Irán ataca con drones la base de una guerrilla kurda en Irak en represalia a su participación en las protestas

Esta madrugada Irán lanzó una serie de ataques contra una de las bases de la guerrilla kurda Partido de la Libertad del Kurdistán (PAK), cerca de Erbil, en aparente represalia por su participación en las protestas antigobierno que sacudieron el país a principios de enero. El régimen iraní lanzó un dron, seguido de un ataque con cohetes y otro dron contra una de las bases del grupo cerca de Erbil, a unos 320 kilómetros al norte de Bagdad. El ataque causó un muerto y varios heridos, según señaló el PAK, originario de las zonas kurdas de Irán pero que tiene los refugios en la región del Kurdistán iraquí. “El Estado ocupante de Irán volvió a atacar una base del Ejército Nacional del Kurdistán con misiles y drones en varias ocasiones”, señaló la formación en un comunicado.
La República Islámica lleva décadas enzarzada en una guerra intermitente contra guerrillas kurdas, con ataques transfronterizos habituales contra sus bases y refugios en el Kurdistán iraquí. A diferencia de otras ocasiones, Teherán no se ha pronunciado sobre el ataque con drones.
El PAK reveló que el combatiente muerto, Mozaffar Mohammadzada, conocido con el nombre de guerra Nabaz, se unirá a la “caravana de mártires” de las protestas recientes en Irán, que el grupo califica como “levantamiento de Brefanbar (enero) del Kurdistán”. El grupo reitera así su participación en las manifestaciones con ataques contra las fuerzas de seguridad iraníes. “Le aseguramos al enemigo ocupante que los hijos del Kurdistán nunca serán doblegados por sus ataques y su violencia”, declaró el PAK. La guerrilla confirmó a este periódico que se unieron a las protestas, armados, para luchar contra las fuerzas de seguridad. “Matamos a varios miembros del IRG (Guardia Revolucionaria) y quemamos la base. Irán dice que los manifestantes están usando armas. Somos nosotros los que las usamos para defender a la población”, declaró a EL MUNDO un alto comandante del PAK. Al menos 197 miembros de los cuerpos de seguridad murieron en las protestas, la mayor cifra desde la instauración de la República. El PAK reivindicó ataques contra la Guardia Revolucionaria en las ciudades de Kermanshah e Isfahán.
Ante la creciente agitación en el país, los partidos de la oposición kurda intentaron encontrar un frente común. Siete formaciones kurdas se reunieron en medio de las protestas, un encuentro que concluyó con una declaración de apoyo pleno a las movilizaciones. Por su parte, las autoridades iraníes no han destacado directamente el papel de los grupos opositores kurdos en los enfrentamientos en las protestas y se han enfocado en culpar a Estados Unidos e Israel del levantamiento popular. Solo el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, acusó en una ocasión a “entidades terroristas” y “grupos separatistas” de infiltrarse en las protestas en Irán. Medios cercanos al gobierno en cambio, acusaron directamente a grupos opositores en el Kurdistán iraquí de tener un “papel activo” en las movilizaciones.
Por otro lado, el régimen y su aparato mediático ha renovado en las últimas horas sus amenazas de represalia ante una intervención estadounidense en el país. En una columna en el Wall Street Journal, el ministro Araghchi advirtió que Teherán “contraatacará con todo lo que tenemos si sufrimos un nuevo ataque”. El medio afiliado al ejército, Defa Press, se sumó a la narrativa, enumerando las bases estadounidenses en Oriente Próximo que la Guardia Revolucionaria podría atacar con sus misiles y drones de última generación.
El país sigue sumido en un bloqueo de internet y parte de las comunicaciones desde hace 14 días, mientras que las protestas han desaparecido, dejando paso a un toque de queda informal en muchas ciudades. Según el observatorio de derechos humanos Hrana, 4.519 personas murieron en las movilizaciones, con otros 9.000 casos más siendo investigados. El número de detenidos se ha disparado en los últimos días, alcanzando los 26.000, con continuas operaciones aleatorias contra civiles que supuestamente participaron o apoyaron desde sus redes sociales las movilizaciones. La Fiscalía de Teherán anunció la apertura de causas contra 60 empresas que apoyaron “directa o indirectamente” las protestas, incidiendo en que los procesos contra los manifestantes serán “decisivos, disuasorios y rápidos”. Las autoridades también congelaron las cuentas bancarias de los dueños de decenas de negocios que se declararon en huelga en las protestas, golpeando así al sector de la población que inició las movilizaciones contra la carestía económica.
El poder judicial también clausuró el periódico reformista Ham-Mihan tras la publicación del estado de los hospitales durante las protestas.



