Vladimir Putin pone precio a Groenlandia
El inesperado dardo del líder ruso que desafía a Trump

El presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, generó un nuevo revuelo en la esfera diplomática tras declarar que el valor de Groenlandia asciende a mil millones de dólares.
Durante una intervención reciente, el líder del Kremlin aseguró que esta suma es perfectamente asequible para la economía norteamericana, afirmando textualmente que “Estados Unidos puede llegar a esa cifra” sin mayores complicaciones financieras, lo que ha sido interpretado por analistas como una maniobra retórica para desestabilizar la región.
“La superficie de Groenlandia es un poco mayor (que la de la península de Alaska que Rusia vendió a Estados Unidos en el siglo XIX) (…) Eso quiere decir que, si lo comparamos con el coste de la compra de Alaska por parte de Estados Unidos, el precio por Groenlandia serían unos, en torno a los 200-250 millones de dólares.
“Si comparamos con los precios de entonces del oro, esa cifra sería mayor, seguramente cercana a los mil millones. Yo creo que Estados Unidos puede llegar a esa cifra“, dijo durante una reunión del Consejo de Seguridad de Rusia.
Estas declaraciones reavivan una controversia que parecía dormida desde 2019, cuando el entonces presidente Donald Trump expresó un interés abierto en adquirir la isla más grande del mundo.
Una valoración estratégica y económica
El cálculo presentado por el mandatario ruso, aunque parece simplista, pone sobre la mesa el inmenso valor de los depósitos de tierras raras y reservas de hidrocarburos que alberga el territorio autónomo danés.
Al sugerir un precio de mercado específico, Putin trivializa la soberanía de Dinamarca y transforma un asunto de integridad territorial y autodeterminación en una mera transacción comercial, desafiando las normas del derecho internacional vigentes.
Desde la perspectiva de Moscú, esta retórica sirve para medir la temperatura política en Washington y Copenhague, al tiempo que reafirma el papel de Rusia como un actor central e indispensable en cualquier discusión sobre el futuro del Polo Norte.
La insistencia en la capacidad de pago de Estados Unidos podría interpretarse como una crítica velada al expansionismo occidental o, irónicamente, como una validación táctica de las ambiciones territoriales de su rival histórico para justificar sus propios movimientos en la zona.



