NFL bajo cero: ¿Cómo la tormenta invernal afectará las finales de conferencia?

El invierno decidió jugar su propio partido en la antesala del Super Bowl LX. Mientras una tormenta invernal de gran escala se extiende sobre buena parte de Estados Unidos, las finales de conferencia de la NFL se disputan bajo un escenario que combina temperaturas hostiles, restricciones de movilidad y millones de personas obligadas a quedarse en casa. Un cóctel que afecta al juego en el campo y que, fuera de él, apunta a impulsar el rating de una postemporada ya histórica.
El duelo de la Conferencia Americana entre Patriots y Broncos se jugará el domingo por la tarde en el Empower Field at Mile High, a más de 1,600 metros sobre el nivel del mar. El pronóstico anticipa una temperatura cercana a -7 °C al inicio, con sensación térmica alrededor de -10 °C debido a vientos de hasta 16 km/h. No se esperan acumulaciones importantes de nieve, aunque existe probabilidad de ráfagas ligeras bajo cielo parcialmente nublado. El frío, más que la precipitación, será el factor dominante durante todo el encuentro, con registros que difícilmente superarán los 10 °C.
Para Nueva Inglaterra no es un territorio desconocido, aunque sí incómodo. Los Patriots tienen marca de 2-2 en Denver cuando las temperaturas caen por debajo del punto de congelación. Una de esas derrotas llegó con nevada ligera, un recordatorio de que el clima en Mile High suele intervenir sin pedir permiso. El balón se vuelve más duro, el agarre cambia y el margen de error se reduce, especialmente para los quarterbacks y los equipos de equipos especiales.
Más tarde, en la Conferencia Nacional, los Rams visitan a Seattle en el Lumen Field. El noroeste del país no presenta el mismo nivel de frío extremo que las Grandes Planicies o el Medio Oeste, pero el clima tampoco promete tregua. En Seattle se esperan temperaturas cercanas a 8 °C al anochecer, con humedad elevada, viento moderado y posibilidad de lluvia intermitente. No es un frío paralizante, pero sí un entorno que favorece partidos cerrados, desgaste físico y errores forzados en un estadio conocido por amplificar la presión ambiental.

La tormenta paralizará a millones de personas
El contexto nacional va mucho más allá de Denver y Seattle. Más de 200 millones de personas están bajo avisos o advertencias por tormentas invernales o frío extremo. Al menos 177 millones enfrentan riesgo directo por hielo y nieve, de acuerdo con reportes de la prensa de Estados Unidos,. El aire ártico que descendió desde Canadá provocó cierres de escuelas en el Medio Oeste, cancelaciones masivas de vuelos y recomendaciones oficiales para no salir de casa. En varias ciudades, la sensación térmica cayó hasta -40 °C, un umbral en el que la congelación puede aparecer en menos de 10 minutos.
La aviación fue uno de los sectores más golpeados. Más de 1,000 vuelos fueron cancelados o retrasados en un solo día, con Dallas como uno de los principales focos de afectación. Para el sábado, la cifra superó los 2,300 vuelos cancelados. Iglesias trasladaron servicios religiosos a formato digital, eventos culturales se realizaron sin público y desfiles fueron suspendidos o reprogramados. Las autoridades federales activaron equipos de búsqueda y rescate y distribuyeron millones de comidas y mantas en los estados bajo mayor riesgo.
Esperan incremento de rating
Ese repliegue forzado hacia el hogar tiene un efecto colateral directo en la NFL. La ronda divisional ya dejó cifras inéditas. El juego entre Bills y Broncos promedió 39.6 millones de espectadores y alcanzó un pico de 51.3 millones durante el tiempo extra, el mayor registro para un partido de playoffs en sábado en la historia de la liga. La cadena que transmitió ese encuentro reporta su mejor temporada de NFL hasta este punto, con un promedio de 22.3 millones de televidentes por partido.
Aunque no todos los partidos replicaron ese nivel de tensión, la tendencia general es clara. Menos desplazamientos, más pantallas encendidas. Con carreteras tratadas con salmuera, advertencias por cortes eléctricos y temperaturas que desalientan cualquier actividad al aire libre, el domingo se perfila como una jornada de consumo televisivo concentrado. La NFL, sin modificar horarios ni sedes, se encuentra con un aliado inesperado.
La tormenta no aparece en el calendario oficial de la liga, pero su influencia es tangible. Este domingo, mientras el país se protege del hielo y el viento, la NFL vuelve a ocupar el centro del escenario, con el frío como telón de fondo y la audiencia como termómetro de una postemporada que ya rompió varios récords y amenaza con romper alguno más.



