Dallas Cowboys comenzó la sacudida tras su desastrosa campaña en la NFL

La paciencia al interior de la gerencia de los Dallas Cowboys se agotó muy pronto. Después de una temporada defensiva que rozó lo histórico por las razones equivocadas, la franquicia más valiosa del mundo despidió al coordinador defensivo Matt Eberflus. El movimiento pone fin a una gestión de apenas un año y subraya una crisis de identidad profunda: Dallas tendrá ahora su cuarto coordinador defensivo en cuatro temporadas.
La unidad defensiva de Dallas cerró 2025 como la peor de la NFL en puntos permitidos, promediando 30.1 por partido. Esta es la segunda peor cifra en los 66 años de historia de la franquicia, solo superada por el equipo que debutó en la liga en 1960.
El desplome culminó en una humillante derrota 34-17 ante los New York Giants, sellando un récord de 7-9-1 que dejó a la afición exigiendo respuestas. En su última rueda de prensa de Año Nuevo, Eberflus no buscó excusas fáciles:
“La responsabilidad recae en mí. Soy el coordinador y asumo las consecuencias. Queríamos ver un progreso que nunca llegó de forma constante”.

Un problema que comenzó antes de la campaña
El desplome de la defensiva de los Dallas Cowboys no podría explicarse en su real dimensión sin tomar en cuenta que a días del inicio de la campaña el dueño Jerry Jones consumó el traspaso de Micah Parsons a Green Bay Packers debido a que no alcanzó un acuerdo económico para una jugosa renovación contractual a largo plazo, lo que sí hizo Green Bay apenas había firmado a uno de los mejores defensivos.
Eberflus, diplomático pero honesto, admitió que perder a un all-pro de ese calibre cambia cualquier esquema.
Ayuda a cualquier defensa, pero no puedes mirar atrás. Es lo que es.”
A la ausencia de Parsons se sumó un hospital en la secundaria. Lesiones críticas de DaRon Bland, Trevon Diggs y los novatos Shavon Revel y Caelen Carson dinamitaron la cobertura.
Antes del final del periodo de cambios las llegadas de Kenny Clark (vía Green Bay) y Quinnen Williams (vía New York Jets) lograron parchar la defensa terrestre, subiendo del puesto 29 al 23 en la liga. No obstante, ese avance fue insuficiente para compensar una defensa aérea que fue un coladero: Dallas terminó último en yardas permitidas por pase y apenas logró 35 capturas, extrañando cada domingo la presión que generaba Parsons.
Incluso Jerry Jones, usualmente propenso a defender sus decisiones, mostró un tono más sobrio en 105.3 The Fan.
Esto no es solo cambiar coordinadores y ya. Necesitamos mejores jugadores en los tres niveles. La culpa es compartida entre personal y contratos.”
Con este despido, Dallas inicia una reconstrucción urgente. La sequía de Super Bowls se extiende desde 1995 y ya van dos campañas que ni siquiera clasifican a la postemporada.



