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Indiana vs Miami, una final de la NCAA marcada por raíces latinas en tiempos de tensión migratoria en Estados Unidos

Durante años, el futbol americano colegial ha sido presentado como un ritual profundamente estadunidense, impermeable a los cambios sociales que sacuden al país. Sin embargo, la final nacional que se disputará en Miami entre la Universidad de Indiana y los Hurricanes de Miami rompe esa narrativa desde su centro. En una época dominada por redadas del ICE, políticas antiinmigración y discursos de xenofobia, el partido más importante del calendario universitario tiene como ejes a dos figuras de origen hispano, formadas en español y atravesadas por historias de migración.

Fernando Mendoza, quarterback de Indiana y actual ganador del Trofeo Heisman, y Mario Cristóbal, head coach de Miami, no sólo comparten raíces cubanoamericanas. Comparten ciudad, memoria y una ética construida desde la exigencia. El escenario tampoco es menor. El Hard Rock Stadium, casa de los Hurricanes, será sede de una final histórica. Miami será la primera universidad en disputar un campeonato nacional del College Football Playoff en su propio estadio, a apenas 34 kilómetros de Columbus High School, donde comenzó la historia de ambos linajes.

Conectados con su origen

“Ganado, no dado”. Esa es la frase que Mario Cristóbal repite como herencia familiar y como filosofía de vestidor. El primer entrenador cubanoamericano en la FBS aprendió esa lógica de su padre, Luis Cristóbal Sr., inmigrante cubano que llegó a Miami en la década de 1960 y convirtió el trabajo en una regla innegociable.

Mi papá, Luis Sr., era un cabrón, un tipo duro y duro”, dijo Cristóbal en declaraciones recogidas por Our Esquina. “Eso es lo que sé. Y le estaré eternamente agradecido por su rigor y por nunca regalarnos nada”.

Los padres de Cristóbal enfrentaron la experiencia migratoria desde abajo. Dos trabajos, escuela nocturna, aprendizaje del idioma. No hubo atajos.

“Tenían dos trabajos. Iban a la escuela nocturna y aprendieron el idioma”, recordó Mario. “Venían de Cuba. No se podía pedir nada mejor en cuanto a padres”.

Esa historia encuentra un eco directo en la familia Mendoza. Fernando Mendoza Jr., el pasador que lidera a Indiana y apunta a ser la primera selección del próximo draft de la NFL, creció también en Miami, también habló español en casa y también conoció el rechazo temprano. Como recluta de preparatoria, fue ignorado por la mayoría de los programas importantes. Clasificado como el 134.º mejor quarterback de su generación, pasó noches preguntándose por qué otros recibían ofertas y él no.

“No te preocupes”, le decía. “Tu primera oferta va a llegar”.

La primera llamada fue de Yale. No había beca deportiva, pero sí una oportunidad académica.

“Ese fue uno de los mejores días de mi vida”, recordó Fernando. “Luego mi mamá me dijo que iba a llegar una oferta Power 4. Yo no lo creía”.

Elsa no sólo fue su sostén. Fue su primera entrenadora.

“Ella me enseñó a lanzar un balón”, dice Mendoza. “Verla mantener esa positividad a pesar de sus dificultades nunca me dio una excusa para tener un mal día”.

Elsa jugó tenis en su etapa colegial con la universidad de Miami.

Hoy, Fernando Mendoza es el mejor jugador del futbol americano colegial. Esta temporada lanzó 30 pases de touchdown, récord para Indiana, con 2641 yardas y sólo cinco intercepciones. Antes, en Cal, fue titular durante 19 partidos, acumuló 4,712 yardas y firmó una de las temporadas aéreas más productivas en la historia del programa. Su discurso al recibir el Heisman incluyó un homenaje a su madre y a la batalla familiar contra la esclerosis múltiple. Junto a su hermano, ha recaudado más de 150000 dólares para combatir la enfermedad.

Mendoza y Cristobal comparten vínculo

El vínculo entre ambos mundos no es simbólico. Es literal. El padre de Fernando, Fernando Mendoza Sr., hoy director médico del Nicklaus Children’s Health System, fue compañero de equipo de Mario Cristóbal en Columbus High School durante la década de 1980.

Sin duda, era un excelente jugador de futbol americano”, dijo Cristóbal. “Y se ha convertido en un miembro muy destacado de la comunidad médica. Todo el respeto del mundo para él y su familia”.

La última vez que Cristóbal y Mendoza Jr. se enfrentaron fue en 2024, cuando Fernando era quarterback de Cal y estuvo cerca de dar la sorpresa ante Miami.

La final entre Indiana y Miami no es solo un partido. Es una postal distinta del deporte universitario en Estados Unidos. En un contexto de exclusión y desconfianza hacia el migrante, dos historias hispanas ocupan el centro del escenario, no como excepción, sino como resultado de mérito. El futbol americano, por una noche, hablará español sin pedir permiso.

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