor cambio reglamentario en la última década, la máxima categoría ha obligado a todos los equipos a tirar sus planos a la basura y empezar casi desde cero, otorgándole a Ferrari la oportunidad de oro para terminar con una sequía que arrastra desde 2008 sin un campeón del mundo.

Los monoplazas son ahora más ligeros, más cortos y dependen de una unidad de potencia donde la electricidad y el combustible 100 por ciento sostenible se reparten el protagonismo al 50%. La desaparición del DRS tal como lo conocíamos, sustituido por la aerodinámica activa (modos X y Z) y el nuevo sistema de potencia manual Override, ha forzado a las escuderías a replantear la arquitectura de sus coches.

Para Ferrari, este reset es una bendición. Históricamente, a Maranello le ha costado evolucionar bajo normativas estables, pero ha demostrado destellos de genialidad cuando las reglas cambian drásticamente. El SF-26 es el resultado de una apuesta arriesgada: el jefe de equipo, Fred Vasseur, decidió sacrificar gran parte del desarrollo de 2025 para centrar todos los recursos del túnel de viento en este nuevo paradigma.

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Lewis Hamilton y Charles Leclerc se fueron con las manos vacías de victorias la temporada pasada, en la que Ferrari terminó en la cuarta posición del campeonato de constructores.Reuters

El peso sobre los hombros de Leclerc y Hamilton

Charles Leclerc, quien llegó a ser llamado el Predestinado para volver a hacer campeón a la escudería italiana, encara su octava temporada de rojo con la sombra de una lealtad que empieza a parecer masoquismo. Leclerc ya ha dejado claro que 2026 es un año de “ahora o nunca”. Con cláusulas de salida que podrían activarse pronto, Ferrari no puede permitirse fallarle una vez más.

En el otro lado del garaje, la presión es igual de asfixiante. Lewis Hamilton, tras un 2025 para el olvido, en el que no pisó el podio por primera vez en su carrera, necesita que este cambio reglamentario le devuelva un coche capaz de pelear por su octava corona. Si el proyecto de 2026 fracasa, la alianza que prometía ser la más poderosa de la historia podría terminar en un divorcio prematuro y amargo.

Fred Vasseur ha logrado estabilizar el barco, pero en Ferrari la estabilidad no se traduce en contratos infinitos. Tras un 2025 en el que el equipo se desplomó al cuarto puesto del mundial de constructores, el crédito del francés depende totalmente de los resultados inmediatos. La Scuderia necesita capitalizar este nuevo comienzo para evitar un efecto dominó que termine con la salida de sus dos estrellas y su director.

El 2026 representa la frontera entre el renacimiento de un mito o el hundimiento definitivo en la irrelevancia. Para Ferrari, el futuro ya no es “el próximo año”. Es ahora.

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